Ocho de cada diez consultas podológicas son por dolor en el pie o el talón: claves para no normalizarlo

El 80% de las consultas podológicas son por metatarsalgias o talalgias. El especialista Raúl Blázquez explica cómo diagnosticarlas y tratarlas correctamente.

Ocho de cada diez consultas podológicas están relacionadas con dolor en la parte anterior del pie o en el talón. Así lo recuerda el podólogo y profesor universitario Raúl Blázquez, experto en diagnóstico biomecánico y ecográfico, que el próximo 18 de abril impartirá en Valladolid el curso «Diagnóstico y tratamiento de metatarsalgias y talalgias», una formación continuada especializada organizada por el Colegio de Podólogos de Castilla y León.

Las metatarsalgias —dolor en la almohadilla del pie, justo detrás de los dedos— y las talalgias —dolor en la zona del talón— se encuentran entre los motivos de consulta más habituales en podología. «Son las zonas del pie que soportan mayores presiones a lo largo del día», explica Blázquez. Dentro de estas patologías destacan la fascitis plantar y el espolón calcáneo, que pueden limitar de forma significativa la vida cotidiana si no reciben un diagnóstico y tratamiento adecuados.


Mujeres, deportistas y trabajadores de pie, los más afectados

Aunque estas lesiones pueden aparecer en cualquier persona, algunos perfiles acumulan mayor riesgo. «Las mujeres suelen sufrir más este tipo de patologías, y también los deportistas o las personas que trabajan muchas horas de pie o utilizan calzado de seguridad», señala el especialista. El tipo de calzado, la actividad física, la morfología del pie y el patrón de marcha influyen directamente en su aparición.


Un dolor que no debería normalizarse

Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es la tendencia a convivir con el dolor durante meses o años antes de consultar. «En muchas etapas de nuestra vida hemos normalizado el dolor en los pies, pero esto no debería ser así. Cuando aparecen molestias es importante acudir a un profesional para una evaluación y un diagnóstico adecuado», advierte Blázquez. Los expertos recomiendan consultar cuando el dolor persiste varios días, empeora o no mejora con reposo o cambio de calzado.


El riesgo de autotratarse sin diagnóstico profesional

Intentar resolver el problema sin acudir al especialista es otro error frecuente. «Autotratarse no es lo más recomendable. Muchas veces los pacientes aplican tratamientos que no solo no mejoran el dolor, sino que pueden empeorar la lesión o prolongar la recuperación», advierte el profesor.


Plantillas personalizadas, biomecánica y ecografía: las herramientas del especialista

El 80% de las consultas podológicas son por metatarsalgias o talalgias. El especialista Raúl Blázquez explica cómo diagnosticarlas y tratarlas correctamente.
El podólogo Raúl Blázquez atendiendo a un paciente en su clínica durante una consulta de diagnóstico podológico

En muchos casos el tratamiento más eficaz son las ortesis plantares o plantillas personalizadas, diseñadas para redistribuir las presiones y reducir la sobrecarga en las zonas afectadas. «Las plantillas ayudan a repartir, amortiguar y disminuir las presiones que causan este tipo de dolor en el antepié o el talón», explica Blázquez.

El estudio biomecánico resulta igualmente determinante. «La biomecánica es la base de todo: de nuestra postura, de cómo nos movemos o caminamos. Si no tenemos una buena biomecánica, seremos más propensos a sufrir lesiones en los pies y también en otras articulaciones, como tobillos o rodillas», señala.

El curso aborda además el uso de la ecografía aplicada al pie, una herramienta que permite evaluar con mayor precisión las estructuras musculares y tendinosas. «Nos permite realizar un diagnóstico más certero y aplicar tratamientos más eficaces», concluye el especialista.


El calzado, primera línea de prevención

La elección del calzado adecuado es fundamental para prevenir estas patologías. Según los especialistas, un zapato apropiado debe tener la punta ancha, un sistema de cierre que sujete bien el pie, una ligera elevación del talón y buena amortiguación. «Es importante elegirlo en función de la actividad que realizamos, nuestro peso y el tipo de pie», concluye Blázquez.

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