La Confederación Estatal de Personas Sordas ha presentado en 2026 la guía Por un Buen Trato a las Personas Mayores Sordas, un documento orientado a sensibilizar, empoderar y orientar sobre el trato adecuado a este colectivo en sus relaciones personales e institucionales, con el objetivo de prevenir situaciones de discriminación y reforzar el reconocimiento efectivo de sus derechos.
Una herramienta para visibilizar y actuar frente a la discriminación
La guía se estructura en torno a tres ejes: sensibilización, empoderamiento y orientación. El documento expone situaciones de desigualdad que con frecuencia pasan inadvertidas y ofrece recursos para que las personas mayores sordas puedan identificar vulneraciones y actuar ante ellas.
El enfoque combina contenidos conceptuales con ejemplos prácticos y referencias legales accesibles, lo que amplía su utilidad tanto para profesionales de servicios sociales y sanitarios como para familias y la sociedad en general.
Interseccionalidad: edad y discapacidad como factores acumulativos
Doble vulnerabilidad en el acceso a derechos
Uno de los pilares del documento es el análisis interseccional, que identifica la coexistencia de dos factores de vulnerabilidad: el envejecimiento y la sordera. Esta combinación genera barreras específicas, especialmente en el acceso a la información, la comunicación y la participación social.
Durante la presentación, la consejera de la Confederación Estatal de Personas Sordas, Amparo Minguet, subrayó que “la combinación de ambas realidades multiplica las situaciones de desigualdad y exige respuestas específicas para garantizar que las personas mayores sordas vean plenamente reconocidos sus derechos”.
Formas de discriminación invisibilizadas
A partir de este diagnóstico, la guía identifica prácticas de trato inadecuado que suelen normalizarse en distintos ámbitos. Entre ellas figuran la microdiscriminación, el edadismo, el paternalismo, la sobreprotección, la infantilización o el audismo.
El documento detalla cómo estas conductas pueden manifestarse en entornos como la sanidad, los servicios sociales, la administración pública o la vida comunitaria, y propone herramientas concretas para abordarlas.
Marco legal y accesibilidad normativa
Referencias normativas clave
La publicación se apoya en un marco jurídico consolidado que reconoce los derechos de las personas sordas. Entre las normas citadas se encuentran la Ley 27/2007 y el Real Decreto 674/2023, así como instrumentos más amplios como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, el Real Decreto Legislativo 1/2013 o la Ley 39/2006.
Herramientas digitales accesibles
La guía también destaca recursos como LeySign, impulsado por la CNSE, que facilita el acceso a la legislación en lengua de signos, contribuyendo a reducir las barreras informativas.
Profesionales sordos: una demanda estructural
Atención más eficaz y accesible
El documento incorpora un apartado específico sobre la necesidad de contar con profesionales capacitados para atender a personas mayores sordas, preferentemente usuarios de lengua de signos.
El presidente de la Confederación Estatal de Personas Sordas, Roberto Suárez, señaló que “lo ideal es que puedan ser atendidas por profesionales que compartan su misma lengua porque eso reduce errores, evita la dependencia de terceros y favorece una atención más humana y eficaz”.
Inclusión laboral y calidad asistencial
La organización defiende que la incorporación de profesionales sordos en centros de día, servicios de ayuda a domicilio o residencias no solo mejora la calidad de la atención, sino que aporta referentes, empatía y una inclusión efectiva en los equipos de trabajo.
Trayectoria y financiación de la iniciativa
La guía se enmarca en una línea de trabajo de casi dos décadas desarrollada por la CNSE en favor de las personas mayores sordas, centrada en el empoderamiento, la participación y la igualdad de derechos.
El proyecto ha sido financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 a través de la asignación tributaria del 0,7% del IRPF, así como por la Fundación ONCE.

Participación activa y relevo generacional
Tanto Amparo Minguet como Roberto Suárez subrayaron la necesidad de avanzar hacia un modelo en el que las personas mayores sordas no sean consideradas receptoras pasivas, sino agentes activos dentro del movimiento asociativo.
En este sentido, se reivindica su papel como referentes y transmisores de conocimiento, destacando el valor de su experiencia en la construcción de comunidades inclusivas.
Comunidad y continuidad
La CNSE plantea un modelo de participación intergeneracional en el que distintas generaciones puedan interactuar, compartir experiencias y fortalecer el tejido asociativo, integrando memoria, conocimiento y nuevas perspectivas.
