San Juan de Dios alerta del aumento de las necesidades de salud mental entre las personas refugiadas

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El Programa de Protección Internacional ha atendido en 2026 a 1.300 personas en seis comunidades autónomas y suma 4.343 beneficiarios desde su puesta en marcha en 2017

San Juan de Dios España ha detectado un incremento de las necesidades de atención psicológica entre las personas refugiadas y solicitantes de protección internacional atendidas en su Programa de Protección Internacional. La entidad advierte de que el desgaste físico y emocional acumulado durante los procesos de huida, tránsito y llegada a España está generando una mayor demanda de apoyo en salud mental, con un aumento del riesgo de intentos autolíticos en algunos casos.

El programa ha atendido en 2026 a 1.300 personas en seis comunidades autónomas y suma 4.343 beneficiarios desde su puesta en marcha en 2017. La intervención prioriza a familias y personas en situación de especial vulnerabilidad, entre ellas mayores, personas gravemente enfermas, con discapacidad, con trastorno mental, víctimas de tortura o supervivientes de otras formas de violencia.

La atención se desarrolla desde un enfoque centrado en la persona y basado en derechos, con itinerarios orientados a promover la autonomía, la integración social y laboral y la reconstrucción de proyectos de vida en condiciones de seguridad.

El impacto psicológico de la huida

Aunque las causas que obligan a una persona a abandonar su país pueden ser distintas, San Juan de Dios identifica un elemento común en muchas de las trayectorias atendidas: el deterioro psicológico derivado de la violencia, la incertidumbre, la separación familiar, el tránsito por rutas peligrosas y la exposición prolongada a situaciones extremas.

La entidad subraya que estas consecuencias afectan tanto a personas adultas como a menores. En el caso de las mujeres, el riesgo se agrava por una mayor exposición a abusos y violencia de género durante el proceso migratorio.

“Acompañamos a personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares principalmente por la amenaza de las guerras, conflictos armados y la violencia extrema”, explica Merlys Mosquera, responsable del Programa de Protección Internacional de San Juan de Dios España.

Mosquera señala que la entidad prioriza la atención a “familias y personas especialmente vulnerables como personas mayores, gravemente enfermas, familias monoparentales con hijos menores, personas con discapacidad, con trastorno mental y víctimas de torturas u otras formas de violencia”.

Ocho años de acogida e integración

La Asociación San Juan de Dios España puso en marcha el Programa de Protección Internacional en 2017 para responder a las necesidades de acogida e integración de personas solicitantes de protección internacional y refugiadas en España.

Desde entonces, el programa ha ido ampliando su capacidad para atender a personas solas y familias, muchas de ellas con menores a cargo. Actualmente, los países con mayor presencia entre las personas acogidas son Colombia, Mali, Senegal, Siria, Ucrania y Venezuela, seguidos de otros como Palestina y Georgia.

La intervención forma parte del Sistema de Acogida de Protección Internacional y Temporal financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Presencia en doce centros

San Juan de Dios cuenta actualmente con 850 plazas de acogida distribuidas en doce centros situados en Barcelona, Guipúzcoa, Madrid, Murcia, Burgos, León, Palencia, Aguilar de Campoo, Valladolid, Sevilla, Granada y Málaga.

El modelo de trabajo combina acogida, acompañamiento social, apoyo psicológico, asistencia jurídica, aprendizaje del idioma y orientación laboral.

El objetivo es que cada persona pueda avanzar en un itinerario personalizado, con apoyos adaptados a su situación y a sus necesidades, hasta alcanzar mayores niveles de autonomía.

La eliminación de barreras idiomáticas, la formación y la mejora de la empleabilidad son elementos centrales del proceso, especialmente para quienes necesitan incorporarse al mercado laboral y rehacer su vida en un entorno nuevo.

Salud mental, asistencia jurídica y empleo

El programa trabaja con equipos multidisciplinares que intervienen en distintas fases. La acogida inicial permite cubrir necesidades básicas y estabilizar la situación de las personas beneficiarias. A partir de ahí, se diseña un itinerario individualizado que puede incluir apoyo psicológico, asesoramiento jurídico, aprendizaje de español o catalán, formación y orientación sociolaboral.

La salud mental ocupa un lugar cada vez más relevante dentro de estos itinerarios. La experiencia de refugio no termina al llegar a un país seguro: muchas personas arrastran duelos, traumas, miedo, incertidumbre administrativa y dificultades para reconstruir vínculos, empleo y vida cotidiana.

San Juan de Dios defiende que la protección internacional requiere una atención integral que no se limite al alojamiento, sino que contemple también la reparación emocional, el acceso a derechos y la participación social.

Día Mundial de los Refugiados

El Día Mundial de los Refugiados 2026 se celebra setenta y cinco años después de la adopción de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951.

Según Naciones Unidas, más de 117 millones de personas se encuentran desplazadas por la fuerza en todo el mundo. La organización recuerda que negar protección a quienes huyen del peligro agrava la inseguridad, obliga a familias a emprender rutas más arriesgadas, interrumpe la educación de los menores y expone a mujeres y niñas a mayores riesgos.

En este contexto, San Juan de Dios subraya que la protección de las personas refugiadas no debe entenderse solo como una respuesta humanitaria, sino también como una condición para la estabilidad, la convivencia y la paz.

El programa en Burgos

En Burgos, San Juan de Dios gestiona siete pisos destinados a personas beneficiarias del Programa de Protección Internacional.

La intervención ofrece alojamiento y un itinerario de inserción que incluye aprendizaje del idioma, acompañamiento psicológico y jurídico, formación laboral y preparación para la vida independiente.

El programa tiene una duración máxima de 18 meses y se estructura en varias etapas. En la primera fase se presta atención integral y se refuerzan competencias lingüísticas, además de facilitar herramientas para la inserción laboral, como la obtención de acreditaciones profesionales o la elaboración de currículos.

Tras esta etapa inicial comienza un proceso de orientación sociolaboral, con acceso a ofertas de empleo adaptadas a los perfiles de las personas atendidas. Posteriormente, quienes obtienen protección internacional acceden a una fase de transición hacia la autonomía, en la que las familias pueden recibir apoyo económico para avanzar hacia una vida independiente.

Los menores son escolarizados, garantizando su acceso a la educación en un entorno inclusivo.

Un equipo multidisciplinar

San Juan de Dios cuenta en Burgos con un equipo especializado en español como lengua extranjera, trabajo social, orientación laboral, asesoría psicológica y jurídica, integración sociocomunitaria y gestión de vivienda.

La finalidad es acompañar a personas que han huido de conflictos armados, violencia o persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, identidad de género, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas.

El programa busca ofrecer un entorno seguro desde el que puedan reconstruir sus vidas, recuperar estabilidad y avanzar hacia la autonomía personal, familiar y laboral.

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