ESTHER DUQUE
Paredes de Nava
Sentado con la humildad del verdadero maestro, nos recibe entre lecciones a pintores de todo el mundo, Antonio López. Paredes de Nava, y concretamente su remodelado Centro de Artes Jorge Manrique lo recibe la última semana de agosto en el marco del Programa Agua, Arte y Vida. Canal de Castilla, organizado por la Asociación España Creativa con el Ayuntamiento de Paredes de Nav, junto a otras instituciones.
Tras recibir casi un centenar de candidaturas, los maestros seleccionaron a 55 artistas de 13 comunidades autónomas y dos países (Argentina y Portugal) para participar en dos talleres, el dedicado a la Pintura del natural, con modelo desnudo y bodegón, impartido por el propio López junto al joven artista y ya con reconocimiento internacional Jorge Abbad, que es su pupilo y a quien el pintor y escultor de talla internacional guía como pupilo. Y el segundo taller guiado por José María Mezquita, que dialoga con el ‘Paisaje del agua en el Canal de Castilla’.
En este contexto, Antonio López conversa con la Gaceta de Castilla y León, rodeado por los participantes en el taller que van pincelada a pincelada reflejando su personalidad guiados por la batuta del pintor español cohetaneo de mayor reconocimiento internacional.
¿Qué le aporta al maestro reunirse con artistas jóvenes?
Me hace salir de mi cuerpo, me descansa de mis obsesiones, y de los problemas personales que tengo yo. Luego cuando vuelvo a Madrid, me encuentro con el mundo. Me gusta estar con pintores, hablamos lo mismo. Mis amigos de toda la vida, desde que yo empecé, han sido de mi sector. Y amo mucho todo esto.
Me gusta estar aquí. Estoy en un lugar que no conocía, con unas personas que casi ninguno conocía, casi ninguno a otros; sí a unos pocos. Y estamos hablando de arte. Son nada más que cinco días, seis días. No da tiempo a cansarte. El el sábado ya estoy en la ciudad en mi vida. De vuelta a la realidad. Me he metido en el puchero. No solamente estoy pintando en Madrid, salgo a otros lugares, a mi pueblo, a sitios que me parecen interesantes. Me muevo mucho. No soy un pintor de estudio.
A los que están empezando les diría que tenga paciencia y que aguanten.
¿Se ha dedicado realmente a lo amaba?
Fue un sueño. Un sueño que se ha cumplido. Es muy difícil. El arte, como oficio, es un oficio de riesgo. Como lo es el toreo. Porque en este momento, desde hace tiempo, no se sabe de una manera certera qué es lo bueno y qué es lo malo. Estamos en la penumbra. Estamos trabajando sin saber muy bien lo que estamos haciendo. Ni el valor que tiene. Pero nos gusta hacerlo. Ese es el motivo. Si tienes un apoyo de la sociedad, pues ya esta (explica con gesto de humildad y satisfacción por lograr este objetivo).
Sus inicios están marcados por su Tomelloso natal y la influencia de su tio, Antonio López Torres. ¿Cómo le influyó?
No es que me inspiró (en pasado), es que es una inspiración. Y un ejemplo. Mi tío Antonio López Torres, fue el que me dijo que no había más medio que ir a Madrid a estudiar pintura. Es lo que hizo él. Y estudié allí cinco años, durante seis años cada año.
Desde los 13. Entre la preparación y los estudios fueron seis años. Después tuve que volver porque ¿qué futuro tenía yo si no era en Madrid? Había que volver. Entonces me organizé para hacer el servicio militar voluntario. Y lo coloqué dos años en la capital. Mi París era Madrid.
Es el lugar donde me he formado, donde he encontrado a la gente con la que he hecho la vida, para mí ha supuesto mucho. Yo noto que no soy de Madrid. Yo soy de la Mancha. Y siento un amor por Tomelloso muy grande. Pero tengo que estar donde toca. Mi vida ha tenido que transcurrir allí.
¿Qué le diría al niño que fue?
Pues que no ha ido mal. Que he tenido muchísima suerte. (Responde con brillo en los ojos y sonrisa).
En la capital conoció a uno de sus referentes, en El Prado, Velázquez, ¿Sigue teniendo esa admiración profunda? ¿Cómo ve la obra de Velázquez y cómo ha influido en su vida?
Es que antes de Velázquez pasan cosas fantásticas. Velázquez es algo muy grande, muy importante para nosotros, porque somos españoles y porque está cerca de nosotros. Pero el aegipcio, el arte de Mesopotamia, el griego, el romano, si es que el arte todavía más antiguo de las cuevas, cuando el hombre estaba allí recogido, hizo cosas de una emoción fantástica. El arte nunca ha mejorado. Ya empezó fantásticamente. Con los medios modestos que tenía, se hicieron cosas de una enorme trascendencia.
Ahora tenemos que hacer una obra muy individual.¿Quién le puede ayudar a Giacometti? ¿A Picasso quién le puede ayudar? ¿A Paul Klee quién le puede ayudar? Y esa conquista del individual, esa presencia, es lo que caracteriza el arte de nuestra época. Es un arte muy individual. No es un arte colectivo.
También es la pobreza que tenemos. Que no es un arte colectivo. No es para el pueblo. No es un arte que ha hecho el pueblo. Lo ha hecho una persona.
No lo ha hecho Grecia. No lo ha hecho Egipto. Lo ha hecho Picasso. Lo ha hecho Paul Klee. Lo ha hecho Sorolla. Lo ha hecho Manet. Lo ha hecho Picasso. Lo estamos haciendo nosotros cada uno en nuestro terreno. Y luego surge el trabajo colectivo con las muertes. Eso es una pobreza. A mí me ha llegado ya a los ochenta años.

¿Qué diferencia al Antonio López que hace desde la intimidad un cuadro como el del membrillo, cuyo proceso recogió Victor Erice y las grandes esculturas de Atocha?
El membrillo es una cosa personal. Yo eso lo hago fuera del encargo. Las esculturas grandes, si no te las encargan, no las puedes hacer. Porque, ¿dónde las metes? (dice sonriéndose). Nuetra profesión, el ejercicio de los impresionistas, es un trabajo que hemos hecho en libertad, fuera del encargo, en general. A Picasso le encargaron lel Guernica y quizá alguna cosa más. Pero yo creo que todos hemos hecho lo que hemos querido y como hemos querido. Por primera vez.
¿Por qué por primera vez?
Porque antes, hasta Goya, y pasado Goya, ha sido casi todo lo que se ha hecho a partir del encargo.
¿Y un encargo le ha llevado a usted a hacer la primera obra religiosa, que son las Puertas de la Catedral de Burgos?
Así nunca. Si no, ¿cómo se me ocurre a mí hacer eso? (otra vez con gesto de humor en su rostro).
Cuando se enfrentó a ese reto, ¿cómo lo asumió y qué le ha marcado?
Mira, este tipo de trabajo, en general, es un trabajo colectivo. Aquí hay un grupo de personas tratando de realizarlo. Una sola persona no lo puede hacer. Eso es lo primero que quiero decir. Es un grupo de personas. Y eso enlaza con el mundo antiguo, donde los trabajos lo hacían grupos de personas. En el Partenón había un montón de gente trabajando en la misma dirección. Era un grupo de gente.
Ahora, ¿en qué proyectos está trabajando?
Las Puertas de la Cateestán ya acabadas. Queda la labor de los fundidores. Tienen una tarea que hacer que les durará alrededor de dos meses. Yo pienso que en noviembre ya están en Burgos. Ahora es una temporada del verano para trabajar en los paisajes. En las cosas que están fuera, en el exterior. Generalmente de Madrid. También en unas pinturas que estoy haciendo. En una serie sobre mi casa y mi vida. En mi casa. Las habitaciones. Yo comiendo. Yo duchándome. Yo defecando. Todo eso. Y la gente que me rodea. Ahí aparece Mari también. Esa es una serie que empecé hace años y que no tiene un final.
En su vida también ha habido compromiso político con esa presencia en un partido político denominado ‘Recortes cero’. ¿Cómo analiza la realidad actual?
Yo soy muy pesimista por cómo los dirigentes los están llevando. Soy profundamente pesimista. Creo que no hay solución. Vamos al abismo. Eso es fatal. Somos unos muy tontos. Y quemamos los bosques y hacemos las cosas mal. Pero siempre el hombre ha hecho las cosas mal. Y lo ha salvado la gente que lo hace bien. Por eso estamos aquí. Lo que hace falta es gente que trabaje la tierra. Vamos a tener que empezar los pintores a ir para allá. Porque a ver, ¿quién va a hacer todo eso? Tampoco estaría mal. Yo lo he hecho desde joven.
Las religiones se han terminado. Los idiomas se han cambiado. Pero el arte ahí está. El arte de la música. El arte de la pintura, de la escultura, de la arquitectura. A mí me parece algo verdaderamente maravilloso. Eso mejora al hombre muchísimo.
Es la parte noble del ser humano.
Por ejemplo, es que la quema de los montes tiene que ver con la vida que está haciendo el hombre ahora. No es una cosa que haya ocurrido de una manera sorprendente. Y que digas, ¿cómo ha ocurrido eso? Ha pasado porque no se están haciendo las cosas bien. Porque el campo se está abandonando. Porque el hombre está metido en una serie de aventuras personales absurdas. Porque necesita mucho dinero para vivir. Lo está aplastando todo. Y somos muchos. Más que nunca. Desde que el hombre es hombre, siempre ha tenido la forma de contar cosas y de expresar cosas. Con la escultura, con la música, con la danza.
Hay cosas que se han perdido. Pero hay cosas que han llegado a nosotros. Sobre todo, la escultura ha llegado a nosotros. Hay cosas que no han llegado. Pero el hombre ha trabajado, ha necesitado esas formas de expresión. Por placer. Y por comunicarse. Y por hacer más amable la vida.
Y en la realidad que describre, ¿la solución está en la cultura, en el arte?
La cultura… Yo pienso que, ¿cómo se podía solucionar? Pues cuando le llegue la mierda a la boca, a lo mejor va a haber la gente que tiene capacidad y poder para poder resolver las cosas de otra manera.
Va a tener que pensarlo. Antes no. Por los demás no va a ser. Va a ser por el peligro que corran los que están haciendo lo malo.
