Nueve coros cierran el curso de Convivir Cantando en Segovia

Nueve coros de la provincia actúan en el Teatro Juan Bravo en el cierre del curso de Aulas para Convivir Cantando.

El escenario del Teatro Juan Bravo ha vuelto a acoger una de las citas más esperadas del calendario cultural provincial. La clausura del curso ha permitido escuchar a coros formados por vecinos de distintas localidades, en una tarde marcada por la música popular, la participación del público y el reconocimiento institucional a un programa que vincula práctica artística, convivencia y medio rural.

El Teatro Juan Bravo reúne a nueve coros de la provincia

El primer concierto de cierre de curso de las Aulas para Convivir Cantando ha reunido a los grupos de Veganzones, Olombrada, Vallelado, Nieva, Juarros de Voltoya, Sebúlcor, Fuenterrebollo, Pedraza y Navafría. Todos ellos han subido al escenario del Teatro Juan Bravo, considerado uno de los espacios culturales de referencia de la provincia, para mostrar el repertorio trabajado durante los últimos meses.

La actuación se ha desarrollado ante un público participativo, que ha acompañado algunos de los estribillos más conocidos de la tarde. Entre las canciones interpretadas han sonado títulos como Tus ojos morena, Campanera, Tres veces guapa o Arrión, piezas reconocibles para varias generaciones y especialmente vinculadas a la memoria musical compartida.

El concierto ha formado parte de la programación diseñada por la Diputación para cerrar el curso de este proyecto coral. La propuesta tendrá continuidad con un segundo recital, también concebido como punto de encuentro para las agrupaciones participantes y como escaparate del trabajo desarrollado en los municipios durante el periodo lectivo.

Nueve coros cierran Convivir Cantando en Segovia
Nueve coros de la provincia actúan en el Teatro Juan Bravo en el cierre del curso de Aulas para Convivir Cantando.

Música, convivencia y vida rural

La cita ha contado con la asistencia del presidente de la Diputación de Segovia, Miguel Ángel de Vicente, que ha acompañado a los participantes junto a los alcaldes de los pueblos representados. Antes de que las corales subieran al escenario, De Vicente se dirigió a los integrantes de los grupos en una tarde definida por la dimensión musical, pero también por su alcance social.

El presidente provincial vinculó este programa con otras iniciativas culturales impulsadas por la institución, como las Aulas de Manualidades, clausuradas días antes. Según señaló, todas ellas “propician espacios de socialización en nuestros pueblos durante el invierno”, aunque destacó que las Aulas para Convivir Cantando son, además, “espacios intergeneracionales”.

Esa condición intergeneracional constituye uno de los rasgos más relevantes del proyecto. La actividad coral permite que personas de edades diferentes compartan ensayos, repertorio, desplazamientos y escenario. La música actúa así como una herramienta de relación cotidiana, especialmente valiosa en municipios donde las actividades colectivas contribuyen a sostener vínculos vecinales durante todo el año.

Un repertorio entre la canción popular y la memoria colectiva

La tarde, conducida por el periodista Daniel Muñoz, ofreció un repertorio amplio, con piezas de distinta procedencia y sensibilidad. El coro de Veganzones rindió homenaje a Robe Iniesta con Nada que perder, mientras que el grupo de Olombrada interpretó el Canto a la cigüeña, de Agapito Marazuela, una referencia esencial del folclore castellano.

También ocupó un lugar destacado la adaptación de Alberto Favero del texto Te quiero, de Mario Benedetti, interpretada por los coros de Nieva, Juarros de Voltoya, Sebúlcor y Fuenterrebollo. La presencia de esta pieza incorporó al concierto una dimensión poética, con una obra ampliamente reconocida por su capacidad para unir palabra, melodía y emoción colectiva.

La selección musical mostró la amplitud de registros de las agrupaciones. Canción popular, repertorio contemporáneo, memoria tradicional y temas de gran arraigo convivieron sobre el escenario en una propuesta pensada para ser cantada, escuchada y compartida. La respuesta del público confirmó esa lectura participativa del concierto, con asistentes que se sumaron a varios estribillos desde el patio de butacas.

Una afición compartida que crea comunidad

Miguel Ángel de Vicente puso el acento en el papel comunitario de estas actividades y celebró que “los pueblos puedan disponer de este tipo de actividades que hacen de una afición compartida por muchas personas muy diferentes, un elemento de unión, de cohesión social y ayudan a crear comunidad, ya no sólo dentro del mismo pueblo, también entre los pueblos vecinos”.

La declaración resume la dimensión territorial del programa. Las Aulas para Convivir Cantando no se limitan a la enseñanza musical, sino que generan espacios de encuentro entre localidades, favorecen la participación cultural en el medio rural y ofrecen a los vecinos la posibilidad de formar parte de una actividad colectiva con proyección pública.

En un contexto provincial marcado por la dispersión territorial y por el peso de los pequeños municipios, este tipo de propuestas adquiere un valor añadido. La cultura funciona como una forma de permanencia, una vía para mantener activa la vida social y una herramienta para fortalecer el sentimiento de pertenencia a través de experiencias compartidas.

Reconocimiento a los profesores

El presidente de la Diputación también destacó la labor de los profesores responsables de los grupos: Adrián Avellón, Andrea Montes, Miguel Gálvez y Carlos Soto. Su trabajo sostiene el desarrollo musical de las agrupaciones, pero también la continuidad de una dinámica que requiere constancia, acompañamiento y capacidad para adaptar los repertorios a perfiles muy diversos.

La figura del docente resulta esencial en este tipo de programas. Más allá de la dirección vocal, los profesores ordenan el aprendizaje, cohesionan los grupos, seleccionan las piezas y convierten los ensayos en un espacio de progreso común. Su papel permite que la actividad tenga continuidad y que el concierto final sea la expresión pública de un trabajo acumulado durante meses.

La senda del tiempo como cierre coral

El broche final llegó con la interpretación conjunta de La senda del tiempo, tema de Celtas Cortos dirigido por Carlos Soto, integrante de la banda y uno de los profesores responsables de los grupos. La canción reunió a todos los coros participantes y sirvió para cerrar el primero de los dos conciertos de clausura del curso.

La elección de esta pieza reforzó el carácter compartido de la jornada. Después de las actuaciones individuales, los grupos se unieron en una interpretación común que resumió el sentido del programa: cantar como forma de encuentro, de aprendizaje y de pertenencia. El final coral convirtió el escenario del Juan Bravo en una imagen colectiva de la provincia.

Con este primer concierto, la Diputación ha iniciado la clausura de un curso que ha vuelto a situar la música como elemento de convivencia en el medio rural segoviano. El segundo recital completará el cierre de una programación que, año tras año, lleva al escenario el trabajo silencioso de los pueblos durante el invierno.

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