El precio del gas en el mercado ibérico sube cerca de un 40% en apenas dos semanas tras el cierre del Estrecho de Ormuz Valencia, 13 de marzo de 2026. La escalada del conflicto en Oriente Medio empieza a trasladarse con rapidez a los mercados energéticos europeos y podría reflejarse en los próximos meses en la factura energética de los hogares españoles. El encarecimiento del gas natural, provocado por las tensiones geopolíticas y el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz, ya se ha dejado sentir en el Mercado Ibérico de Gas (MIBGAS), donde el precio ha aumentado cerca de un 40% desde el pasado 27 de febrero. El impacto de este episodio internacional podría traducirse en una subida progresiva de la electricidad y del gas doméstico, especialmente para los consumidores cuyas tarifas están indexadas al mercado mayorista. El estrecho de Ormuz constituye una de las principales arterias energéticas del planeta: por él transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial y cerca del 25% del gas natural licuado (GNL). Cualquier interrupción en esta ruta estratégica genera una reacción inmediata en los mercados energéticos globales. Europa, altamente dependiente de las importaciones energéticas, suele acusar con rapidez estas perturbaciones geopolíticas. En consecuencia, los incrementos en los precios mayoristas de gas terminan trasladándose a los sistemas eléctricos y, finalmente, a la factura de los consumidores. Un mercado energético global cada vez más sensible a las tensiones geopolíticas La evolución del precio del gas en Europa se encuentra estrechamente vinculada a referencias internacionales como el TTF holandés, uno de los indicadores clave del mercado europeo. Cuando estas referencias se tensionan, el impacto se traslada rápidamente a mercados regionales como el MIBGAS. En el sistema eléctrico español, el encarecimiento del gas tiene un efecto directo. Las centrales de ciclo combinado, que utilizan gas natural para producir electricidad, fijan en numerosas ocasiones el precio marginal del mercado eléctrico. Por tanto, un gas más caro se traduce, casi automáticamente, en una electricidad más cara. Este mecanismo afecta especialmente a los hogares con tarifas indexadas al mercado mayorista, como el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), cuya factura fluctúa en función de la evolución diaria del mercado eléctrico. El precedente de la crisis energética de 2022 El actual escenario recuerda inevitablemente a la crisis energética que sacudió Europa en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. Aquella crisis disparó los precios del gas a niveles históricos y provocó una escalada sin precedentes en las facturas de electricidad y calefacción durante meses. Ante la gravedad de la situación, varios gobiernos europeos aprobaron medidas extraordinarias para contener el impacto en consumidores y empresas. Entre ellas destacó el mecanismo conocido como “excepción ibérica”, aplicado en España y Portugal, que limitó temporalmente el peso del gas en la formación del precio eléctrico. Aunque el contexto actual no apunta a un problema inmediato de suministro energético, los analistas advierten de que una prolongación del conflicto podría reproducir dinámicas similares a las observadas durante aquella crisis. Los mercados energéticos operan en un sistema profundamente interconectado, donde los acontecimientos geopolíticos pueden alterar los precios globales en cuestión de horas. La incertidumbre derivada del conflicto ha introducido una volatilidad creciente en los precios energéticos europeos. Impacto directo en la factura de los hogares En el caso del gas doméstico, las tarifas vinculadas al mercado ya están reflejando el encarecimiento registrado en las últimas semanas. Si la situación internacional se mantiene o se agrava, el incremento podría trasladarse también a las tarifas reguladas. Uno de los momentos clave será la próxima revisión de la Tarifa de Último Recurso (TUR), prevista para el 1 de abril, cuando el Gobierno actualiza periódicamente los precios regulados del gas para los consumidores acogidos a esta modalidad. Las compañías energéticas y plataformas de asesoramiento energético advierten de que la evolución del conflicto será determinante para conocer el alcance real del impacto en la factura doméstica. Danny Salazar, director general de la plataforma energética Hello Watt, señala que el encarecimiento ya comienza a percibirse en algunos contratos: “La subida ya se está trasladando a los hogares con tarifas de luz o gas ligadas al mercado. En este contexto, revisar la tarifa y valorar un contrato a precio fijo puede ayudar a evitar nuevas subidas en los próximos meses. Si la situación se prolonga, es probable que las comercializadoras trasladen progresivamente este encarecimiento también a nuevas tarifas fijas”. Revisar el contrato energético, una estrategia para amortiguar la subida Ante un contexto marcado por la volatilidad energética, los expertos recomiendan a los consumidores analizar su contrato energético y comparar las distintas ofertas disponibles en el mercado. La elección entre tarifas indexadas y tarifas fijas puede resultar determinante para el gasto energético anual. Mientras que las tarifas vinculadas al mercado reflejan de forma inmediata las variaciones de precio, los contratos a precio fijo ofrecen mayor estabilidad durante el periodo pactado. Plataformas especializadas como Hello Watt permiten comparar ofertas de distintas comercializadoras y optimizar los contratos en función del perfil de consumo de cada hogar. En un escenario internacional incierto, anticiparse a posibles subidas puede marcar una diferencia significativa en el presupuesto energético familiar durante los próximos meses.

El conflicto en Oriente Medio amenaza con disparar la factura de la luz y el gas en España

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