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Elisa Martín Velasco, la sirvienta

A nuestra protagonista, Elisa, le caía muy bien y con gran propiedad, esa palabra de… sirvienta y así lo vivió intensamente al pertenecer a la Hermandad de Donantes de Sangre

Las Hijas de la Caridad tienen un nombre propio e interesante para llamar a la que ejerce de Superiora en la Comunidad: Sirvienta.

Porque las Hijas de la Caridad tienen muy presente la expresión de Jesús, tal como leemos en el Evangelista San Marcos, cap.10, versículo 45: “No he venido para que me sirvan, sino para servir a los demás”.

A nuestra protagonista, Elisa, le caía muy bien y con gran propiedad, esa palabra de… sirvienta y así lo vivió intensamente al pertenecer a la Hermandad de Donantes de Sangre.

Desde 1991 pertenecía a la Junta Rectora de la Hermandad y, durante muchos años ha estado ejerciendo como Secretaria General, cargo que suponía mucha dedicación y también tener que viajar a otras ciudades para asistir a las Asambleas de cada Hermandad. También a más de un Congreso nacional y regional.

Elisa Martín Velasco ha muerto de una manera muy inesperada. Bueno, ella, como buena cristiana que hacía las lecturas en la celebración de la Eucaristía, sabía que Dios nos ha advertido que estemos siempre preparados, porque moriremos a la hora que menos lo pensemos.

Hacía un mes que se había jubilado de su trabajo último. – Porque durante muchos años trabajó en una finca muy extensa, dedicada exclusivamente a la plantación- “siembra de fresas, muy cerca de Palenzuela, un pueblo con mucha historia y de mucho y profundo sentimiento para ella”.

Trabajó en el campo, unas tierras que le hacían recordar los Versos del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz: “Mil gracias derramando/ pasó por estos sotos con premura/ y yéndolos mirando/ vestidos los dejó de su hermosura.”

Elisa se ha ido a la Casa del Padre para gozar de la presencia de Dios y la compañía de los ángeles y santos. Allí habrá charlado con su Virgen de los Remedios y le pedirá que proteja a su esposo Rafael, a sus hijos María Estela y Luis Jacinto. También a su madre Eulogia que ya ha cumplido 86 años.

Desde el cielo, al estilo de Santa Teresita, la gran misionera, derramará lluvia de gracias con destino a sus vecinos de Tabanera de Cerrato y a los ancianos de Villahán a los que con tanto cariño cuidaba y mimaba.

Sirvienta, como donante de sangre, para que los enfermos puedan ser operados en tantas y tantas circunstancias como necesitamos de una o varias transfusiones. Ella sabía que diariamente se hacen 6.000 transfusiones que diariamente salvan más de 80 vidas y diariamente superan los 376 enfermos que recuperan la salud.

Lo dijo Jesús: “tuve sed, y tenía hambre y estaba enfermo, ven al Reino porque me diste de comer, y me invitaste, etc. etc.” ¿Conoces a Jesús en tus enfermos y en los pobres? Elisa, espéranos en el Cielo y ayúdanos a caminar alegremente a la Casa del Padre.

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