La independencia energética se ha convertido en la principal preocupación de los hogares en España en 2026, según una encuesta de SotySolar realizada a más de 3.000 usuarios. El estudio, publicado el 29 de abril en Madrid, revela que el 61% de los ciudadanos considera prioritario disponer de un sistema eléctrico autónomo, en un contexto marcado por la subida del precio de la luz, el temor a apagones y la inestabilidad energética.
Un cambio estructural en la percepción de seguridad doméstica
La energía ha desplazado a otras necesidades básicas en la jerarquía de prioridades del hogar. El informe sitúa la autosuficiencia eléctrica por encima de elementos tradicionalmente considerados esenciales como los alimentos (30%), el dinero (29%) o el acceso al agua (23%). Este desplazamiento refleja un cambio estructural en la percepción del riesgo doméstico, vinculado a la creciente dependencia de la electricidad en todas las esferas de la vida cotidiana.
El fenómeno se enmarca en un escenario de incertidumbre prolongada —definido por el sector como “permacrisis energética”— caracterizado por la volatilidad del mercado eléctrico, la inflación y la inestabilidad geopolítica. A ello se suma el impacto del apagón generalizado registrado en la primavera de 2025, que evidenció la vulnerabilidad de infraestructuras críticas y sistemas domésticos.
José Carlos Díaz Lacaci, consejero delegado de la compañía, subraya este punto de inflexión: “El Gran Apagón que vivimos en 2025 marcó un antes y un después para los ciudadanos. Tanto es así que, se disparó un +450% la demanda de baterías y placas solares tras el incidente”.
Precio de la luz y miedo a apagones: principales inquietudes
Preocupación energética generalizada
El 93% de los encuestados declara un alto nivel de preocupación por la situación energética del país, con un 70% que se considera “muy preocupado”. El precio de la electricidad se mantiene como principal factor de inquietud, señalado por el 64% de los participantes.
Otros elementos relevantes son la inflación general (14,5%) y la fluctuación del coste de los combustibles (9,4%). Sin embargo, emerge un nuevo vector de riesgo: el 10% de los ciudadanos identifica los apagones o cortes de suministro como su principal temor, un dato que evidencia la incorporación de escenarios de interrupción energética en la percepción colectiva.
Energía como infraestructura crítica del hogar
El estudio pone de manifiesto que la electricidad ha pasado a considerarse el eje funcional del hogar moderno. Su ausencia implica la paralización de servicios esenciales como la conservación de alimentos, la conectividad digital, el teletrabajo o los sistemas de seguridad. Esta dependencia explica el creciente interés por soluciones que garanticen continuidad de suministro.
Auge de baterías y aerotermia en el autoconsumo
Del ahorro económico a la autosuficiencia
El mercado energético doméstico evoluciona hacia modelos integrales. El 94% de los encuestados afirma haber incrementado su interés en sistemas de almacenamiento, especialmente baterías, que permiten gestionar la energía generada y reducir la dependencia de la red.
En paralelo, la aerotermia se consolida como tecnología complementaria. Según el “InformeSolar 2025”, dos de cada tres usuarios con instalaciones fotovoltaicas prevén incorporar este sistema para alcanzar la autosuficiencia energética. La aerotermia permite cubrir necesidades de climatización y agua caliente mediante un consumo eléctrico altamente eficiente, que puede alimentarse con energía solar generada in situ.
Díaz Lacaci resume este cambio de enfoque: “Estamos ante un consumidor más maduro, pasando de una fase donde el autoconsumo era una decisión puramente económica […] a una fase estratégica donde se valora la resiliencia y el control”.
Nuevo perfil del consumidor energético
El análisis dibuja un usuario más consciente de su exposición a riesgos externos y con mayor capacidad de decisión sobre su consumo. Este perfil se caracteriza por:
- Sensibilidad ante la volatilidad de precios
- Interés en soluciones tecnológicas integradas
- Búsqueda de autonomía energética
- Orientación hacia la eficiencia y sostenibilidad
El autoconsumo deja así de ser una opción marginal para convertirse en una estrategia doméstica de gestión del riesgo.
La financiación impulsa la expansión del sector
De barrera a facilitador del autoconsumo
Uno de los factores determinantes en la adopción de estas tecnologías es la evolución de los modelos de financiación. Según el informe elaborado junto a la UNEF, entre el 60% y el 70% de los hogares opta ya por fórmulas de pago flexible, porcentaje que alcanza el 80% en instalaciones superiores a 10.000 euros o que incluyen baterías.
Este cambio contrasta con la situación de 2024, cuando el 73% de los propietarios desconocía la existencia de ayudas o mecanismos de financiación. La digitalización de los procesos y la aparición de modelos como la suscripción han contribuido a reducir la barrera de entrada.
