La entidad aprueba sus cuentas anuales, renueva parte de su Junta Directiva y destaca los retos que marcarán los próximos años
El Banco de Alimentos de Burgos cerró 2025 con la gestión de 2.422.198 kilos de alimentos y apoyo a 8.956 personas de la capital y la provincia a través de 89 entidades benéficas colaboradoras. Estos datos fueron presentados durante la Asamblea General Ordinaria de la organización, en la que también se aprobaron las cuentas del ejercicio, se incorporaron nuevos asociados y se renovó parte de la Junta Directiva.
La reunión sirvió para analizar la evolución de la actividad desarrollada durante el último año y evaluar los desafíos que afrontará la entidad en un contexto marcado por la persistencia de situaciones de vulnerabilidad económica y social.
La demanda social continúa siendo elevada
Durante la Asamblea, la dirección de la organización destacó que, pese a la evolución positiva de algunos indicadores económicos, numerosas familias continúan encontrando dificultades para hacer frente a gastos básicos relacionados con la vivienda, la energía o la alimentación.
Esta realidad mantiene la necesidad de recursos de apoyo alimentario en amplios sectores de la población, lo que explica el elevado volumen de actividad desarrollado por el Banco de Alimentos durante el último ejercicio.
La entidad colaboró durante 2025 con 89 organizaciones sociales distribuidas por la provincia, canalizando la ayuda alimentaria hacia personas y familias en situación de vulnerabilidad.
Más de un millón de kilos distribuidos en Burgos
Del total de alimentos gestionados, 1.049.435 kilos fueron distribuidos directamente entre las entidades beneficiarias de Burgos y provincia.
El resto, más de 1,3 millones de kilos, se destinó a otros Bancos de Alimentos del país, siguiendo el principio de solidaridad interterritorial que caracteriza a la red nacional y que permite redistribuir excedentes allí donde existe una mayor necesidad o demanda.
Esta capacidad logística sitúa a la organización burgalesa entre las entidades con mayor capacidad operativa dentro del movimiento de Bancos de Alimentos.
La industria alimentaria sostiene buena parte del suministro
Uno de los datos más relevantes del balance anual corresponde al origen de los productos recibidos. El 71 % de los alimentos gestionados procedió de empresas de la industria agroalimentaria, mientras que el 11,5 % tuvo su origen en la gran distribución.
Estas cifras reflejan la estrecha colaboración existente entre el Banco de Alimentos y el tejido empresarial burgalés, una relación que se ha consolidado a lo largo de los años y que constituye uno de los pilares fundamentales de su actividad.
La aportación de empresas productoras, distribuidoras y entidades colaboradoras continúa siendo esencial para garantizar la disponibilidad de alimentos durante todo el año.
La Gran Recogida aportó cerca de 115.000 euros
La Asamblea también destacó el papel desempeñado por la ciudadanía durante la última Gran Recogida, una de las principales campañas solidarias desarrolladas por la entidad.
La iniciativa permitió recaudar 114.900 euros, recursos que resultan fundamentales para complementar las donaciones de alimentos y garantizar la estabilidad del suministro en momentos de menor disponibilidad de determinados productos.
La posibilidad de adquirir alimentos de manera directa permite además adaptar mejor las compras a las necesidades detectadas por las entidades beneficiarias.
Nuevos desafíos para los próximos años
La organización identificó varios retos estratégicos que condicionarán su actividad futura. Entre ellos figura la búsqueda de nuevas fuentes de suministro ante la reducción de algunos programas europeos de ayuda alimentaria que históricamente han contribuido al abastecimiento de los bancos de alimentos.
Otro de los ámbitos de trabajo estará relacionado con las oportunidades derivadas de la nueva Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, una normativa que puede favorecer el aprovechamiento de excedentes alimentarios y reforzar los mecanismos de recuperación de productos aptos para el consumo.
La modernización de los sistemas logísticos y de gestión constituye igualmente una prioridad para la entidad, que busca optimizar sus procesos operativos y mejorar la eficiencia en la distribución de recursos.
El relevo generacional del voluntariado
Entre las preocupaciones de la organización figura también la incorporación de nuevas generaciones de personas voluntarias. El mantenimiento de una base social activa resulta esencial para garantizar la continuidad de una actividad que depende en gran medida del compromiso y la participación ciudadana.
La captación y formación de nuevos perfiles permitirá asegurar la continuidad de los servicios y responder a las necesidades derivadas del crecimiento de la actividad.



Renovación de la Junta Directiva
La Asamblea aprobó asimismo la incorporación de dos nuevos asociados y la renovación de distintos cargos dentro de la Junta Directiva.
La nueva dirección queda integrada por Julián Martínez Pantoja como presidente; Ángel Cuesta Rastrilla, vicepresidente; Roberto López González, tesorero; y Gonzalo Gutiérrez Gil-Fournier, secretario.
Completan la Junta Directiva Cristina Rodríguez García, María Inmaculada López Gómez, Javier Oviedo García, José Ángel Martínez Toribio, Mariano González Hernando, Luis Felipe Ruiz Pereda, Ignacio San Millán Valdivielso, Alberto Gómez Barahona, Julián Alfonso Alonso García y Emilio de Domingo Angulo.
Reconocimiento a dieciocho años de compromiso
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue el homenaje tributado a Miguel Ángel López, que abandona la vicepresidencia tras dieciocho años de vinculación a la entidad.
La organización reconoció su contribución al crecimiento y consolidación del Banco de Alimentos de Burgos, así como su participación en algunos de los momentos más exigentes de la historia reciente de la institución, especialmente durante la crisis sanitaria provocada por la pandemia.
El presidente de la entidad concluyó la Asamblea destacando que el Banco de Alimentos de Burgos mantiene una posición sólida dentro del ámbito social burgalés gracias al compromiso de voluntarios, socios, empresas colaboradoras, entidades sociales e instituciones que sostienen su actividad diaria.
