Aguilar analiza la astronomía y astrología del románico

Noventa expertos, estudiantes y aficionados participan en la segunda convocatoria de Las Claves del Románico, un curso que estudia la interpretación medieval de los astros mediante seis ponencias y visitas a cuatro templos del norte de Palencia.

Noventa expertos, estudiantes y aficionados al arte medieval se reúnen del 24 al 26 de julio en Aguilar de Campoo para participar en la segunda convocatoria del curso Las Claves del Románico, organizado por la Fundación Santa María la Real con el propósito de analizar el papel de la astronomía y la astrología en la ciencia, la religión y las manifestaciones artísticas de la Edad Media.

La acción formativa, celebrada en el refectorio del monasterio de Santa María la Real, combina seis conferencias impartidas por especialistas de distintas disciplinas con recorridos por edificios románicos del norte palentino. La elección del tema coincide con la expectación generada por el eclipse total de Sol que atravesará buena parte de la mitad norte de España el próximo 12 de agosto.

El eclipse devuelve la mirada al cielo medieval

El fenómeno astronómico ha servido como punto de partida para abordar la forma en que las sociedades medievales observaron, midieron e interpretaron el firmamento. El coordinador del programa de cursos de la Fundación Santa María la Real, Pedro Luis Huerta, explica que la convocatoria se dedica al papel desempeñado por la astronomía y la astrología durante los siglos del románico, «desde la ciencia y la religión al arte de la época».

El eclipse del 12 de agosto será el primero visible como total desde la península ibérica en más de un siglo. La franja de totalidad recorrerá España de oeste a este durante el atardecer y atravesará numerosas provincias de la mitad norte, entre ellas Palencia. Su proximidad ha permitido conectar un acontecimiento científico contemporáneo con las preguntas que los fenómenos celestes plantearon a las sociedades del pasado.

«La contemplación del sol, la luna y las estrellas marcaron el acontecer diario de nuestros antepasados, mientras que otros fenómenos celestes, como los eclipses o los cometas despertaron en ellos ciertas inquietudes que se han mantenido hasta nuestros días», señala Huerta.

Seis ponencias reconstruyen el conocimiento del cosmos

El programa reúne aportaciones procedentes de la historia del arte, la astrobiología, la iconografía y el estudio de la ciencia medieval. Las intervenciones examinan los eclipses de Sol, las cartografías celestes, la representación de los cometas, los sistemas gráficos para computar el tiempo, los instrumentos empleados para observar los cuerpos celestes y la presencia del zodíaco en los templos románicos.

Las sesiones permiten reconstruir una cultura en la que astronomía y astrología compartían espacios de conocimiento que actualmente se consideran diferenciados. La primera proporcionaba herramientas para observar los ciclos solares y lunares, organizar el calendario y calcular determinadas fechas, mientras la segunda atribuía a los astros capacidad para anticipar acontecimientos o influir en la vida humana.

La Fundación ha programado las conferencias de Montserrat Villar Martín, del Centro de Astrobiología; Laura Fernández Fernández y Nerea Maestu Fonseca, de la Universidad Complutense de Madrid; Pilar Recio Bazal, de la Universidad de Jaén; Azucena Hernández Pérez, investigadora independiente, y Francisco de Asís García García, de la Universidad Autónoma de Madrid.

El firmamento ordenaba el tiempo medieval

La observación del cielo cumplía una función práctica dentro de las comunidades religiosas y de la sociedad rural. Los movimientos del Sol y de la Luna servían para estructurar el calendario litúrgico, determinar las festividades religiosas, regular la vida monástica y distribuir las tareas agrícolas a lo largo del año.

Esta relación entre los ciclos celestes y la organización cotidiana explica la presencia de referencias astronómicas en calendarios, manuscritos, relieves y programas escultóricos. El conocimiento del firmamento formaba parte de una visión integrada del mundo, donde la medición del tiempo, las creencias religiosas y la interpretación simbólica de la naturaleza permanecían estrechamente vinculadas.

«En una sociedad donde la fe cristiana impregnaba todos los ámbitos, el universo era concebido como un orden perfecto creado por Dios y los astros se interpretaban como signos que revelaban su voluntad», explica Huerta.

La Biblia incorporó estrellas, eclipses y ciclos celestes

El curso analiza también las referencias astronómicas presentes en los textos bíblicos y su posterior traducción artística. Entre ellas figuran la creación del Sol, la Luna y las estrellas durante el cuarto día del relato del Génesis, la estrella de Belén asociada al nacimiento de Cristo y la oscuridad descrita durante la crucifixión.

Estos episodios proporcionaron imágenes reconocibles para las comunidades medievales y alimentaron una iconografía en la que el cielo adquiría una dimensión religiosa. Los astros podían funcionar como instrumentos para medir el tiempo, signos vinculados a acontecimientos sagrados o representaciones del orden atribuido a la creación.

La astrología disfrutó además de prestigio intelectual durante buena parte del periodo medieval. La posición de los planetas se relacionaba con el carácter, la salud y el destino, mientras el zodíaco expresaba la correspondencia entre el ser humano, entendido como microcosmos, y el universo concebido como macrocosmos.

El románico palentino traslada la teoría al territorio

Las sesiones académicas se completan con visitas a las ermitas de San Pelayo de Perazancas de Ojeda y Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar, así como a las iglesias de Santa María de Mave y de los Santos Justo y Pastor de Olleros de Pisuerga. Los participantes pueden examinar sobre el terreno la presencia de motivos astrales en la escultura y la iconografía medieval.

El recorrido permite relacionar los contenidos expuestos durante las conferencias con las soluciones visuales empleadas por constructores, escultores y promotores religiosos. Las imágenes del firmamento formaron parte de programas concebidos para transmitir ideas complejas a una sociedad en la que la cultura visual desempeñaba una función pedagógica esencial.

«Ver estos elementos directamente sobre el terreno ayuda a comprender cómo el pensamiento medieval se tradujo en imágenes», apunta Pedro Luis Huerta. Las visitas incorporan así la arquitectura como fuente histórica y convierten los templos en documentos desde los que interpretar la mentalidad, los conocimientos y las creencias de la época.

Las Claves del Románico alcanza su segunda convocatoria

La Fundación Santa María la Real ha organizado dos convocatorias con idénticos contenidos dentro de la XXVII edición de Las Claves del Románico. La primera se celebró en abril y la segunda se desarrolla durante el último fin de semana de julio, con un programa dirigido a investigadores, universitarios y personas interesadas en el patrimonio medieval.

El curso se integra en la actividad formativa de una entidad privada y sin ánimo de lucro que desarrolla proyectos vinculados a las personas, el patrimonio y el paisaje. Su trabajo se articula actualmente mediante las áreas de Empleo e Inclusión Social, Tercera Actividad, Cultura y Patrimonio, y Paisaje y Sostenibilidad.

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