Un equipo con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el Museo Arqueológico Nacional ha publicado en la revista Britannia la caracterización de una copa romana excepcional hallada fortuitamente en Berlanga del Duero, provincia de Soria. La pieza, fabricada en Britania durante el siglo II d.C., constituye la única de las cinco ‘copas del Muro de Adriano’ conocidas que presenta inscripciones de los campamentos militares orientales de dicha frontera, y será la primera de esta serie expuesta en España tras su restauración en el Museo Numantino de Soria.
Los investigadores interpretan el objeto como recuerdo portado a la península por un militar celtíbero tras completar servicio en el Muro de Adriano, la construcción defensiva de 117 kilómetros edificada por el emperador Adriano entre 122 y 128 d.C. para proteger la provincia romana de Britannia de incursiones de pueblos indígenas del norte de las Islas Británicas. La copa constituye el segundo ejemplar de esta serie localizado en territorio peninsular, tras el descubrimiento de un fragmento en el siglo XIX actualmente conservado en Londres.
Características técnicas y estado de conservación

La copa apareció fragmentada, deformada e incompleta, aunque conserva entre el 80% y 90% del objeto original, porcentaje que ha permitido reconstrucción virtual completa. Se trata de un cuenco hemisférico de bronce con decoración esmaltada en rojo, verde, turquesa y azul cuyo diseño representa el Muro de Adriano mediante friso jalonado con torretas. Este motivo ornamental la vincula a serie muy reducida de vasos esmaltados asociados a dicha frontera, de la que solo se conocen otros cuatro ejemplares completos en el mundo además de dos fragmentos.
Jesús García Sánchez, investigador del Instituto de Arqueología de Mérida —centro mixto del CSIC y la Junta de Extremadura— explicó que «la calidad artesanal y los materiales utilizados en estas copas nos dicen que fueron objetos de prestigio, muy probablemente fabricadas por encargo para regalar o condecorar a la élite militar que había servido en el Muro de Adriano, la frontera más lejana del imperio». El investigador añadió que «la mayoría de investigadores —y también nosotros— coincidimos en interpretarlas como un souvenir o recuerdo del Muro».
Análisis compositivo y datación
El equipo realizó análisis de composición mediante espectrometría de fluorescencia de rayos X y análisis isotópico para confirmar origen y cronología de fabricación. Los resultados revelan que la pieza está realizada en aleación cuaternaria —bronce con zinc y plomo— y que el material proviene de minas romanas del norte de Britania.
Ignacio Montero Ruiz, del Instituto de Historia del CSIC y responsable del análisis material, señaló que «este análisis nos ha permitido demostrar la autenticidad de la pieza y determinar que las minas de las que proviene el metal empleado fueron, probablemente, las de Gales o Durham». La combinación de análisis técnicos con evidencia historiográfica sobre los campamentos reflejados en las inscripciones permitió datación precisa entre los años 124 y 150 d.C.
Singularidad epigráfica y orientación espacial
Susana De Luis Mariño, del Museo Arqueológico Nacional, destacó que «la copa de Berlanga es excepcional no solo porque es una de las ‘copas del Muro’ mejor conservadas, sino porque es la única que cuenta con inscripciones relativas a los campamentos militares de la zona oriental: Cilurnum, Onno, Vindobala y Condercum». Estas fortificaciones correspondían al sector oriental del sistema defensivo adrianiano, sector menos representado en las copas conocidas hasta ahora.
La disposición de los topónimos militares presenta particularidad adicional: la secuencia se lee de oeste a este, como si la copa representara el muro «visto desde dentro» según interpretación de los investigadores. Esta perspectiva sugiere que el diseño reproducía la visión que tendrían las tropas estacionadas en territorio romano protegido, no la de quienes observaban la muralla desde territorio bárbaro al norte.
Contexto histórico: presencia celtíbera en Britania
La interpretación del objeto como recuerdo militar se fundamenta en documentación histórica sobre reclutamiento de tropas auxiliares en territorios conquistados. Roberto de Pablo, primer autor del estudio, indicó que «sabemos que los romanos incorporaban a su ejército tropas de los territorios recientemente conquistados y que una unidad celtíbera, la Cohors I Celtiberorum, sirvió en el Muro de Adriano».
La Cohors I Celtiberorum constituye unidad auxiliar documentada epigráficamente en diversos campamentos del sistema defensivo adrianiano. Las tropas auxiliares —reclutadas entre poblaciones no ciudadanas del Imperio— cumplían funciones militares especializadas y recibían ciudadanía romana tras completar 25 años de servicio. Este mecanismo de integración política mediante servicio militar permitía romanización de élites locales y movilidad geográfica de individuos desde provincias periféricas a fronteras imperiales distantes.
Celtiberia abarcaba territorios que corresponden actualmente a gran parte de la provincia de Soria y zonas de La Rioja, Zaragoza, Guadalajara, Teruel y Cuenca. La región fue conquistada por Roma tras prolongadas campañas militares durante los siglos II y I a.C., con episodios como las guerras numantinas que culminaron con destrucción de Numancia en 133 a.C. La incorporación posterior de celtíberos a ejércitos romanos destinados en fronteras remotas evidencia transformación de enemigos en aliados militares mediante mecanismos de integración imperial.
Villa romana y prospección arqueológica
La campaña de prospección arqueológica realizada en la zona del hallazgo reveló existencia de pequeño conjunto de edificaciones correspondientes a villa romana activa entre los siglos I y IV d.C. Los trabajos combinaron prospección superficial, radar de penetración terrestre y análisis de fotografías aéreas históricas en la zona conocida como La Cerrada del Arroyo, ubicada a escasos 100 metros del centro urbano de Berlanga del Duero.
Las villae constituían unidades productivas agropecuarias características del mundo romano rural, combinando funciones residenciales de propietarios con instalaciones para explotación agraria. La cronología documentada —siglos I a IV d.C.— indica ocupación prolongada del emplazamiento que abarca tanto el Alto Imperio como fases del Bajo Imperio, periodo en que muchos establecimientos rurales experimentaron transformaciones estructurales o abandono.
La campaña arqueológica cuenta con financiación de la Diputación de Soria y el Ayuntamiento de Berlanga del Duero, y continuará durante 2026. Los trabajos futuros podrían precisar características arquitectónicas del asentamiento, actividades económicas desarrolladas y relación entre la villa y el propietario de la copa, aunque la asociación directa entre yacimiento y hallazgo numismático requiere prudencia interpretativa dado carácter fortuito del descubrimiento.
Serie de copas del Muro de Adriano
La primera copa de esta serie se localizó en 1725 en pequeño pueblo de Inglaterra, iniciando proceso de identificación de ejemplares dispersos. Desde entonces se han documentado otras dos copas en Inglaterra y una en Francia, además de los dos fragmentos mencionados. La rareza de la serie —solo siete piezas o fragmentos conocidos en tres siglos de investigación— evidencia carácter excepcional de estos objetos dentro de cultura material romana.
La distribución geográfica de hallazgos resulta significativa: mientras la mayoría de copas aparecieron en Britania —zona de fabricación y uso primario—, la presencia de ejemplares en Francia y ahora dos testimonios en península ibérica documenta circulación de estos objetos de prestigio vinculada a movimientos de personal militar. La concentración en territorio británico responde a que el Muro de Adriano funcionó como frontera militarizada durante casi tres siglos, generando comunidades de veteranos asentados en proximidades tras licenciamiento.
Frontera adrianiana: contexto militar y simbólico
El Muro de Adriano conectaba las actuales ciudades inglesas de Carlisle y Newcastle mediante construcción defensiva de 117 kilómetros edificada y fortificada entre 122 y 128 d.C. La estructura incluía muralla de piedra o turba según tramos, foso defensivo, camino militar, fortificaciones cada milla romana —los milecastles— y torres de vigilancia intermedias. Guarniciones permanentes se distribuían en 16 fuertes principales que albergaban entre 500 y 1.000 soldados cada uno.
La frontera separaba la provincia romana de Britannia de territorios controlados por pictos y otras poblaciones indígenas del norte de las Islas Británicas. La construcción respondió a estrategia del emperador Adriano de consolidación de fronteras imperiales frente a política expansionista de predecesores como Trajano. El muro constituyó límite septentrional del Imperio romano en Britania durante la mayor parte de su historia, aunque campañas posteriores establecieron temporalmente frontera más al norte mediante Muro de Antonino.
La simbología del Muro de Adriano como frontera del mundo civilizado frente a barbarie exterior convirtió el servicio en dicha guarnición en experiencia significativa para militares destinados allí. La fabricación de objetos conmemorativos de prestigio vinculados específicamente a esta frontera —no documentada en otras fronteras imperiales— evidencia construcción de identidad colectiva entre quienes sirvieron en el limes británico.
Exposición y puesta en valor patrimonial
La copa será expuesta en el Museo Numantino de Soria tras completar trabajos de restauración actualmente en curso. La institución museística soriana, especializada en arqueología provincial con énfasis en periodo celtibérico y romano, constituye emplazamiento coherente para pieza que documenta vínculos entre élites militares celtíberas y fronteras imperiales romanas.
La exhibición de este ejemplar en España permitirá acceso público a objeto de serie rarísima mayoritariamente conservada en instituciones británicas. El valor científico, histórico y simbólico de la pieza trasciende dimensión estrictamente local para documentar procesos de integración imperial, movilidad poblacional en mundo romano y circulación de objetos de prestigio en redes militares a escala mediterránea y europea.
