Las personas con fibromialgia reclaman visibilidad, diagnóstico y atención integral en el Día Mundial de la patología

El 12 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Fibromialgia, una enfermedad crónica caracterizada por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga, alteraciones del sueño y otros síntomas asociados que afectan de forma significativa a la calidad de vida de quienes la padecen. Su impacto es especialmente elevado entre las mujeres, donde se concentra la mayoría de los diagnósticos, y continúa marcada por una dificultad añadida: la ausencia de pruebas específicas que permitan identificarla de forma objetiva.

La fibromialgia está considerada una de las causas más frecuentes de dolor musculoesquelético en mujeres de entre 20 y 55 años. Se trata de una patología de etiología desconocida, de curso crónico y evolución fluctuante, cuyos síntomas pueden variar en intensidad a lo largo del tiempo. Al dolor persistente se suman, con frecuencia, cansancio extremo, rigidez articular, cefaleas, parestesias, sensación de hinchazón en las manos y problemas de concentración y memoria.

Esta combinación de síntomas no solo condiciona la salud física, sino también la vida laboral, familiar y social de las personas afectadas. La incertidumbre diagnóstica, la incomprensión del entorno y la falta de respuestas terapéuticas plenamente eficaces pueden favorecer además la aparición de ansiedad o depresión.

Según la Asociación de Fibromialgia de la Comunidad de Madrid, Afibrom, la enfermedad afecta al 4,5% de la población española, con una clara prevalencia femenina: el 92% de las personas diagnosticadas son mujeres. Pese a estas cifras, las pruebas médicas convencionales no suelen ofrecer datos concluyentes, lo que dificulta el reconocimiento clínico y social de la enfermedad.

La fibromialgia figura en la Clasificación Internacional de Enfermedades con el código M79.7, dentro de los trastornos de tejidos blandos, según la CIE-10 de la Organización Mundial de la Salud. Esta clasificación ha contribuido a su reconocimiento sanitario, aunque persisten dudas sobre los circuitos asistenciales, los criterios de abordaje y la coordinación entre especialidades.

En la actualidad, el tratamiento es fundamentalmente sintomático y persigue reducir el dolor, mejorar el descanso, preservar la funcionalidad y reforzar el bienestar psicológico. Por ello, las entidades de pacientes insisten en la necesidad de modelos de atención multidisciplinar que integren rehabilitación física, apoyo psicológico, educación sanitaria, orientación familiar y acompañamiento social.

Afibrom desarrolla programas dirigidos a mejorar la calidad de vida de las personas con fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple. Su intervención combina actividades de rehabilitación, atención psicológica, apoyo a familias y acciones de sensibilización para avanzar hacia una vida más digna, autónoma e integrada.

Con motivo del Día Mundial de la Fibromialgia, la asociación ha difundido un manifiesto reivindicativo y ha organizado conferencias online gratuitas para informar, sensibilizar y visibilizar una enfermedad que sigue exigiendo más investigación, mayor reconocimiento institucional y una respuesta sanitaria ajustada a la complejidad de sus síntomas.

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