El precio medio de una residencia privada sube un 1,7% hasta 2.153,52 euros sin IVA

El Informe de precios 2026 elaborado por Inforesidencias sitúa el incremento anual en el 1,7%, frente al 3,77% registrado un año antes según el informe realizado por inforesidencias. La muestra comprende 1.288 centros y 140.728 plazas, mientras el País Vasco supera los 2.750 euros mensuales y Extremadura permanece por debajo de 1.750.

El precio medio mensual de una plaza en una residencia privada para personas mayores ha alcanzado los 2.153,52 euros en 2026, antes de impuestos, según el Informe de precios elaborado por Inforesidencias a partir de 1.288 centros asociados que reúnen 140.728 plazas. La tarifa ha aumentado un 1,7% respecto al ejercicio anterior, 35,24 euros mensuales, y modera considerablemente su evolución después del incremento del 3,77% contabilizado en 2025.

La cifra publicada no incluye IVA. Al aplicar el 10% correspondiente a una plaza privada, el coste medio se eleva hasta aproximadamente 2.368,87 euros mensuales, lo que supone cerca de 28.426 euros al año. La diferencia fiscal resulta especialmente relevante al comparar las tarifas con la capacidad económica expresada por quienes buscan una plaza, ya que el presupuesto medio declarado durante los últimos doce meses se ha situado en 2.229,71 euros.

Esa comparación deja una brecha que la media sin impuestos oculta. El presupuesto manifestado supera en 76,19 euros el precio residencial publicado, pero una vez incorporado el IVA queda 139,16 euros mensuales por debajo del coste medio final, alrededor de 1.670 euros al año. El propio informe advierte, además, de que el presupuesto consignado durante una búsqueda constituye una declaración de la persona o de su familia y no necesariamente una medición completa de su capacidad económica.

Los precios frenan su subida, aunque continúan creciendo

La evolución de 2026 mantiene la tendencia ascendente iniciada durante los últimos años, aunque con una intensidad menor. La serie elaborada por Inforesidencias sitúa el precio medio en 1.830 euros en 2021, 1.870 en 2022, 1.990 en 2023, 2.041 en 2024 y 2.118,28 en 2025, antes de alcanzar los actuales 2.153,52 euros.

El aumento de este año equivale a unos 422,88 euros adicionales por plaza en doce meses antes de IVA. La subida del 1,7% queda por debajo del 2,9% que registró la tasa anual del Índice de Precios de Consumo en diciembre de 2025, referencia utilizada por el propio estudio para contextualizar la evolución de las tarifas. El INE confirmó esa tasa del 2,9%, una décima inferior a la contabilizada en noviembre.

La comparación debe interpretarse como una referencia general, puesto que se trata de indicadores construidos con metodologías y universos diferentes. El IPC mide una cesta amplia de bienes y servicios consumidos por los hogares, mientras el informe residencial analiza las tarifas publicadas por los centros incluidos en su muestra.

La moderación del incremento tampoco elimina el problema de accesibilidad económica. Una plaza residencial reúne alojamiento, manutención, atención continuada, profesionales, instalaciones adaptadas y servicios asistenciales, de manera que su coste responde a una estructura considerablemente más compleja que la de un alquiler o un servicio de alojamiento convencional.

Más de mil euros separan al País Vasco y Extremadura

La media española ofrece, además, una imagen incompleta de un mercado caracterizado por fuertes diferencias territoriales. El País Vasco alcanza los 2.757,86 euros mensuales antes de IVA, mientras Extremadura registra 1.749,77 euros. La distancia entre ambas comunidades asciende a 1.008,09 euros cada mes.

Cataluña ocupa la segunda posición con 2.286,17 euros y Madrid alcanza 2.244,77. La Rioja, con 2.199,29 euros, y la Comunitat Valenciana, con 2.197,26, completan las cinco comunidades con las tarifas medias más altas de la muestra.

En el extremo inferior aparecen, además de Extremadura, Castilla-La Mancha con 1.810,34 euros, Aragón con 1.917,62, Asturias con 1.927,06 y Galicia con 1.945,65 euros.

Comunidad autónomaPrecio medio mensual sin IVA
País Vasco2.757,86 €
Cataluña2.286,17 €
Madrid2.244,77 €
La Rioja2.199,29 €
Comunitat Valenciana2.197,26 €
Canarias2.163,75 €
Navarra2.074,26 €
Illes Balears2.035,69 €
Andalucía2.042,49 €
Cantabria2.009,34 €
Castilla y León2.005,56 €
Murcia1.964,62 €
Galicia1.945,65 €
Asturias1.927,06 €
Aragón1.917,62 €
Castilla-La Mancha1.810,34 €
Extremadura1.749,77 €

Las diferencias responden a múltiples factores y el informe no permite atribuirlas a una única causa. Costes laborales, precio de los inmuebles, dimensión de los centros, características de las habitaciones, cartera de servicios y composición de la muestra en cada territorio pueden influir sobre las medias resultantes. Las comunidades con un número reducido de centros analizados requieren además una interpretación más prudente.

Castilla y León se sitúa por debajo de la media nacional

En Castilla y León, el informe analiza 93 residencias con 9.842 plazas y obtiene un precio medio mensual de 2.005,56 euros sin IVA, 147,96 euros por debajo del promedio estatal.

Al incorporar el 10% de IVA, una plaza de ese importe alcanzaría aproximadamente 2.206,12 euros mensuales. El presupuesto medio expresado en las 187 búsquedas de Castilla y León incluidas en la muestra fue de 2.024,33 euros, de modo que la aparente diferencia positiva de 18,77 euros respecto al precio publicado se transforma en un desfase aproximado de 181,79 euros al mes al comparar ambas cantidades con el mismo tratamiento fiscal.

La Comunidad ocupa así una posición intermedia-baja en la clasificación autonómica, por debajo de la media española y de territorios como Madrid, País Vasco, Cataluña, Comunitat Valenciana o Canarias, aunque por encima de Galicia, Asturias, Aragón, Castilla-La Mancha y Extremadura.

El baño propio encarece más de 400 euros la habitación individual

El territorio constituye solo una parte del precio. Las condiciones de alojamiento introducen diferencias significativas dentro de un mismo mercado residencial.

La habitación individual sin baño propio cuesta de media 2.051,50 euros, mientras una individual con baño alcanza 2.465,74 euros, siempre antes de IVA. Disponer de este equipamiento supone, por tanto, una diferencia de 414,24 euros al mes, alrededor de un 20%.

La distancia también resulta apreciable en las habitaciones compartidas. Los precios se sitúan alrededor de los 1.959-1.960 euros sin baño y superan los 2.240 euros cuando este se encuentra incorporado a la habitación.

La configuración arquitectónica del centro aparece así como una variable económica relevante. El informe confirma que hablar de un único “precio de residencia” simplifica una realidad en la que intervienen la comunidad autónoma, la habitación, los servicios y las características específicas de cada recurso.

Un total de 15 centros de mayores repartidos por distintas comunidades autónomas iniciarán a comienzos de 2026 su adhesión al programa Desatar 2.0, una iniciativa pionera orientada a mejorar de forma integral la atención a las personas mayores con demencia en el ámbito residencial. El programa está impulsado por la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) y supone un salto cualitativo respecto al modelo tradicional de cuidados. De estos centros, ocho pertenecen al Grupo Savia, con presencia destacada en la Comunidad Valenciana, mientras que los siete restantes forman parte del Grupo Emera, una de las grandes cadenas residenciales de ámbito estatal. Ambas entidades se consolidan así como principales precursoras de la implantación del programa, con el objetivo de extender progresivamente estos estándares al conjunto de sus centros. Un paso más allá de la eliminación de sujeciones Los programas Desatar y Desatar 2.0 están dirigidos por el doctor Antonio Burgueño y promovidos por CEOMA con un objetivo claro: erradicar las sujeciones físicas y el uso inadecuado de psicofármacos en personas mayores con Alzheimer y otros procesos de demencia, garantizando cuidados dignos y personalizados. Actualmente, más de 200 residencias en España ya han eliminado las sujeciones, demostrando que es posible ofrecer una atención segura y respetuosa sin recurrir a restricciones físicas o químicas. El programa Desatar 2.0 da un paso más y permite a los centros ampliar su acreditación como “Centros Especialmente Amigables con las Personas Mayores con Demencia”, siempre que cumplan con 65 exigentes parámetros de calidad asistencial. Formación, espacios y organización: las claves del modelo La adhesión al programa implica un proceso de transformación profunda, sustentado en la formación continuada de los profesionales, la revisión de los modelos organizativos y la adaptación de los espacios. “La idea fuerza de Desatar 2.0 es vivir bien con demencia en una residencia”, subraya Burgueño, quien destaca que, aunque los centros libres de sujeciones ya son más amigables, “todavía se puede mejorar mucho más la vida de estas personas”. Entre los 65 criterios que evalúa el programa se incluyen: Formación especializada de los equipos profesionales. Diseño de espacios adaptados y seguros. Organización flexible de la convivencia. Uso de herramientas específicas de atención centrada en la persona. Información y acompañamiento a las familias. El entorno adquiere un papel central como “tercer cuidador”, con espacios diferenciados que responden a las distintas necesidades, capacidades y ritmos de las personas residentes. Un reto asistencial de primer orden Según los datos manejados por el programa, el 67% de las personas que viven en residencias presentan algún tipo de demencia. Cuando no se aplican modelos específicos, muchas de ellas sufren sobrestimulación, infraestimulación o demandas cognitivas inadecuadas, lo que impacta directamente en su bienestar y calidad de vida. En este contexto, el presidente de CEOMA, José Luis Fernández Santillana, ha reclamado mayores recursos públicos, tanto para mejorar los diagnósticos precoces como para reforzar la atención domiciliaria. “El Alzheimer no borra la dignidad de las personas que lo padecen, y es una obligación colectiva garantizar los cuidados que necesitan”, ha señalado. Un modelo alineado con la atención centrada en la persona La implantación de Desatar 2.0 refuerza el avance hacia un modelo de atención más humano, ético y basado en la evidencia, alineado con los principios de la atención centrada en la persona y con las recomendaciones de los organismos internacionales en materia de envejecimiento y dependencia. La adhesión de estas 15 residencias marca un nuevo hito en la transformación del sector y sitúa a España como referente europeo en cuidados libres de sujeciones y centrados en la dignidad de las personas con demencia. Sobre CEOMA La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) es una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la defensa de los derechos de las personas mayores. Representa a más de 800.000 socios de base y más de 1.500 asociaciones, integrando a 26 organizaciones de mayores de distintas comunidades autónomas. Más información: https://www.ceoma.org
Residentes de Segovia disfrutan de las fiestas en su centro de la capital. F. E DUQUE

El presupuesto declarado supera los 2.200 euros

El estudio incorpora también información procedente de 4.767 búsquedas realizadas durante los doce meses anteriores a la extracción de los datos, en las que se declaró un presupuesto medio de 2.229,71 euros mensuales.

La proximidad con los 2.153,52 euros de precio medio podría sugerir inicialmente una cierta correspondencia entre oferta y presupuesto. El efecto desaparece parcialmente cuando se homogeneiza la comparación fiscal, porque el precio residencial del informe está expresado sin IVA mientras el presupuesto refleja la cantidad que cada usuario manifiesta estar dispuesto a destinar.

Inforesidencias precisa que el 10% de IVA corresponde a las plazas privadas, mientras las concertadas tributan con carácter general al 4%. Estas últimas quedan fuera del cálculo del precio medio del informe, que se concentra específicamente en el mercado privado y tampoco incorpora las plazas públicas cuyos sistemas de aportación son determinados por las administraciones.

Esta diferencia metodológica resulta fundamental para interpretar el dato. Los 2.153,52 euros no representan el coste de cualquier plaza residencial existente en España, sino la media obtenida sobre las tarifas privadas incluidas en la muestra de Inforesidencias.

La muestra reúne más de un tercio de las plazas existentes

Los 1.288 centros analizados suman 140.728 plazas y cuentan con una capacidad media de 109,3 residentes por establecimiento. Su tamaño permite disponer de una base extensa de precios, aunque la composición de la muestra introduce también limitaciones que deben tenerse en cuenta.

Los últimos datos oficiales disponibles del IMSERSO, correspondientes al 31 de diciembre de 2024, contabilizan 6.002 centros de atención residencial y 412.109 plazas en España. La muestra utilizada por Inforesidencias equivale así aproximadamente al 21,5% de los establecimientos y al 34,1% de las plazas contabilizadas oficialmente.

La diferencia entre ambos porcentajes pone de manifiesto una característica relevante. Los centros del estudio tienen 109,3 plazas de media, frente a aproximadamente 68,7 en el conjunto recogido por el IMSERSO, por lo que las residencias de mayor tamaño tienen un peso proporcionalmente superior dentro de la muestra.

El informe debe interpretarse, en consecuencia, como una fotografía amplia del precio publicado por las residencias privadas asociadas analizadas, y no como un censo estadístico completo ni como una muestra aleatoria de todos los centros existentes en España.

Las búsquedas se concentran en mujeres y edades avanzadas

Los datos de demanda muestran también un perfil marcado por la edad y el sexo. El 61,4% de los registros válidos de género corresponde a mujeres y el 75,8% de los registros de edad pertenece a personas mayores de 75 años, según el informe.

Las proporciones se calculan únicamente sobre los registros en los que esa información ha sido aportada, circunstancia que obliga a evitar extrapolarlas automáticamente al conjunto de personas usuarias de residencias.

Los datos oficiales del IMSERSO ofrecen otra fotografía, correspondiente ya a quienes utilizan servicios de atención residencial. A finales de 2024 había 329.655 personas usuarias y el 68,7% eran mujeres, mientras el 75,5% superaba los 80 años. Las categorías de edad no son idénticas a las empleadas por Inforesidencias y, por ello, ambas cifras aportan contexto pero no permiten una comparación directa.

Un abuelo hace los deberes con su nieta en un centro palentino. F. E.DUQUE

El precio medio oculta diferencias decisivas para las familias

El balance de 2026 muestra una moderación en la subida de las tarifas privadas, aunque mantiene el coste residencial por encima de los 2.150 euros mensuales antes de impuestos y revela diferencias superiores a mil euros según la comunidad autónoma.

La fiscalidad modifica además de forma sustancial la lectura de la capacidad económica. Una tarifa media de 2.153,52 euros se transforma en 2.368,87 después del IVA del 10%, mientras el presupuesto declarado se queda en 2.229,71. La distancia entre lo que se publica como precio y lo que finalmente debe abonarse se convierte así en un elemento central para valorar la accesibilidad.

Territorio y características de la habitación amplían todavía más la dispersión. Una persona puede encontrarse con una media inferior a 1.750 euros en Extremadura o superior a 2.750 en el País Vasco, mientras elegir una habitación individual con baño supone más de 400 euros mensuales adicionales respecto a otra individual que carezca de él.

El Informe de precios 2026 de Inforesidencias, autor del estudio, dibuja por tanto un mercado en el que la evolución nacional sirve como referencia, pero resulta insuficiente para conocer el coste real al que se enfrenta una familia. Comunidad autónoma, fiscalidad, características del alojamiento y capacidad económica terminan determinando una factura que puede alejarse considerablemente de esos 2.153,52 euros que marca la media.

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