Los medicamentos biosimilares ya representan el 81,5% de los envases biológicos consumidos en los mercados hospitalarios con competencia, mientras que su cuota se sitúa en el 38,6% en las oficinas de farmacia. Los genéricos e híbridos también han ampliado su volumen y mantienen cerca del 60% de las dispensaciones.
Los hospitales y las oficinas de farmacia del Sistema Nacional de Salud han duplicado el consumo de medicamentos biosimilares entre 2020 y 2025, según el informe publicado el 2 de julio de 2026 por el Ministerio de Sanidad. El crecimiento ha respondido a la incorporación de nuevas moléculas y a una mayor utilización de estas alternativas terapéuticas para atender el aumento de la demanda con un menor coste para el sistema público.
El estudio, titulado Adopción de medicamentos genéricos, híbridos y biosimilares en el Sistema Nacional de Salud, analiza la evolución de estas tres categorías durante los últimos cinco años. Sanidad las considera determinantes para ampliar la capacidad asistencial, liberar recursos destinados a tratamientos innovadores y diversificar la red de fabricantes ante posibles interrupciones del suministro.
Los biosimilares ganan peso en los hospitales
El consumo hospitalario de biosimilares ha pasado de 2,4 millones de envases en 2020 a 4,9 millones en 2025. Paralelamente, el número de moléculas biológicas que cuentan con una alternativa biosimilar disponible ha aumentado de 14 a 22, una ampliación que ha favorecido su penetración en áreas terapéuticas con un elevado impacto clínico y presupuestario.
Los biosimilares representan actualmente el 81,5% de los envases dispensados dentro de los mercados hospitalarios en los que compiten con un medicamento biológico de referencia. La cifra refleja una adopción especialmente rápida en comparación con otros canales del sistema sanitario, impulsada por los procedimientos de adquisición hospitalaria y por la incorporación progresiva de estos tratamientos a la práctica clínica.
Algunas moléculas han alcanzado cuotas superiores al 90% en menos de tres años desde la comercialización de su primer biosimilar. El informe menciona los casos de bevacizumab y eculizumab, utilizados en tratamientos hospitalarios de elevado coste, como ejemplos de la velocidad con la que pueden modificarse estos mercados tras la entrada de competencia.
Mismos estándares de calidad, eficacia y seguridad
Los medicamentos biosimilares son versiones altamente similares de fármacos biológicos cuyo principio activo procede de organismos vivos o de procesos biotecnológicos. Debido a la complejidad de su estructura, su autorización requiere estudios comparativos específicos que acrediten la similitud en actividad biológica, eficacia, seguridad e inmunogenicidad respecto al producto de referencia.
A diferencia de un medicamento genérico, un biosimilar no reproduce una molécula química sencilla. Su aprobación se basa en un ejercicio de comparabilidad que debe demostrar que las posibles diferencias no tienen relevancia clínica. Esta exigencia regulatoria explica que su desarrollo resulte más complejo, aunque su entrada permite introducir competencia en mercados farmacéuticos de elevado impacto económico.
Las oficinas de farmacia avanzan a menor velocidad
La evolución también ha sido significativa en las farmacias comunitarias. El volumen dispensado se ha elevado desde 1,3 millones de envases en 2020 hasta 2,7 millones en 2025. Sin embargo, la cuota de los biosimilares se ha situado en el 38,6%, menos de la mitad del porcentaje alcanzado en el ámbito hospitalario.
El catálogo disponible en este canal es más reducido y la normativa impide la sustitución automática del medicamento biológico prescrito. Esta circunstancia condiciona el ritmo de implantación y otorga un peso decisivo a la decisión clínica. Pese a ello, el Ministerio constata una progresión sostenida durante todo el periodo analizado.
Sanidad identifica un “margen de mejora” en las oficinas de farmacia, donde considera posible aumentar la utilización de biosimilares mediante una evolución de las pautas de prescripción. La diferencia entre ambos ámbitos muestra que la disponibilidad de alternativas no se traduce de manera uniforme en su incorporación al consumo farmacéutico.
Los genéricos e híbridos amplían su volumen
Los medicamentos genéricos e híbridos mantienen una presencia más asentada dentro del Sistema Nacional de Salud. En 2025 representaron el 63,3% de los envases del mercado hospitalario y el 59,8% de los dispensados en oficinas de farmacia, porcentajes que confirman la madurez alcanzada por estas categorías.
Los genéricos contienen el mismo principio activo y demuestran su equivalencia con el medicamento de referencia mediante estudios de bioequivalencia. Los híbridos parten también de un producto previamente autorizado, aunque incorporan modificaciones en la dosis, la vía de administración, la formulación o el dispositivo, por lo que requieren pruebas adicionales.
En los hospitales, el consumo conjunto de genéricos e híbridos ha aumentado de 19,8 millones de envases en 2020 a 31,4 millones en 2025. Su participación en importe ha alcanzado el 69,5%, favorecida por la adopción de principios activos de alto impacto, entre ellos la lenalidomida y la abiraterona.
Las oficinas de farmacia dispensaron 602,2 millones de envases de estas categorías durante 2025. Su cuota se ha mantenido estable en el 59,8%, aunque el volumen total ha seguido creciendo. El informe atribuye el 90% del incremento registrado en este canal a moléculas que ya estaban consolidadas, un indicador del grado de madurez alcanzado por el mercado.
Más demanda con un menor coste unitario
El Ministerio vincula el avance de genéricos, híbridos y biosimilares con la capacidad del sistema sanitario para absorber el crecimiento del consumo farmacéutico. Estos medicamentos aportan un volumen elevado de tratamientos a precios inferiores a los de las primeras marcas comercializadas, lo que reduce el coste medio de atender nuevas necesidades asistenciales.
El efecto presupuestario adquiere especial relevancia en los medicamentos biológicos, empleados con frecuencia en oncología, enfermedades inflamatorias, patologías autoinmunes y dolencias poco frecuentes. La pérdida de exclusividad de un producto de referencia permite la entrada de varios fabricantes, introduce competencia y genera recursos que pueden destinarse a la financiación de nuevas terapias.
El informe también relaciona la diversificación de proveedores con la seguridad del abastecimiento. Una red más amplia de laboratorios reduce la dependencia de un único fabricante y ofrece alternativas ante incidencias productivas o interrupciones de las cadenas internacionales, aunque su eficacia depende de que exista suficiente competencia y capacidad industrial.
Los datos de 2020 a 2025 muestran dos velocidades de implantación. Los hospitales han incorporado los biosimilares hasta convertirlos en la opción mayoritaria dentro de los mercados con competencia, mientras que las farmacias comunitarias han registrado un crecimiento continuado con una cuota todavía inferior al 40%. La evolución futura dependerá, según Sanidad, de su integración en la prescripción y del aprovechamiento del catálogo disponible.
