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Yo sólo quiero ser burrito

06Con este texto fabulado al estilo de Samaniego del burgalés Jesús Ramírez Mención especial II Premio Creatividad Gaceta de Castilla y León finalizan  la publicación de los relatos premiados en este certamen. Un texto que recuerda la importancia de la educación y de la integración por encima de las etiquetas de un alumno de las Aulas María Zambrano. 

En el país de ven y verás, sucedió lo acontecido que hoy os voy a contar.

En un pueblo donde no había personas mayores ni niños, todos eran animales, había una escuela donde los papás llevaban a todos los animalitos pequeños, les llevaban de la patita porque había alguno que era my travieso y se quería escapar para salir corriendo a jugar, y claro, les podía pillar un coche sino iban por las aceras o el paso de rayas (¡no de cebras!, pues era una ciudad sólo para animales!). Les llevaban a la escuela para que aprendiesen todas las que cosas que los pequeños deben aprender. A ‘leer’, a ‘escribir’, los ‘números’ y ‘cuentas’, a obedecer a sus papás, a tener amiguitos y no enfadarse con ellos y así muchas de las cosas que hay que saber.

Cuando llegaban a la escuela, los recogía la ‘señorita jirafa’ (la maestra) que como tiene el pescuezo tan largo, los veía todos y les decía:

– Venga, a ponerse todos en hilera unos detrás de otros en tres grupos, los más altos en el grupo rosa, los medianos en medianos en el grupo amarillo y los más bajitos en el grupo azul.

Entraban a la clase primero los del grupo rosa. La ‘señorita jirafa’ les decía: vosotros en los bancos del fondo de la clase, los de grupo amarillo al medio, y los más pequeños, los del grupo azul, aquí cerca de mi.

Estaban todos jugando y chillando y no paraban de hacer ruido hasta que la ‘señorita jirafa’ les decía: “Callaos mis queridos animalitos, así no se puede empezar la clase”.

La ‘señorita jirafa’ dice a ver, que hable el cachorro de león y me diga que tiene que hacerse cuando se va por el campo y se v e a un ciervo que se ha caído y se ha roto una pata. Dice el leoncito, dice mi mamá que comérselo. La ‘señorita jirafa’ dice, pero leoncito, para eso no hace falta venir a la escuela. Lo que debes hacer es ayudarle a curarse la patita, vendársela y cuando esté bien, jugar con él. Leoncito se quedó pensativo y le dice a la ‘señorita jirafa’ vale, ¡así lo haré! La ‘señorita jirafa’  le contestó muy bien, aprobado.

A ver tú, elefantito, dime las letras que sepas, ¿las has estudiado?. El elefantito empieza a decir las letras hasta que llega a la letra te y dice: ¡trompazo! Así no se dice, le dice la ‘señorita jirafa’ , y el elefantito le dice a la ‘señorita jirafa’ , es que así me acuerdo mejor. Bueno, pero es mejor que aprendas a decir la ‘te’ en lugar de ‘trompazo’, le dice la ‘señorita jirafa’ .

Dime cigüeñita, cuéntame cómo haces tú para volar; la cigüeñita dice: pues muy fácil, muevo las alas fuertemente, encojo las largas patas que tengo y ya estoy volando. Así de fácil. Y dicen los otros animalejos: pero nosotros no tenemos alas, y nos gustaría volar. Cigüeñita contesta: yo tampoco tengo patas fuertes para correr y dar saltos. La ‘señorita jirafa’  les dice a todos los animalejos: en esta vida no se puede tener de todo lo que hay que hacer es aprender bien lo que estudies en la escuela, cada uno con sus posibilidades. El león corre, la cigüeña vuela, el pato nada, el canguro salta y así cada uno lo que pueda hacer.

Vamos a ver, tú, ratoncito, que lección has aprendido hoy. Yo señorita he estudiado la educación vial y urbanismo, le responde.Mire ‘señorita jirafa’ , yo cuando voy por la calle de paseo con mi mama, siempre tengo que ir mirando a todos, porque como soy pequeño y no se me ve, creo que me pueden pisar, tengo que ir por la orilla de la acera y cuando voy a atravesar la calle, sino me fijo muy bien y está el semáforo en verde, me puede pisar el señor hipopótamo o el señor elefante que van con mucha prisa, el caballo o el burro, ¡este sí va a lo burro sin cuidado!. Eso está muy bien, le dijo la ‘señorita jirafa’, lección aprendida.

Y la ‘señorita jirafa’  dijo, tú, señorito pollito, ¿Qué has estudiado? Yo estoy aprendiendo a despertar a todos pronto, para que vayan a la escuela y a trabajar, para que no lleguen tarde; a mi papá alguna vez le han tirado un zapato cuando hace de despertador y le dicen que se calle.

A ver tu burritos, ¿has aprendido las letras? Le dijo la ‘señorita jirafa’ , ¿o todavía no las sabes?, a mi es que no me gusta estudiar y no me entran las letras, eso no es cosa mía, así que yo con hacer el burro me lo paso mejor, la ‘señorita jirafa’  le dice ¡no puede ser! Qué va ser de ti cuando seas mayor. El barrio le dice a la ‘señorita jirafa’ : yo quiero ser como mis papás. Quiero ser un burro y nada más. La señor le dice: serás un burro de carga y no serás un burro de provecho sino aprendes las letras para saber leer y escribir burritos, ¡bueno pes a mí no me gusta estudiar y no me importa! Entonces los otros compañeros de la clase le dicen y le cantan: “borriquito como tú, que no sabe ni la u, borriquero como tú, yo sé más que tú”. Y como todos los animalitos del colegio le cantaban eso, él se puso triste. Ese día cuando llego a casa con sus papás, doña borriquera y don borriquito, les contó lo que le había pasado en el colegio y lo que le habían cantado.

Sus papás le dijeron, sino quieres ser tan burro como nosotros debes estudiar mucho, hacerte un burro de provecho para ir por las calles con la cabeza bien alta, y que nadie te pueda cantar y decirte que no sabes ni la u.

Desde ese día borriquito se puso a estudiar más que todos los animalejos compañeros de la clase y al final del curso la ‘señorita jirafa’  le dio un diploma como el alumno más aplicado y el que mejor se sabía las cosas de la escuela.

Al salir de clase todos los alumnos y compañeros de estudios le daban vítores por el mejor de todos.

Esto es, se puede ser un burro y no saber nada y hasta no gustarte estudiar, pero si pones ahínco e interés, puedes llegar a ser el mejor de la clase, y que te quieran mucho tus amiguitos y cuenten contigo para todo, hasta para estudiar.

Y… colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

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