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“Estamos cerca del problema que tienen el oncólogo y su paciente”

Atanasio Pandiella, subdirector del Centro de Investigación del Cáncer, destaca los avances científicos y tecnológicos en la lucha contra los tumores

Atanasio Pandiella es subdirector del Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca. En una entrevista concedida a DiCYT reflexiona sobre los datos de incidencia y curación de tumores que aparecen en estos días en los medios de comunicación con motivo del Día Mundial Contra el Cáncer, que se celebra hoy, 4 de febrero. Asimismo, habla de las fortalezas del CIC, que destaca especialmente por la investigación traslacional, su capacidad de conectar los avances científicos con la práctica clínica.

-Los datos indican que en los últimos años se registra un mayor número de casos de cáncer.
-En realidad no hay más casos. Está demostrado que no ha aumentado la incidencia de cáncer ni en los países occidentales ni en los países en desarrollo, pero sí aumenta la edad de la población y sabemos que el cáncer es más frecuente en personas mayores. La relación con la polución o el desarrollo industrial es un gran tópico. Es cierto que ciertos tipos de cáncer se asocian a exposiciones al tabaco o al sol, pero en global no hay más cáncer. Simplemente, la población envejece más y el cáncer se diagnostica mejor.

-Sin embargo, sí que ha aumentado la supervivencia.
-Hay datos epidemiológicos que indican que a lo largo de los últimos 30 años ha disminuido la muerte por cáncer. Disminuye progresivamente pero de forma lenta, nos gustaría que fuese más rápido. El descenso se debe a varias razones. Por una parte, las medidas preventivas que hacen que el cáncer de próstata, colon o mama se diagnostiquen antes. Por otro lado, los tratamientos que se van incorporando mejoran a los anteriores. Estos tratamientos salen de los estudios de los laboratorios de investigación y de los estudios clínicos que se llevan a cabo con fármacos nuevos que han tenido un impacto muy relevante en algunos tipos de cáncer.

-Entre las medidas preventivas también están los hábitos de vida.
-Sí, sabemos que la exposición solar favorece el cáncer de piel; que las dietas ricas en grasa son un factor de riesgo para el cáncer de colon, al contario que las frutas y verduras; y que el tabaco está asociado a cánceres de pulmón o vejiga. Además, el ejercicio es bueno para todo. Según algunos oncólogos, una vida saludable puede disminuir un 50% el riesgo de padecer cáncer.

-Detectar un tumor a tiempo también es esencial para poder combatirlo.
-Las mamografías periódicas, las colonoscopias a partir de los 50 años y los análisis de sangre para detectar cáncer de próstata también a partir de esa edad son las principales medidas encaminadas a la detección precoz, lo que salva muchas vidas.

-¿Por qué algunos tipos de cáncer tienen un pronóstico mucho más favorable que otros?
-Generalmente, los que tienen mal pronóstico suelen detectarse tarde. El cáncer de mama lo identificamos rápido porque está en un órgano bastante visible y, como es frecuente, las mujeres están advertidas. Al contrario, hay tumores que se diagnostican avanzados porque están en sitios ocultos y son poco frecuentes, como el de páncreas, los ovarios o el pulmón. Además, hay tumores más difíciles de tratar por sus propias características biológicas, se está trabajando mucho en ellos pero son más complejos por cómo es la célula tumoral.

-¿Qué destacaría de este centro de investigación?
-Este centro es muy particular porque la investigación está muy dirigida a resolver problemas clínicos. Algunos grupos estudian cuestiones básicas, como averiguar por qué unos tumores son más agresivos, mientras que otros desarrollan fármacos. La ventaja es que estando muy cerca del hospital tenemos mucho diálogo con los investigadores clínicos, sabemos los problemas que tienen y podemos apoyarnos unos a otros. Esto no es tan común, hay centros alejados de los pacientes, así que nuestra principal característica es la cercanía al problema que tiene el oncólogo con sus pacientes.

-¿El futuro pasa por las terapias personalizadas?
-Cuando estudiamos medicina nos dicen que no hay enfermedades, sino que hay enfermos. En el caso del cáncer esto es más evidente porque cada paciente es diferente a otro. Dos cánceres de colon no son iguales, genéticamente son diferentes. La medicina personalizada es dar a cada paciente el mejor tratamiento contra su tumor individual con tres objetivos: disminuir recidivas, que sea menos tóxico y que sea más lo más eficaz posible. Por eso, se habla de incorporar la tecnología de secuenciación o tecnología de análisis masivo de genes implicados en el crecimiento tumoral. Se trata de analizar el contenido genético de cada tumor para darle los fármacos adecuados que puedan neutralizar las alteraciones genéticas que tiene la célula tumoral de un paciente determinado y para dos pacientes diferentes habrá dos tratamientos diferentes.

-¿Esos análisis genéticos ya son una realidad?
-Se realizan análisis de patología molecular para algunos tumores, pero no son exhaustivos, no encuentran todas las alteraciones genéticas o proteicas, hay que progresar mucho más. Ahora, se secuencia en pocos días el genoma entero de una célula y antes se tardaba años. Esto es posible gracias a los avances tecnológicos, así que en el futuro analizaremos cada tumor de cada paciente. Estamos cerca y ya hay técnicas moleculares que dictan tratamientos.

-Y cada vez son más baratos…
-Secuenciar un genoma ya está por debajo de los 3.000 euros y en poco tiempo, probablemente con 500 euros tengamos el mapa genético de las mutaciones de un tumor. Antes su coste era de 50.000 o 60.000 euros. En el futuro va a ser una prueba rutinaria.

-A partir de esos análisis, ¿tenemos los conocimientos necesarios para aplicar tratamientos?
-No, ésta es la asignatura pendiente. La tecnología va a ir más rápida que el conocimiento, vamos a tener secuencias completas, pero en cánceres muy inestables, como el de colon, puede haber miles de mutaciones y no sabemos qué tecla tocar para atacarlo con eficacia. En general, el número de mutaciones importantes por tumor es menor de 100, pero tenemos que definir qué debemos hacer en cada paciente.

-También se habla mucho de epigenética, la disciplina que estudia los cambios que los factores ambientales producen en los genes.
-Existen fármacos dirigidos contra los mecanismos epigenéticos de regulación. Algunos se están utilizando en clínica y van a completar los análisis genéticos y generar información sobre otras posibles dianas sobre las que actuar.

-Y para todo ello hace falta financiación. ¿En qué situación se encuentran?
-Mi grupo está bien, pero no es la situación habitual. La caída progresiva de muertes por cáncer se debe a que en el pasado se ha apoyado a todos los investigadores, de laboratorio y clínicos. Si paramos esas ayudas, vamos a parar la curva de mortalidad que va decreciendo desde 1990. Si no probamos cosas nuevas, nos vamos a estancar.

-¿Sólo hay fondos para la investigación de excelencia?
-La excelencia es fundamental pero se nutre de investigadores formados en otros equipos que, posiblemente, trabajan en campos menos competitivos, así que hay que mantener un tejido investigador en todas las áreas. Yo no quiero vivir en un país de Segunda, tenemos la obligación moral de mejorar la calidad de vida en los países que pueden impulsar desarrollos tecnológicos.

-¿Y sólo importa la investigación aplicada?
-Esa es la tendencia por parte de las autoridades. La política europea de investigación no ha estado bien planificada en biomedicina. Hasta años 80 la industria europea era líder en la producción de fármacos en oncología y ahora lo es Estados Unidos, en parte, por las políticas que abandonan la ciencia básica. La sociedad también demanda aplicaciones, pero la ciencia aplicada se basa en la ciencia básica, hay que buscar un equilibrio.

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