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De microviolencias

Otra vez como si de un tsunami se tratase, un atentado ha vuelto a engullirnos dentro de él mismo. La marabunta del horror cercano hace que nos sintamos más cerca de los cadáveres aunque en el fondo del corazón sepamos que son iguales que los de los niños ametrallados en la lejanía.

Pero quizá nos pase más eso a los jóvenes, que no hemos vivido una guerra guerra como la Civil y una dictadura como la española. Recientemente viendo documentales de ‘ambos bandos’ había algo común dentro de las diferencias ideológicas: el horror. El terror de los que huían por las carreteras de Málaga bajo los bombardeos de los italianos dejando el cadáver de sus hijos al lado, o las masacres en checas ocultas. La violencia engendra más de lo mismo, la igualdad del dolor elimina pobrezas y riquezas y el miedo a que se repitan las lágrimas y la indefensión es similar en rojos, azules, blancos, negros o amarillos.

Y si me lo permiten yo no estoy de acuerdo con eso de que no se hablen de esas cosas, de que no se recuerde lo que pasó por miedo a levantar las heridas. Creo que los pocos de ustedes que quedan con fuerzas para contar lo que sufrieron deben hacerlo, para que personas como yo, y más jóvenes seamos capaces de entender que lo que vemos en el ‘parte’ no es algo ajeno, que ha quedado plasmado en los surcos de las manos del que nos habla y en esa mirada que se pierde por no llorar al ser que se marchó o los recuerdos que quedaron marcados por el hambre, la indignidad y la suciedad.

No debe olvidarse lo malo, al igual que debe recordarse lo bueno, quizá ahora más, con la perspectiva que da la democracia para hablar con libertad y lograr que verdes, morados, amarillos, rojos, granates, azules, bermellones, negros … Se transformen en un blanco un poco más puro y menos manchado por la hipocresía que da poner un símbolo en la solapa y seguir por la vida como si tal cosa. Miren a los niños, piensen que ellos estuviesen sintiendo lo mismo que ustedes en aquel momento y reflexionen si es momento de compartirlo con ellos.

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