“Suena a tópico, pero es cierto. En el voluntariado, se recibe más de lo que se da”

POr PATRICIA MELERO
PALENCIA

Eusebio Alonso superó un cáncer hace 10 años, desde entonces colabora con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Palencia. El apoyo a los enfermos hospitalizados es uno de los pilares del voluntariado de la Asociación, que estos meses se está viendo también afectado por la pandemia.


¿Cómo llegó al voluntariado en la AECC?

Fue a raíz de mi enfermedad. Yo pasé por un cáncer de timo que me detectaron en el año 2008. No se podía operar por la zona en la que estaba y con quimioterapia y radioterapia lo achicharramos. En 2018 me dieron el alta. Me dieron una incapacidad, porque la radioterapia me había afectado al pulmón izquierdo y quedé, en general, un poco debilitado. Después de esos tratamientos tan fuertes, ya no puedo hacer grandes esfuerzos, aunque estoy bien para hacer vida normal,
Una vez que me dieron la incapacidad permanente, estar 24 horas al día sin hacer nada, se me hacía muy largo y mi mujer me dio la idea. – “¿Por qué no llamas a la Asociación del Cáncer de Palencia para hacer algo…” Me puse en contacto con ellos y no sé muy bien por qué les dije directamente que quería tener contacto con los pacientes. Lo dije inconscientemente, no fue premeditado, pero se conoce que yo lo tenía claro de alguna manera. Me explicaron que se hacían visitas al hospital y me ofrecieron probar. Acepté y el primer día que llegué a casa me dije: poder ayudar a la gente de esta manera es una maravilla. A partir de ahí, empecé con esa tarea y ya he cumplido 10 años.


¿Qué otras tareas desarrollan los voluntarios y colaboradores de la Asociación?

Yo empecé para hacer este voluntariado, pero luego la Asociación te requiere para más cosas. Echamos una mano en otras muchas actividades. Por ejemplo, cuando se organizan mercadillos solidarios. También para las carreras solidarias hace falta gente en la organización. He pertenecido a la Junta Provincial anterior. Siempre hay cosas que hacer. Por suerte, conmigo han contado para muchísimas cosas, me llaman para toda clase de actividades.


¿Cómo ha cambiado el trabajo de los voluntarios desde que comenzó la pandemia?

Ha cambiado muchísimo, como es lógico. Desde febrero del año pasado, que fue la última visita que hicimos, ya no se ha podido volver al hospital a visitar a los pacientes. A los domicilios tampoco. Ahora tenemos, para los pacientes que lo demandan, un apoyo telefónico. También por video llamada con las herramientas on line de las que disponemos, pero es un trabajo muy diferente. No tiene nada que ver el voluntariado presencial con el que hacemos por teléfono.
A mí me gusta ver a los pacientes, tener cerca a las personas, verle, que él me vea, que le llegue lo que yo le estoy diciendo porque lo puede ver en mi cara. Eso es esencial en nuestro trabajo y por teléfono no tiene nada que ver.
Las circunstancias son las que son y si queremos seguir ayudando tiene que ser de esta manera, pero no tiene nada que ver un voluntariado presencial con un voluntariado por teléfono o video llamada.
En el voluntariado, lo que nos gusta es estar con ellos, hablar con ellos, que nos hablen de sus cosas, que puedan explicarse y nos cuenten sus proyectos, sus esperanzas. Poder tener una conversación distendida. Nosotros no marcamos las pautas, las marca el paciente, donde él te lleve tú tienes que ir. Por teléfono nos vamos arreglando, los pacientes que tenemos te agradecen también la conversación, pero echamos de menos el contacto.
Mi preocupación es que después de todo esto nos va a costar mucho volver a la normalidad. Nos va a costar retomar el trabajo, desgraciadamente nos va a costar poder volver a una habitación de hospital y hacer lo que nosotros hacíamos, en las mismas condiciones de cercanía. Van a cambiar muchas cosas.


¿En este tiempo hay más demanda de pacientes que requieren esta atención?

Ha aumentado un poco la demanda de atención por teléfono, pero no son muchos pacientes. El voluntariado por teléfono es mucho menor que el que hacíamos presencialmente. Cuando hacíamos visitas, prácticamente no teníamos atención por teléfono, no se solicitaba. Se ha empezado a pedir a raíz del confinamiento, pero son muchos menos pacientes.
Habremos perdido la atención de un 80% de enfermos desde que empezó la pandemia.
Es una pena, porque es un buen servicio para los enfermos y también para nosotros que estamos muy a gusto trabajando con ellos. Pero sea como sea, nosotros siempre vamos a estar ahí.


¿Reciben algún tipo de formación antes de empezar con este voluntariado?

Sí, por supuesto. Antes de hacer un voluntariado presencial te tienes que preparar con la psicóloga, por lo que te vas a encontrar. Tienes que llevar una formación muy buena para enfrentarte a eso. Tenemos compañeros que lo han intentado, pero no han podido con ello porque se llevan el problema a casa. Si tú sales del hospital y no sabes cambiar el “chip” no puedes hacer ese voluntariado porque te va a pesar, lo vas a tener metido dentro.
No es fácil salir del hospital y decirte “se terminó” cambiamos la mente a otra cosa. Eso viene con uno, eso no se aprende. Va con el carácter, con la forma de ser.
También me ha sido muy útil la formación que he recibido en la Universidad Popular, a través de los curos de psicología. Empecé al año siguiente de la enfermedad y me han venido muy bien. Todo esto te va acompañando después para esta tarea.
Por eso a todo el mundo le digo que este voluntariado, si pueden con él, que lo hagan, porque recibes mucho más de lo que das. No lo haces para recibir, pero no buscas que te lo agradezcan, pero es gratificante para tu vida. Mi vida ha cambiado.


¿Hay demanda voluntarios o la Asociación ya cuenta con suficiente personal?

Todos los que vengan van a ser recibidos. Siempre hace falta gente, si no es para una cosa es para otra. Ahora, por ejemplo, para hospital no hacemos falta por la situación, pero nunca hemos sido muchos. Somos casi todos de una edad madura, últimamente también han entrado algunos jóvenes, pero yo entiendo que estas tareas de voluntariado son más propias de personas más maduras. Los jóvenes tienen otras obligaciones con sus estudios y su trabajo y es más complicado, pero también empiezan a acercarse.

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