Expertos reunidos en Oviedo destacan que la longevidad saludable depende de los estilos de vida, la cohesión social y una Atención Primaria fuerte

La SEMG vincula la longevidad a hábitos saludables y prevención

El Congreso Nacional de la SEMG analiza en Oviedo los factores que explican por qué algunas poblaciones viven más años y mejor, alejándose de mitos y fórmulas milagrosas

La longevidad saludable no depende de recetas extraordinarias ni de fórmulas secretas. La evidencia científica apunta cada vez con mayor claridad hacia factores relacionados con los estilos de vida, el entorno social, la prevención y el acceso a sistemas sanitarios eficaces. Este ha sido uno de los mensajes centrales del 32º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que reúne en Oviedo a cerca de 2.500 profesionales de Atención Primaria del 11 al 13 de junio.

El encuentro ha dedicado una de sus sesiones al estudio de la longevidad desde una perspectiva científica y aplicada a la práctica clínica, con la participación del demógrafo e investigador internacional Michel Poulain y de la investigadora Ana Canelada, acompañados por la presidenta de la SEMG, la doctora Pilar Rodríguez Ledo.

Los especialistas coinciden en que el concepto tradicional de las denominadas «Blue Zones», territorios conocidos por concentrar un elevado número de personas centenarias, resulta hoy insuficiente para explicar la complejidad del envejecimiento saludable.

De las «Blue Zones» a los corredores de longevidad

La investigación actual se orienta hacia modelos más amplios que analizan los denominados corredores o cinturones de longevidad, áreas geográficas donde confluyen factores ambientales, sociales, culturales y sanitarios que favorecen una mayor esperanza de vida.

Los expertos sostienen que estas regiones no constituyen espacios excepcionales ni aislados, sino ecosistemas donde se combinan hábitos saludables, cohesión social, actividad física cotidiana, alimentación equilibrada y sistemas comunitarios de apoyo.

«Las Blue Zones no son lugares mágicos; son ecosistemas sociales y comunitarios que favorecen vivir más y mejor», señalaron los investigadores durante el encuentro.

La evolución demográfica de algunos de estos territorios demuestra además que la longevidad no es una característica permanente. Los cambios en los estilos de vida, la urbanización o la pérdida de estructuras sociales tradicionales pueden modificar rápidamente los factores que históricamente favorecieron una vida más larga.

La longevidad no está escrita en los genes

Uno de los aspectos más destacados por los especialistas es el peso limitado de la genética frente a los determinantes ambientales y conductuales.

La evidencia científica indica que la mayor parte de los factores que condicionan una vida larga y saludable están relacionados con la forma de vivir, alimentarse, relacionarse y participar en la comunidad.

La actividad física integrada en las rutinas diarias, los patrones alimentarios tradicionales, la existencia de redes familiares y sociales sólidas, el mantenimiento de un propósito vital y la prevención de la soledad no deseada aparecen de forma recurrente en los estudios sobre envejecimiento saludable.

Los expertos insistieron en que la longevidad debe analizarse desde la perspectiva de los determinantes sociales de la salud y no exclusivamente desde la biología o la genética.

«La mayor parte de los factores que favorecen una vida larga y saludable no están en los genes, sino en cómo vivimos, convivimos y nos cuidamos», subrayaron durante la sesión.

Rigor científico frente a la banalización

Los investigadores también abordaron el debate existente en torno a la validación de edades extremas y a la proliferación de mensajes simplificados sobre longevidad.

En este sentido, defendieron la necesidad de aplicar metodologías demográficas rigurosas para validar los casos de personas centenarias y evitar interpretaciones alejadas de la evidencia científica.

Asimismo, alertaron sobre el uso comercial del concepto de longevidad en determinados ámbitos relacionados con el bienestar y el marketing.

Los especialistas recuerdan que no existen fórmulas mágicas capaces de garantizar una vida larga y saludable y que cualquier estrategia eficaz debe sustentarse en políticas públicas, prevención y promoción de hábitos saludables.

La SEMG vincula la longevidad a hábitos saludables y prevención

El papel estratégico de la Atención Primaria

La presidenta de la SEMG, la doctora Pilar Rodríguez Ledo, destacó el papel esencial que desempeña la Atención Primaria en la construcción de una sociedad más longeva y saludable.

La prevención, el seguimiento continuado de las personas, la promoción de estilos de vida saludables y el abordaje comunitario sitúan a este nivel asistencial en una posición clave para afrontar los retos demográficos de las próximas décadas.

Según explicó, el objetivo no debe centrarse únicamente en aumentar los años de vida, sino en garantizar que esos años se desarrollen con autonomía, funcionalidad y calidad.

«La longevidad constituye uno de los grandes retos y oportunidades de nuestra sociedad y exige una respuesta coordinada desde la Atención Primaria, la salud pública y el conjunto de las administraciones», señaló Rodríguez Ledo.

Cerdeña demuestra que la longevidad puede perderse

La investigadora Ana Canelada presentó el caso de Cerdeña, uno de los territorios históricamente vinculados a las llamadas Blue Zones.

Los estudios más recientes muestran cómo la modificación de hábitos tradicionales está alterando progresivamente algunos de los factores que favorecieron la elevada esperanza de vida de esta población.

La reducción de la actividad física cotidiana, los cambios en la alimentación, el crecimiento de las áreas urbanas y el incremento de situaciones de aislamiento social están transformando un modelo que durante décadas fue referencia internacional.

Los investigadores advierten de que la longevidad no es un patrimonio permanente y que puede deteriorarse rápidamente si desaparecen las condiciones que la sustentan.

España, un laboratorio para estudiar el envejecimiento

Durante el congreso también se analizaron diferentes territorios españoles que presentan características de interés para la investigación sobre longevidad.

Michel Poulain presentó un mapa provincial basado en el denominado Extreme Longevity Index (ELI), un indicador que estima la probabilidad de alcanzar los cien años según el lugar de nacimiento.

Los resultados muestran una concentración de valores elevados en el norte y noroeste peninsular, especialmente en Galicia, Asturias, Cantabria y determinadas áreas de Castilla y León y el País Vasco.

Según los investigadores, estos patrones podrían estar relacionados con factores históricos, ambientales, sociales y culturales que merecen seguir siendo estudiados.

No obstante, los especialistas insisten en la necesidad de mantener el rigor científico antes de catalogar cualquier territorio como una nueva zona de longevidad excepcional.

Un desafío para las próximas décadas

El envejecimiento de la población convierte la longevidad saludable en uno de los principales retos de las sociedades desarrolladas.

Los expertos reunidos en Oviedo coinciden en que la respuesta pasa por reforzar las políticas de prevención, combatir la soledad, promover estilos de vida saludables y fortalecer una Atención Primaria capaz de acompañar a las personas durante todo su ciclo vital.

La ciencia, concluyen, demuestra que vivir más años depende mucho menos de factores extraordinarios de lo que tradicionalmente se ha pensado y mucho más de las condiciones cotidianas en las que las personas desarrollan sus vidas.

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