Una manera de ser. Rick Rubin
POR MARÍA JESÚS PRIETO VILLARINO. LIC. FILOSOFÍA
«El sol me afecta muchísimo. Si sale un día radiante, me siento lleno de energía. Cuando hace un día sombrío, mi estado de ánimo también es sombrío. En esos días nublados el sol sigue ahí. […] A mediodía el sol está alto en el cielo, tanto si vemos su fulgor como si no.»

El productor musical Rick Rubin deja en “El acto de crear” una imagen que se entiende a la primera: el sol sigue detrás de las nubes, aunque no lo veamos. Y es una metáfora tan potente que conviene recordarla en los momentos delicados. Cuando hay cansancio, preocupaciones, soledad o un ánimo bajo sin motivo, no todo se arregla con voluntad. Una nube no es el cielo entero.
Con los años hemos comprobado que la climatología de la vida cambia muchas veces. Hemos cruzado tormentas interminables. Y siempre escampó. Josefina Aldecoa, maestra y escritora, escribió en su libro “En la distancia” que buena parte de su vida había sido «hecha, deshecha, reconstruida, como un gran puzle». Muy buena descripción. Por eso, quizá la sabiduría sea esperar sin abandonarnos y sujetar con fuerza el hilo que nos ata a la vida hasta que pasen los malos vientos.
¿Qué hacer cuando el sol no se ve? No hace falta una revolución: como siempre, bastan pequeñas tretas. Abrir la ventana, caminar diez minutos, poner la música de siempre, leer unas páginas, quedar con una amistad, ir a pescar. Y si el desánimo se queda, pedir ayuda: también eso es cuidarse. Puede que no hagamos salir el sol. Sí podemos recordar que sigue ahí.
