Envejecimiento activo y saludable a través del asociacionismo

C.B. ATIENZA MEDINA DE RIOSECO La cultura y las actividades lúdicas nos rodean y no podemos abstraernos de sus estímulos. Un viaje a la playa, una obra de teatro, juegos de mesa, un curso de cocina… Sin embargo, no siempre la disfrutamos de igual modo a lo largo de la vida, ya que aspectos como la edad o etapas vitales como la jubilación pueden influir en cómo las consumimos e incluso en la manera de percibirlas y de participar. Aparte de los aspectos que tiene el consumo de cultura para el envejecimiento activo y saludable de cualquier persona, este tipo de actividades pueden fortalecer el sentido e identidad personal, preservando y transmitiendo conocimientos, o adquiriendo nuevos propósitos en etapas esenciales como la jubilación. «A la gente mayor le cuesta mucho salir de casa y hacer actividades, y muchas veces, cualquier excusa es buena para para quedarse en el sofá», explica la presidenta de la Asociación de Personas Mayores de Medina de Rioseco Rúa Mayor, María Pilar Díez. Asistir a eventos como el teatro y charlas, participar en talleres o viajar. Son prácticas que la agrupación riosecana fomenta entre sus 380 socios para «el desarrollo y crecimiento personal», y también para afrontar «eventos vitales que impacten negativamente en la vida de una persona».Y con motivo del Día de las Personas Mayores, que se celebra el 1 de octubre, Rúa Mayor celebró su XXXII Semana Cultural con un sinfín de actividades como meriendas, juegos autóctonos, teatro o la charla ‘Familia, trabajo y arte’, del pintor local, Jesús Amigo. Una iniciativa que «es muy importante para todos los socios» y que tiene su colofón con la comida de hermandad, que logró reunir a casi todos ellos en un evento que rindió homenaje a seis de las personas de mayor edad y que más tiempo llevan en la asociación: Pilar Herrero, Milagros López, Soledad Blanco, Matías Margareto, Simona Herrero y Carmina. La traca final llegará con las vacaciones para socios con destino Benidorm, este mismo mes de octubre. Atrás queda un año lleno de emociones «en el que no hemos parado de viajar, visitar museos y asistir a conferencias», señala con rostro de satisfacción Pilar. «Siempre estamos pensado qué cosas hacer». La presidenta asumió el cargo en 2021 y desde entonces la Asociación Rúa Mayor ha logrado triplicar el número de socios. Algo que no es casualidad y que se debe «al diálogo continúo y a que la gente habla y recomienda nuestras actividades». Sin duda, buena parte del éxito de Rúa Mayor se debe la propia Pilar. Una mujer emprendedora, incluso en tiempos en los que no era tan habitual. Dirigió durante casi tres décadas el Hotel María Victoria y decidió abrir Irish River, un pub irlandés cuando este tipo de locales no eran tan usuales como ahora. Junto a ella y como aliado en sus proyectos siempre estuvo su marido, Luis Ortega. «Yo proponía la idea y juntos nos embarcábamos en estos proyectos». Pilar echa una mirada atrás para rememorar cómo era la vida antes. Recuerda que «antes salíamos mucho». Incluso «había baile todos los días en verano». Con especial cariño y añoranza destaca «la ‘explosión’ de Medina de Rioseco cuando abrieron discotecas como La Oca y La Menta, que atraían a miles de personas». En este sentido, aboga por mantener viva la llama del pasado y preservar las costumbres. Por ello, desde que es presidenta de Rúa Mayor ha organizado tres talleres intergeneracionales para que la infancia «sepa cómo la vida era antes». En esta etapa vital cobra especial relevancia la generatividad como fuente de bienestar, esto significa: el interés en dejar una contribución al mundo, un legado simbólico. De esta manera, «nietos de nuestros socios descubrieron la forma de vivir hace 40 años y se sorprendieron al ver un candil o una vieja maquina para tejer medias». Este ‘compartir’ entre mayores y niños «tiene un impacto muy positivo en la salud emocional de las personas mayores, ya que permite utilizar el tiempo de una manera significativa y gratificante». Tan importante como preservar nuestras costumbres es estar al día con las nuevas tecnologías. La creciente digitalización de los servicios y las transacciones comerciales ha transformado la vida cotidiana de la sociedad actual, un fenómeno que impacta de manera significativa en ciertos colectivos, especialmente en las personas mayores. Un ritmo acelerado que «desde la asociación hemos tenido muy en cuenta, por lo que hemos apostado por participar en talleres para utilizar mejor nuestros Smartphones y ordenadores». Aunque «no es fácil que las personas se animen a aprender, porque están acostumbras a que sus hijos y nietos hagan cualquier tipo de trámite por ellas». Aprender a pedir cita a través del teléfono móvil o hacer una videollamada son algunas de las utilidades que gracias a estos talleres Pilar y el resto de socios han aprendido a usar. Casi con tanta destreza como a competir a los bolos o el juego de la rana. Juegos autóctonos que cada Semana Cultural pone en valor Rúa Mayor. Rosario Asensio es una de las socias que no falta a esta cita. Acierta y meter la ficha en la boca de esta figura en forma de anfibio. Con emoción dice que «estas propuestas hace que personas que vivimos solas salgamos mucho más de casa y podamos conocer otros lugares, porque quizás de otra manera no realizaríamos viajes». Otro de los socios, Ángel Carranza, subraya que «como tenemos tiempo libre nos gusta jugar, aprender y divertirnos en armonía con el resto de participantes». Ambos coinciden en que «juegos, talleres y los bailes hacen que estemos más unidos». Incluso entre esos vecinos que solo se conocían de vista y que ahora son buenos amigos. A pesar de que «el programa de la Semana Cultural y durante el resto del año es muy completo, siempre se puede mejorar algo, aunque principalmente echamos de menos contar con un local más grande para reunirnos, porque el actual se queda algo escaso para algunos momentos». El impacto de la cultura y el ocio en la felicidad en las personas es innegable. Y para muestra un botón: la Asociación de Personas Mayores Rúa Mayor. Y es que como dice Pilar, «salir de casa para estar activos permite disfrutar, emocionarse, socializar y contribuye a mejorar nuestra salud mental».

C.B. ATIENZA
MEDINA DE RIOSECO

La cultura y las actividades lúdicas nos rodean y no podemos abstraernos de sus estímulos. Un viaje a la playa, una obra de teatro, juegos de mesa, un curso de cocina… Sin embargo, no siempre la disfrutamos de igual modo a lo largo de la vida, ya que aspectos como la edad o etapas vitales como la jubilación pueden influir en cómo las consumimos e incluso en la manera de percibirlas y de participar.

Aparte de los aspectos que tiene el consumo de cultura para el envejecimiento activo y saludable de cualquier persona, este tipo de actividades pueden fortalecer el sentido e identidad personal, preservando y transmitiendo conocimientos, o adquiriendo nuevos propósitos en etapas esenciales como la jubilación.

«A la gente mayor le cuesta mucho salir de casa y hacer actividades, y muchas veces, cualquier excusa es buena para para quedarse en el sofá», explica la presidenta de la Asociación de Personas Mayores de Medina de Rioseco Rúa Mayor, María Pilar Díez. Asistir a eventos como el teatro y charlas, participar en talleres o viajar. Son prácticas que la agrupación riosecana fomenta entre sus 380 socios para «el desarrollo y crecimiento personal», y también para afrontar «eventos vitales que impacten negativamente en la vida de una persona».Y con motivo del Día de las Personas Mayores, que se celebra el 1 de octubre, Rúa Mayor celebró su XXXII Semana Cultural con un sinfín de actividades como meriendas, juegos autóctonos, teatro o la charla ‘Familia, trabajo y arte’, del pintor local, Jesús Amigo. Una iniciativa que «es muy importante para todos los socios» y que tiene su colofón con la comida de hermandad, que logró reunir a casi todos ellos en un evento que rindió homenaje a seis de las personas de mayor edad y que más tiempo llevan en la asociación: Pilar Herrero, Milagros López, Soledad Blanco, Matías Margareto, Simona Herrero y Carmina. 

La traca final llegará con las vacaciones para socios con destino Benidorm, este mismo mes de octubre. Atrás queda un año lleno de emociones «en el que no hemos parado de viajar, visitar museos y asistir a conferencias», señala con rostro de satisfacción Pilar. «Siempre estamos pensado qué cosas hacer». La presidenta asumió el cargo en 2021 y desde entonces la Asociación Rúa Mayor ha logrado triplicar el número de socios. Algo que no es casualidad y que se debe «al diálogo continúo y a que la gente habla y recomienda nuestras actividades».

Sin duda, buena parte del éxito de Rúa Mayor se debe la propia Pilar. Una mujer emprendedora, incluso en tiempos en los que no era tan habitual. Dirigió durante casi tres décadas el Hotel María Victoria y decidió abrir Irish River, un pub irlandés cuando este tipo de locales no eran tan usuales como ahora. Junto a ella y como aliado en sus proyectos siempre estuvo su marido, Luis Ortega. «Yo proponía la idea y juntos nos embarcábamos en estos proyectos».

Pilar echa una mirada atrás para rememorar cómo era la vida antes. Recuerda que «antes salíamos mucho». Incluso «había baile todos los días en verano». Con especial cariño y añoranza destaca «la ‘explosión’ de Medina de Rioseco cuando abrieron discotecas como La Oca y La Menta, que atraían a miles de personas». En este sentido, aboga por mantener viva la llama del pasado y preservar las costumbres. Por ello, desde que es presidenta de Rúa Mayor ha organizado tres talleres intergeneracionales para que la infancia «sepa cómo la vida era antes». En esta etapa vital cobra especial relevancia la generatividad como fuente de bienestar, esto significa: el interés en dejar una contribución al mundo, un legado simbólico. De esta manera, «nietos de nuestros socios descubrieron la forma de vivir hace 40 años y se sorprendieron al ver un candil o una vieja maquina para tejer medias». Este ‘compartir’ entre mayores y niños «tiene un impacto muy positivo en la salud emocional de las personas mayores, ya que permite utilizar el tiempo de una manera significativa y gratificante».

Tan importante como preservar nuestras costumbres es estar al día con las nuevas tecnologías. La creciente digitalización de los servicios y las transacciones comerciales ha transformado la vida cotidiana de la sociedad actual, un fenómeno que impacta de manera significativa en ciertos colectivos, especialmente en las personas mayores. Un ritmo acelerado que «desde la asociación hemos tenido muy en cuenta, por lo que hemos apostado por participar en talleres para utilizar mejor nuestros Smartphones y ordenadores». Aunque «no es fácil que las personas se animen a aprender, porque están acostumbras a que sus hijos y nietos hagan cualquier tipo de trámite por ellas». 

Aprender a pedir cita a través del teléfono móvil o hacer una videollamada son algunas de las utilidades que gracias a estos talleres Pilar y el resto de socios han aprendido a usar. Casi con tanta destreza como a competir a los bolos o el juego de la rana. Juegos autóctonos que cada Semana Cultural pone en valor Rúa Mayor. Rosario Asensio es una de las socias que no falta a esta cita. Acierta y meter la ficha en la boca de esta figura en forma de anfibio. Con emoción dice que «estas propuestas hace que personas que vivimos solas salgamos mucho más de casa y podamos conocer otros lugares, porque quizás de otra manera no realizaríamos viajes». Otro de los socios, Ángel Carranza, subraya que «como tenemos tiempo libre nos gusta jugar, aprender y divertirnos en  armonía con el resto de participantes». Ambos coinciden en que «juegos, talleres y los bailes hacen que estemos más unidos». Incluso entre esos vecinos que solo se conocían de vista y que ahora son buenos amigos. 

A pesar de que «el programa de la Semana Cultural y durante el resto del año es muy completo, siempre se puede mejorar algo, aunque principalmente echamos de menos contar con un local más grande para reunirnos, porque el actual se queda algo escaso para algunos momentos».

El impacto de la cultura y el ocio en la felicidad en las personas es innegable. Y para muestra un botón: la Asociación de Personas Mayores Rúa Mayor. Y es que como dice Pilar, «salir de casa para estar activos permite disfrutar, emocionarse, socializar y contribuye a mejorar nuestra salud mental».

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