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Ildefonsa Teodora de la Torre y Rojas, más conocida por el nombre de Alfonsa de la Torre, nació en Cuéllar el día 4 de abril del año 1915. Su padre, D. Juan José de la Torre, ejercía de médico y poseía una gran fortuna familiar. Su madre, Dña. Laura Rojas, de familia con ascendencia noble en la villa de Cuéllar. Su vida estaría marcada desde que con tan solo tres años padeciera una grave enfermedad en la vista que le produjo la ceguera hasta los seis años. Su repentina curación la convirtió en una persona extremadamente piadosa e idealista. Sus primeras letras las aprendió en el Colegio Divina Pastora de Cuéllar. Los estudios de Bachillerato los realizó en el Colegio San José de Segovia y en Madrid realizó la carrera de Filosofía y Letras con profesores como Pedro Salinas, Dámaso Alonso y Joaquín de Entrambasaguas. Durante el año 1936, Alfonsa regresó a Cuéllar para pasar unas vacaciones familiares y en su transcurso estalló la Guerra Civil española. Una vez finalizada la guerra, regresa a Madrid para impartir, esta vez como profesora ayudante en prácticas, clases de la especialidad de Filología Románica (1941-1945) En 1943, con 28 años, publica su primer libro de poemas, “Égloga” (Editorial Hispánica. Madrid). En él aparecen constantes reivindicaciones a la figura de la mujer y sobre todo un poemario dedicado a su villa natal, Cuéllar. Continúa sus estudios e investigaciones y en 1944 recibe la calificación de premio extraordinario por su tesis doctoral sobre “Carolina Coronado, poeta romántica” (Almendralejo. Poetisa de principios del s. XIX) y publica conjuntamente con la Facultad de Filosofía y Letras de Valencia, el poema “Maya”, de constantes referencias al mundo astronómico. Durante estos años, viajó a París, Lisboa y diversas ciudadades italianas. En 1948, su amor y fascinación por el mundo oriental, la lleva a la publicación de “La Oda a la Reina del Irán” (Taller Gama de Madrid), en la que con sus versos narra la historia de la princesa Fawriah. El poeta Gerardo Diego, perteneciente a la Generación del 27 y Premio Cervantes, escribiría en el diario ABC: “El poema consagró a Alfonsa de la Torre como una de nuestras más grandes poetas” Estos años son de un trabajo intenso para Alfonsa y su tiempo lo dedica a la realización de investigaciones, estudios en el extranjero, colaboraciones y catálogos. Participa en charlas, tertulias en el café Gijón de Madrid y conferencias. En 1949 publica su poema “Canción de la muchacha que caminaba a través del viento” (J.Romo Ediciones. Madrid) y nuevamente recibiría los elogios del poeta Gerardo Diego. En 1950 y como fruto de sus numerosos viajes a Italia, nace su obra más importante “Oratorio de San Bernardino” (Editorial Aguirre. Madrid) con la que consiguió ser la primera mujer galardonada, en el año 1951, con el premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía. (El Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía, es un premio literario que otorga anualmente el Ministerio de Cultura de España. Datan sus comienzos en el año 1924 y entre los galardonados figuran escritores de la talla de Gerardo Diego, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y Antonio Gamoneda.) En su poemario se encuentra una de sus obras maestras. Es un canto a su flor preferida, la rosa. Auna en latín, 107 nombres florales. Su título, “Ora pro rosis”. Esta letanía fue utilizada durante algún tiempo en Radio Nacional para un espacio religioso. Cierra su libro con un poema digno de leer, APAREBIT REPENTINA DIES. Uno de sus muchos versos dice así: ¡Qué cansado está el cielo de ser cielo¡ Por aquel entonces, fue nombrada académica correspondiente de la Real Academia de Arte e Historia de San Quirce de Segovia y de la Inmaculada de Valladolid. Nuevamente Gerardo Diego plasma palabras de elogio hacia la poetisa en un artículo publicado el día 26 de abril de 1951 en el Diario ABC. Contaba solamente con 35 años cuando ésta, su obra maestra, recibía innumerables elogios y premios que parecían no satisfacerla, por lo que decide volver a Cuéllar para rodearse de la quietud y tranquilidad del campo, sin que nadie pudiera explicarse su retiro después de tanto éxito. Entre pinares encontrará su hogar y “La Charca” será su residencia. No vuelve sola, pues Juana García Noreña la acompañará hasta el día de su muerte. Ante los muchos comentarios de los cuellaranos de aquel entonces, decide aislarse. Juana sería además de su compañera, su secretaría y su conexión con la villa cuellarana. Sus continuos viajes se intercalaban con las visitas de algún que otro amigo. El cantautor Ismael y el escritor Antonio Gala fueron entre otros, visitas destacables. En 1951 publica el ensayo “El habla de Cuéllar”, publicado en el Boletín de la Real Academia Española. (Volumen 31, ISSN 02104822 – Tomo 31, cuaderno 132, págs. 133 a 164) Su conexión con el exterior y el mundo literario se basaba en las revistas literarias que recibía y en la correspondencia que mantenía con personajes de la talla de Juan Ramón Jímenez, León Felipe o Gabriel Celaya, entre otros. En la media en la que Alfonsa era capaz de mantener su aislamiento entre los pinares, crecían en su villa natal los comentarios y rumores, y se incrementaba la leyenda de aquella mujer que vivía alejada entre los pinares. Seguramente aquel ambiente, no dejara que sus propios paisanos reconocieran el valor literario de Alfonsa de la Torre. Alejada de comentarios, en 1960 publica una nueva obra dedicada a una mujer “Epitalamio a la reina Fabiola” (Editorial Estades. Madrid), en la que recrea poéticamente las principales ciudades belgas. También y como persona que no desea anquilosarse solamente en poemas, aparecen nuevos géneros literarios. Ensayos, estudios, cuentos y teatro. El cuento titulado “Celda para aparcar azucenas azules”, obtuvo en 1972 uno de los premios Hucha de Plata del VIII concurso de Cuentos “Hucha de oro” de la Confederación de Cajas de Ahorro y fue publicado en Madrid en el año 1973 por la Fundación Cajas de Ahorro. En el año 1973, el Instituto Diego de Colmenares publica una separata de la publicación realizada por Estudios Segovianos en su Tomo XXV, titulada “Homenaje a Cuéllar” con un total de 13 poemas de Alfonsa de la Torre dedicados a su villa natal. En teatro, su trilogía “La Desenterrada, Cierva perseguida y Las Collaristas”, a pesar de estar todo preparado para su puesta en escena, no pudo estrenarse, posiblemente por la censura de aquellos años. Ya ha sido comentada su gran afición a los viajes, pero en esta época de su vida sus periplos terrenales se mezclan con los astrales. Su aislamiento pasea entre pinos (árbol símbolo de la inmortalidad en Asia) y la poetisa sufre un exilio interior que parece cruzar el más allá. Alfonsa de la Torre pasa sus últimos años recluida. Busca el silencio y la contemplación de las estrellas, pero aún publica en 1971 un nuevo libro, “Plazuela de las Obediencias” (Editorial Aguirre. Madrid), en el que su flor preferida, la rosa, vuelve a tener un sentido especial en sus poemas, uniéndose a un misticismo personal del que no parece desear salir la poetisa. Desde su observatorio pinariego, contemplando las constelaciones y viajando por las estrellas, Alfonsa plasma en bellos poemas lo que será su historia autobiográfica. El 7 de junio de 1972, el Diario ABC publica: “Desde la publicación de su libro Égloga, se coloca en un destacado lugar de la poesía contemporánea” Quince días después, el Académico Guillermo Díaz Plaja, en el mismo diario, manifestará: “Alfonsa de la Torre es una cátedra del buen decir, vocabulario espléndido el suyo. Todo encuentra la palabra justa, natural y a la vez precisa de un decir que se abreva en la más pura fuente manantial del idioma” Alfonsa parece haber alcanzado lo más alto del campo místico. Continúa con el estudio de las ciencias ocultas de antiguas religiones. Presume de conocer los lugares de la provincia dónde mayor energía se concentra. Gustaba de adivinar los signos zodiacales solamente mirando a las personas. Con las cartas del tarot adivinaba pasados y aventuraba futuros. Profetizaba acontecimientos e incluso predijo que el día de su muerte nevaría. Los conocimientos de Alfonsa superaban lo natural en una mujer de su tiempo. Podía competir como poetisa con los mejores poetas de su tiempo y al igual que ellos, su vida y obra estaban marcadas por una persecución, siempre insatisfecha, de plasmar lo bello en su grado máximo. Sus últimos años estuvieron llenos de penurias económicas, lo que produjo que su morada entre los pinos careciera de ciertos arreglos y comodidades. La poetisa se hundió en penas mayores. La soledad extrema y finalmente una grave enfermedad terminal, conforman las últimas notas de una vida injustamente olvidada. Alfonsa de la Torre murió el día 19 de abril de 1993. Acababa de cumplir 78 años, y tal y como ella había profetizado, la nieve cubría los pinares de Cuéllar. Muchos son los calificativos que definen la personalidad, amores y pasiones de Alfonsa de la Torre y que gracias a la publicación del libro “Vida de Alfonsa de la Torre”, del que es autor su sobrino, Jesús González de la Torre, publicado por la Asociación Matritense de Mujeres Universitarias (Editorial Elia), han sido revelados para dar a conocer a una mujer totalmente desconocida no solamente para los cuellaranos. Su personalidad, en momentos contradictoria, según las palabras de su sobrino, la califican de conservadora y progresista. Silenciosa y comunicativa. Extrovertida y tímida. Amable y antipática. Viajera y sedentaria. De la lectura de su obra y de los rasgos de su vida, se deducen calificativos de una gran poetisa. Ante todo, era fiel defensora de la libertad de la mujer. Carácter abierto, cordial y cercano. Muy independiente. Mística, misteriosa, soñadora y mágica. Espíritu original y rebelde. Cautivada por las estrellas, las rosas, las alondras, los pinares y el mundo oriental. Mujer inteligente, culta y prolífica escritora. Amante de su tierra y poetisa de un Cuéllar que no supo comprenderla. Seguramente hubiéramos podido conocer mucho mejor la figura de Alfonsa de la Torre de no haber sido por un fatídico capítulo de su historia, ya que tras su muerte, su hermano fue el encargado de que su fabulosa biblioteca fuera vendida a un anticuario y de que todos los documentos, cartas y textos no publicados desaparecieran. En el archivo Ducal de Alburquerque de la Villa de Cuéllar, se encuentran depositados un total de 18 libros pertenecientes a la biblioteca de Alfonsa que pudieron ser adquiridos a un anticuario y rescatados antes de ser desperdigados. La historia de Cuéllar está sembrada de infinidad de personajes ilustres. En 1915, nació una poetisa que supo llevar el nombre de Cuéllar a lo más alto de la Literatura, y hasta el día 11 de noviembre de 2009, momento en el que, mediante Decreto de Alcaldía, se estableció que una de las calles de Cuéllar llevará el nombre de Alfonsa de la Torre, no había existido por parte del municipio que la viera nacer, ningún reconocimiento. Según consta en el acta de Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Cuéllar, de fecha 2 de diciembre de 2009, Alfonsa de la Torre dará nombre a una de las Calles de la Villa de Cuéllar. El acto de descubrimiento de placas, tuvo lugar el pasado día 27 de marzo de 2010, y al mismo tuvieron a bien acudir familiares de Alfonsa de la Torre. La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cuéllar se encuentra en estos momentos, realizando una memoria exhaustiva sobre la figura de la poetisa cuellarana que recogerá las creaciones literarias de Alfonsa de la Torre que aparecen en su biografía, y dado que salvo un único ejemplar del poemario “Plazuela de las Obediencias”, que se encuentra en la Biblioteca Pública de la Obra Social y Cultural de Caja Segovia, no existe en Cuéllar ningún otro libro de la escritora cuellarana para su consulta pública, en la medida en que éstas se recopilen y digitalicen, previas las autorizaciones oportunas, parte de las mismas podrán ser consultadas en la zona de descargas de este apartado de la web institucional dedicado a la figura de Alfonsa de la Torre. Dada la dispersión y las actuales dificultades existentes para intentar recopilar la obra de Alfonsa de la Torre, el objetivo final de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cuéllar, de realizar una publicación que recoja sus obras y algún que otro poema o documento inédito, requerirá un tiempo de intenso trabajo. Desde estas páginas y al objeto de poder realizar una publicación lo más completa posible, deseamos pedir la colaboración de todas aquellas personas o instituciones que pudieran disponer de algún poema o texto inédito relacionado con la poetisa Alfonsa de la Torre, para lo cuál pueden dirigirse a la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cuéllar. Finalmente agradecer, a los familiares de Alfonsa de la Torre y a cuantas personas están contribuyendo al resurgir de la poetisa cuellarana, su colaboración y ayuda. Cuéllar, 28 de marzo de 2010 Fdo. Mª del Carmen Gómez Sacristán Concejal Delegada de Cultura del Ayuntamiento de Cuéllar Fuentes consultadas Dña. María Payares Grau, Profesora titular de la Universidad de las Islas Baleares e investigadora de la obra literaria de Alfonsa de la Torre. Dña. Alicia de Benito, Jefe de personal de la Universidad Complutense de Madrid Dña. Teresa López, Jefe de personal de la sección de Filología. Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid Libros editados y publicaciones de la poetisa “Alfonsa de la Torre” Fundación de Cajas de Ahorro (FUNCAS)- Cuento “Celdas para aparcar azucenas azules” Real Academia Española de la Lengua – Boletín oficial. Internet – Wikipedia – Ministerio de Cultura – Hemerotecas Adelantado de Segovia, Norte de Castilla y Diario ABC Historia de Cuéllar – P. Balbino Velasco Bayón “Espejos de palabra. La voz secreta de la mujer en la poesía española de posguerra” (1939-1959) Beca de investigación “Miguel Fernández” 2003 de la autora María Payeras Grau El Palacio de Pedro El Cruel – Cámara Oficial de Comercio e Industria de Segovia “Vida de Alfonsa de la Torre” de Jesús González de la Torre. Publicación de la Asociación Matritense de Mujeres Universitarias. Elia Editores. 1ª edición septiembre 2009 y publicaciones referidas en su pág. 127.

Cuellar celebra el primer Centenario del Nacimiento de la poetisa Alfonsa de la Torre

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento organiza la celebración del centenario de la poetisa de la villa Alfonsa de la Torre.

La programación de homenaje ofrecerá a lo largo del mes de abril diferentes actividades culturales ( conferencias, exposicones, teatro, concursos,…) que pretenden recordar o descubrir a Alfonsa a toda la población.

– 4 de abril a las 20:00 horas. “Descubre a Alfonsa de la Torre” a cargo de Mª del Carmen Gómez Sacristán día 4 Abril

 – 10 de abril a las 18:30 horas. “La vida y obra de Teresa de Jesús”  a cargo de Rosa Navarro, con ilustraciones de Jordi Vila.

– 11 de abril a las 20:30 horas. “Teresa. Una Castellana vieja y recia” a cargo de Paloma Gómez Borrero (recitará los poemas), Luis Santana (barítono) y Antonio López (piano)

-17 de abril a las 20:30 horas. “Con nombre de mujer” Concierto de Rita Barber (voz) y Fredi Marugán (guitarra)

– 19 de abril a las 20:30 horas. “Párrafos” concierto a cargo de Pepa Sanz & José Marino. Girasol Flamenco.

– 25 de abril a las 20:30 horas. “Llamamé Alondra” Poeta bululú

– 29 de abril a las 18:30 horas. “Alfonsina de los Lekitos perdidos” Cuento escrito por Chari Alonso.

Alfonsa de la Torre

Ildefonsa Teodora de la Torre y Rojas, más conocida por el nombre de Alfonsa de la Torre, nació en Cuéllar el día 4 de abril del año 1915. Su padre, D. Juan José de la Torre, ejercía de médico y poseía una gran fortuna familiar. Su madre, Dña. Laura Rojas, de familia con ascendencia noble en la villa de Cuéllar.

Su vida estaría marcada desde que con tan solo tres años padeciera una grave enfermedad en la vista que le produjo la ceguera hasta los seis años. Su repentina curación la convirtió en una persona extremadamente piadosa e idealista.

Sus primeras letras las aprendió en el Colegio Divina Pastora de Cuéllar. Los estudios de Bachillerato los realizó en el Colegio San José de Segovia y en Madrid realizó la carrera de Filosofía y Letras con profesores como Pedro Salinas, Dámaso Alonso y Joaquín de Entrambasaguas.

Durante el año 1936, Alfonsa regresó a Cuéllar para pasar unas vacaciones familiares y en su transcurso estalló la Guerra Civil española.

Una vez finalizada la guerra, regresa a Madrid para impartir, esta vez como profesora ayudante en prácticas, clases de la especialidad de Filología Románica (1941-1945)

En 1943, con 28 años, publica su primer libro de poemas, “Égloga” (Editorial Hispánica. Madrid). En él aparecen constantes reivindicaciones a la figura de la mujer y sobre todo un poemario dedicado a su villa natal, Cuéllar.

Continúa sus estudios e investigaciones y en 1944 recibe la calificación de premio extraordinario por su tesis doctoral sobre “Carolina Coronado, poeta romántica” (Almendralejo. Poetisa de principios del s. XIX) y publica conjuntamente con la Facultad de Filosofía y Letras de Valencia, el poema “Maya”, de constantes referencias al mundo astronómico.

Durante estos años, viajó a París, Lisboa y diversas ciudadades italianas.

En 1948, su amor y fascinación por el mundo oriental, la lleva a la publicación de “La Oda a la Reina del Irán” (Taller Gama de Madrid), en la que con sus versos narra la historia de la princesa Fawriah.

El poeta Gerardo Diego, perteneciente a la Generación del 27 y Premio Cervantes, escribiría en el diario ABC:

“El poema consagró a Alfonsa de la Torre como una de nuestras más grandes poetas”

Estos años son de un trabajo intenso para Alfonsa y su tiempo lo dedica a la realización de investigaciones, estudios en el extranjero, colaboraciones y catálogos. Participa en charlas, tertulias en el café Gijón de Madrid y conferencias.

En 1949 publica su poema “Canción de la muchacha que caminaba a través del viento” (J.Romo Ediciones. Madrid) y nuevamente recibiría los elogios del poeta Gerardo Diego.

En 1950 y como fruto de sus numerosos viajes a Italia, nace su obra más importante “Oratorio de San Bernardino” (Editorial Aguirre. Madrid) con la que consiguió ser la primera mujer galardonada, en el año 1951, con el premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía.

(El Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía, es un premio literario que otorga anualmente el Ministerio de Cultura de España. Datan sus comienzos en el año 1924 y entre los galardonados figuran escritores de la talla de Gerardo Diego, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y Antonio Gamoneda.)

En su poemario se encuentra una de sus obras maestras. Es un canto a su flor preferida, la rosa. Auna en latín, 107 nombres florales. Su título, “Ora pro rosis”. Esta letanía fue utilizada durante algún tiempo en Radio Nacional para un espacio religioso.

Cierra su libro con un poema digno de leer, APAREBIT REPENTINA DIES. Uno de sus muchos versos dice así:

¡Qué cansado está el cielo de ser cielo¡

Por aquel entonces, fue nombrada académica correspondiente de la Real Academia de Arte e Historia de San Quirce de Segovia y de la Inmaculada de Valladolid.

Nuevamente Gerardo Diego plasma palabras de elogio hacia la poetisa en un artículo publicado el día 26 de abril de 1951 en el Diario ABC.

Contaba solamente con 35 años cuando ésta, su obra maestra, recibía innumerables elogios y premios que parecían no satisfacerla, por lo que decide volver a Cuéllar para rodearse de la quietud y tranquilidad del campo, sin que nadie pudiera explicarse su retiro después de tanto éxito.

Entre pinares encontrará su hogar y “La Charca” será su residencia. No vuelve sola, pues Juana García Noreña la acompañará hasta el día de su muerte.

Ante los muchos comentarios de los cuellaranos de aquel entonces, decide aislarse. Juana sería además de su compañera, su secretaría y su conexión con la villa cuellarana.

Sus continuos viajes se intercalaban con las visitas de algún que otro amigo. El cantautor Ismael y el escritor Antonio Gala fueron entre otros, visitas destacables.

En 1951 publica el ensayo “El habla de Cuéllar”, publicado en el Boletín de la Real Academia Española. (Volumen 31, ISSN 02104822 – Tomo 31, cuaderno 132, págs. 133 a 164)

Su conexión con el exterior y el mundo literario se basaba en las revistas literarias que recibía y en la correspondencia que mantenía con personajes de la talla de Juan Ramón Jímenez, León Felipe o Gabriel Celaya, entre otros.

En la media en la que Alfonsa era capaz de mantener su aislamiento entre los pinares, crecían en su villa natal los comentarios y rumores, y se incrementaba la leyenda de aquella mujer que vivía alejada entre los pinares. Seguramente aquel ambiente, no dejara que sus propios paisanos reconocieran el valor literario de Alfonsa de la Torre.

Alejada de comentarios, en 1960 publica una nueva obra dedicada a una mujer “Epitalamio a la reina Fabiola” (Editorial Estades. Madrid), en la que recrea poéticamente las principales ciudades belgas.

También y como persona que no desea anquilosarse solamente en poemas, aparecen nuevos géneros literarios. Ensayos, estudios, cuentos y teatro.

El cuento titulado “Celda para aparcar azucenas azules”, obtuvo en 1972 uno de los premios Hucha de Plata del VIII concurso de Cuentos “Hucha de oro” de la Confederación de Cajas de Ahorro y fue publicado en Madrid en el año 1973 por la Fundación Cajas de Ahorro.

En el año 1973, el Instituto Diego de Colmenares publica una separata de la publicación realizada por Estudios Segovianos en su Tomo XXV, titulada “Homenaje a Cuéllar” con un total de 13 poemas de Alfonsa de la Torre dedicados a su villa natal.

En teatro, su trilogía “La Desenterrada, Cierva perseguida y Las Collaristas”, a pesar de estar todo preparado para su puesta en escena, no pudo estrenarse, posiblemente por la censura de aquellos años.

Ya ha sido comentada su gran afición a los viajes, pero en esta época de su vida sus periplos terrenales se mezclan con los astrales. Su aislamiento pasea entre pinos (árbol símbolo de la inmortalidad en Asia) y la poetisa sufre un exilio interior que parece cruzar el más allá.

Alfonsa de la Torre pasa sus últimos años recluida. Busca el silencio y la contemplación de las estrellas, pero aún publica en 1971 un nuevo libro, “Plazuela de las Obediencias” (Editorial Aguirre. Madrid), en el que su flor preferida, la rosa, vuelve a tener un sentido especial en sus poemas, uniéndose a un misticismo personal del que no parece desear salir la poetisa.

Desde su observatorio pinariego, contemplando las constelaciones y viajando por las estrellas, Alfonsa plasma en bellos poemas lo que será su historia autobiográfica.

El 7 de junio de 1972, el Diario ABC publica:

“Desde la publicación de su libro Égloga, se coloca en un destacado lugar de la poesía contemporánea”

Quince días después, el Académico Guillermo Díaz Plaja, en el mismo diario, manifestará:

“Alfonsa de la Torre es una cátedra del buen decir, vocabulario espléndido el suyo. Todo encuentra la palabra justa, natural y a la vez precisa de un decir que se abreva en la más pura fuente manantial del idioma”

Alfonsa parece haber alcanzado lo más alto del campo místico. Continúa con el estudio de las ciencias ocultas de antiguas religiones. Presume de conocer los lugares de la provincia dónde mayor energía se concentra. Gustaba de adivinar los signos zodiacales solamente mirando a las personas. Con las cartas del tarot adivinaba pasados y aventuraba futuros. Profetizaba acontecimientos e incluso predijo que el día de su muerte nevaría.

Los conocimientos de Alfonsa superaban lo natural en una mujer de su tiempo. Podía competir como poetisa con los mejores poetas de su tiempo y al igual que ellos, su vida y obra estaban marcadas por una persecución, siempre insatisfecha, de plasmar lo bello en su grado máximo.

Sus últimos años estuvieron llenos de penurias económicas, lo que produjo que su morada entre los pinos careciera de ciertos arreglos y comodidades. La poetisa se hundió en penas mayores. La soledad extrema y finalmente una grave enfermedad terminal, conforman las últimas notas de una vida injustamente olvidada.

Alfonsa de la Torre murió el día 19 de abril de 1993. Acababa de cumplir 78 años, y tal y como ella había profetizado, la nieve cubría los pinares de Cuéllar.

Muchos son los calificativos que definen la personalidad, amores y pasiones de Alfonsa de la Torre y que gracias a la publicación del libro “Vida de Alfonsa de la Torre”, del que es autor su sobrino, Jesús González de la Torre, publicado por la Asociación Matritense de Mujeres Universitarias (Editorial Elia), han sido revelados para dar a conocer a una mujer totalmente desconocida no solamente para los cuellaranos.

Su personalidad, en momentos contradictoria, según las palabras de su sobrino, la califican de conservadora y progresista. Silenciosa y comunicativa. Extrovertida y tímida. Amable y antipática. Viajera y sedentaria.

De la lectura de su obra y de los rasgos de su vida, se deducen calificativos de una gran poetisa. Ante todo, era fiel defensora de la libertad de la mujer. Carácter abierto, cordial y cercano. Muy independiente. Mística, misteriosa, soñadora y mágica. Espíritu original y rebelde. Cautivada por las estrellas, las rosas, las alondras, los pinares y el mundo oriental. Mujer inteligente, culta y prolífica escritora. Amante de su tierra y poetisa de un Cuéllar que no supo comprenderla.

Seguramente hubiéramos podido conocer mucho mejor la figura de Alfonsa de la Torre de no haber sido por un fatídico capítulo de su historia, ya que tras su muerte, su hermano fue el encargado de que su fabulosa biblioteca fuera vendida a un anticuario y de que todos los documentos, cartas y textos no publicados desaparecieran. En el archivo Ducal de Alburquerque de la Villa de Cuéllar, se encuentran depositados un total de 18 libros pertenecientes a la biblioteca de Alfonsa que pudieron ser adquiridos a un anticuario y rescatados antes de ser desperdigados.

La historia de Cuéllar está sembrada de infinidad de personajes ilustres. En 1915, nació una poetisa que supo llevar el nombre de Cuéllar a lo más alto de la Literatura, y hasta el día 11 de noviembre de 2009, momento en el que, mediante Decreto de Alcaldía, se estableció que una de las calles de Cuéllar llevará el nombre de Alfonsa de la Torre, no había existido por parte del municipio que la viera nacer, ningún reconocimiento.

Según consta en el acta de Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Cuéllar, de fecha 2 de diciembre de 2009, Alfonsa de la Torre dará nombre a una de las Calles de la Villa de Cuéllar. El acto de descubrimiento de placas, tuvo lugar el pasado día 27 de marzo de 2010, y al mismo tuvieron a bien acudir familiares de Alfonsa de la Torre.

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cuéllar se encuentra en estos momentos, realizando una memoria exhaustiva sobre la figura de la poetisa cuellarana que recogerá las creaciones literarias de Alfonsa de la Torre que aparecen en su biografía, y dado que salvo un único ejemplar del poemario “Plazuela de las Obediencias”, que se encuentra en la Biblioteca Pública de la Obra Social y Cultural de Caja Segovia, no existe en Cuéllar ningún otro libro de la escritora cuellarana para su consulta pública, en la medida en que éstas se recopilen y digitalicen, previas las autorizaciones oportunas, parte de las mismas podrán ser consultadas en la zona de descargas de este apartado de la web institucional dedicado a la figura de Alfonsa de la Torre.

Dada la dispersión y las actuales dificultades existentes para intentar recopilar la obra de Alfonsa de la Torre, el objetivo final de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cuéllar, de realizar una publicación que recoja sus obras y algún que otro poema o documento inédito, requerirá un tiempo de intenso trabajo.

Desde estas páginas y al objeto de poder realizar una publicación lo más completa posible, deseamos pedir la colaboración de todas aquellas personas o instituciones que pudieran disponer de algún poema o texto inédito relacionado con la poetisa Alfonsa de la Torre, para lo cuál pueden dirigirse a la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cuéllar.

Finalmente agradecer, a los familiares de Alfonsa de la Torre y a cuantas personas están contribuyendo al resurgir de la poetisa cuellarana, su colaboración y ayuda.

Cuéllar, 28 de marzo de 2010

Fdo. Mª del Carmen Gómez Sacristán

Concejal Delegada de Cultura del Ayuntamiento de Cuéllar

Fuentes consultadas

  • Dña. María Payares Grau, Profesora titular de la Universidad de las Islas Baleares e investigadora de la obra literaria de Alfonsa de la Torre.
  • Dña. Alicia de Benito, Jefe de personal de la Universidad Complutense de Madrid
  • Dña. Teresa López, Jefe de personal de la sección de Filología. Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid
  • Libros editados y publicaciones de la poetisa “Alfonsa de la Torre”
  • Fundación de Cajas de Ahorro (FUNCAS)- Cuento “Celdas para aparcar azucenas azules”
  • Real Academia Española de la Lengua – Boletín oficial.
  • Internet – Wikipedia – Ministerio de Cultura – Hemerotecas Adelantado de Segovia, Norte de Castilla y Diario ABC
  • Historia de Cuéllar – P. Balbino Velasco Bayón
  • “Espejos de palabra. La voz secreta de la mujer en la poesía española de posguerra” (1939-1959) Beca de investigación “Miguel Fernández” 2003 de la autora María Payeras Grau
  • El Palacio de Pedro El Cruel – Cámara Oficial de Comercio e Industria de Segovia
  • “Vida de Alfonsa de la Torre” de Jesús González de la Torre.

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