ESTHER DUQUE
PIEDRAHITA
La localidad abulense de Piedrahíta ha acogido el 20 de agosto el encuentro “La IA aplicada al mundo rural y los usos del Chat GPT”, enmarcado en el programa AceleraPyme Rural, que ha situado la cooperación intergeneracional en el centro del debate sobre innovación y territorio. Estudiantes universitarios, empresarios en activo, comerciantes tradicionales y profesionales retirados han compartido un espacio en el que la inteligencia artificial se ha revelado como herramienta para transformar la economía y la gestión del medio rural.
El evento ha reunido a jóvenes formados en ingeniería, informática y ciencias sociales con representantes de pymes, explotaciones agroganaderas y negocios familiares. Esta convergencia ha propiciado un intercambio en el que la visión tecnológica de la juventud se ha entrelazado con la experiencia acumulada de quienes durante décadas han sostenido la actividad económica de la comarca. El Ayuntamiento de Piedrahíta y la Unión Piedrahitense han habilitado los recursos necesarios para que la jornada haya funcionado como un verdadero foro de conocimiento colectivo.
Las intervenciones han mostrado que la combinación de perspectivas ha permitido identificar carencias estructurales, desde la escasa digitalización en la gestión administrativa hasta la limitada presencia de los comercios locales en entornos online. Al mismo tiempo, han surgido propuestas apoyadas en herramientas como Chat GPT para diseñar campañas de comunicación, elaborar contenidos o automatizar procesos rutinarios.
El empresario tecnológico Gustavo Beltrán, fundador de HumannaIA y reconocido por Forbes en 2023 entre los “Cien más creativos en los negocios”, ha ofrecido la ponencia central. Con trayectoria que ha incluido el desarrollo de robots humanoides contra el acoso escolar, plataformas educativas interactivas y servicios de consultoría para pymes, Beltrán ha subrayado que la inteligencia artificial “ha constituido un recurso de democratización social siempre que se haya aplicado con criterios éticos y visión comunitaria”.
El ponente también ha insistido en la necesidad de una formación accesible para todas las edades, argumentando que “la digitalización ha requerido integrar el conocimiento práctico de las generaciones mayores y la capacidad de innovación de la juventud”. Según ha explicado, solo así las tecnologías emergentes han podido adaptarse a la realidad del territorio en lugar de imponer soluciones ajenas a su contexto.
Los testimonios recogidos durante la jornada han reflejado esta complementariedad. Una comerciante local ha indicado que “hasta ahora hemos dependido del boca a boca, pero con estas herramientas hemos aprendido a crear mensajes para públicos más amplios sin perder la identidad del negocio”. Por su parte, un estudiante de ciencias sociales ha señalado que “el objetivo ha consistido en traducir la experiencia acumulada en datos útiles para orientar estrategias de desarrollo”.
Tanto los participantes como las entidades organizadoras han coincidido en que la inteligencia artificial ha servido para vincular tradición y modernidad bajo un mismo proyecto. La interacción intergeneracional ha demostrado que la transformación digital del medio rural ha exigido no solo conocimientos técnicos, sino también la transmisión de saberes locales y memoria profesional.
El encuentro ha evidenciado que la transición tecnológica ha encontrado en la cooperación entre generaciones un instrumento decisivo para impulsar la competitividad y la cohesión social en territorios de baja densidad demográfica. La experiencia de Piedrahíta ha confirmado que el futuro del medio rural ha requerido diálogo, innovación y una alianza efectiva entre juventud, madurez profesional y experiencia sénior.
