El fraile franciscano se impone entre 1.182 poemarios presentados con ‘Los planos de un lugar’, mientras María Martín Hernández obtiene el Premio Joven con ‘Bajo la piel, la sombra’
El poeta y fraile franciscano Víctor Herrero de Miguel ha obtenido el XXXVI Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma con el poemario Los planos de un lugar, una obra que el jurado ha destacado por su profundidad cultural, su dimensión contemplativa y su capacidad para construir una mirada poética asentada en el asombro y la observación del mundo. El fallo se ha dado a conocer este martes tras una deliberación que reunió a dieciséis obras finalistas seleccionadas entre los 1.182 originales presentados a concurso.
La edición de este año ha estado marcada por el elevado nivel literario de las obras finalistas, circunstancia que convirtió la decisión del jurado en una de las más complejas de los últimos años. Junto al premio principal, la zaragozana María Martín Hernández obtuvo el II Premio Joven por el poemario Bajo la piel, la sombra, reconocido por su exploración de la memoria, la identidad y la herencia emocional.

Un poemario construido desde la atención a lo esencial
El jurado definió Los planos de un lugar como un libro profundamente arraigado en la tradición cultural occidental y especialmente influido por referencias grecolatinas, bíblicas y hebreas.
Fermín Herrero, integrante del jurado y uno de los principales defensores de la obra ganadora durante las deliberaciones, destacó que el poemario desarrolla “una poesía de la gratitud hacia la creación, escrita desde el puro asombro ante el mundo, desde una desnudez estremecedora”.
Según el tribunal, el libro propone una escritura que encuentra sentido en los espacios aparentemente menores y cotidianos. La mirada poética se dirige hacia escenarios discretos donde la revelación se manifiesta a través de un lenguaje contenido y luminoso.
Una voz singular dentro de la poesía contemporánea
En la valoración realizada por el jurado, la obra incorpora influencias poco frecuentes dentro del panorama poético español actual, especialmente las vinculadas a las poéticas de Christian Bobin y Mary Oliver.
La escritura de Herrero de Miguel se caracteriza por una observación atenta de la realidad, una relación íntima con la naturaleza y una exploración espiritual que, según los miembros del jurado, guarda una evidente relación con su condición de religioso franciscano.
El premio está dotado con 12.000 euros y sucede en el palmarés al poemario Getsemaní, de Arturo Vicente, ganador de la edición anterior.
Un año de intenso debate literario
La decisión fue adoptada tras más de dos horas de deliberaciones y sucesivas votaciones. El jurado estuvo integrado por Juan Manuel de Prada, María Antonia de Isabel Estrada, Fermín Herrero, Luis María Ansón, Antonio Colinas, Carlos Fernández, Asunción Escribano y Santiago Gómez, que ejerció como secretario.
Juan Manuel de Prada reconoció la dificultad del proceso y subrayó el nivel excepcional de las obras finalistas.
“Este ha sido el año en el que ha habido mejores libros finalistas, de modo que la labor ha sido especialmente penosa, ya que en cada votación hemos tenido que dejar fuera un libro que merecía el premio”.
El coordinador del jurado destacó además la diversidad estética de las propuestas recibidas, una característica que considera una de las principales fortalezas del certamen desde sus orígenes.
Dieciséis finalistas y más de mil participantes
La convocatoria volvió a confirmar la dimensión internacional alcanzada por el premio a lo largo de sus treinta y seis ediciones. En total se presentaron 1.182 poemarios procedentes de más de treinta países, con más de ochocientos originales remitidos desde España.
La cifra de dieciséis finalistas constituye además una de las más elevadas registradas en los últimos años, reflejo de la calidad detectada por el prejurado durante el proceso de selección.
María Martín Hernández obtiene el Premio Joven
La segunda edición del Premio Joven recayó en la poeta y filóloga María Martín Hernández gracias a Bajo la piel, la sombra, una obra que toma el relevo de Revelaciones, de Alejandra Martínez de Miguel, galardonada en la primera convocatoria.
El jurado valoró especialmente la capacidad de la autora para transformar experiencias personales en interrogantes de alcance universal.
Asunción Escribano definió la obra como “un libro de la memoria, de la herencia emocional y de la identidad”, destacando una escritura caracterizada por la depuración formal y la claridad expresiva.
Nuevas voces para la poesía española
La creación de esta categoría específica para jóvenes autores responde al propósito de favorecer la visibilidad de nuevas generaciones de poetas y facilitar la incorporación de voces emergentes al panorama literario.
El galardón cuenta con una dotación económica de 5.000 euros y busca complementar el prestigio consolidado del premio principal mediante el impulso de trayectorias en desarrollo.
Un certamen consolidado en el panorama literario
La edición de este año vuelve a situar al Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma entre las convocatorias de referencia dentro de la creación poética en lengua española.
La elevada participación, la diversidad geográfica de los originales y la presencia de autores de distintas generaciones y sensibilidades estéticas confirman la capacidad de convocatoria de un certamen que ha mantenido su continuidad durante más de tres décadas.
Juan Manuel de Prada destacó precisamente esa apertura como uno de los rasgos definitorios del premio, al considerar que su principal legado reside en la convivencia de diferentes corrientes poéticas dentro de una misma convocatoria.
La elección de Víctor Herrero de Miguel y María Martín Hernández prolonga así una tradición literaria que continúa atrayendo cada año a centenares de autores y consolidando el papel del certamen como espacio de reconocimiento y difusión de la poesía contemporánea.
