La primera oleada del Barómetro Sanitario 2026 refleja un uso muy elevado del sistema público, con buena valoración de la hospitalización y de la atención primaria, aunque persisten esperas medias de más de diez días para el médico de familia cuando no hay cita disponible.
El 83,9 % de la población adulta acudió a un médico de atención primaria durante el último año, el 57,4 % consultó a un especialista hospitalario y el 13,5 % estuvo ingresado en un hospital, según la primera oleada del Barómetro Sanitario 2026, elaborado por el Ministerio de Sanidad en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas.
Los datos proceden de 2.602 entrevistas realizadas en marzo y constituyen la primera de las tres oleadas previstas para completar la muestra anual. Por ese motivo, los resultados deben interpretarse todavía como provisionales hasta que concluya el trabajo de campo completo.
La atención primaria sigue siendo la puerta de entrada

La atención primaria continúa siendo el nivel asistencial más utilizado por la población. Del 83,9 % de adultos que acudieron a un médico de familia en los últimos doce meses, el 94,7 % fue atendido en la sanidad pública y el 5,3 % recurrió a un médico privado.
La asistencia recibida obtiene una valoración favorable entre las personas usuarias. El 84 % de quienes fueron atendidos en atención primaria pública valoran positivamente el servicio. Los aspectos mejor puntuados son la confianza y seguridad que transmite enfermería, con 8,16 puntos sobre 10, y el personal médico, con 7,98.
El barómetro también muestra una de las principales tensiones del primer nivel asistencial. En la última consulta con el médico de familia, el 21,8 % de las personas fue atendido el mismo día o al día siguiente de pedir cita. Sin embargo, el 71,2 % tuvo que esperar más de un día porque no había disponibilidad previa, con una demora media de 10,27 días.
Más de la mitad consultó a un especialista
La atención especializada también registra un alto nivel de utilización. El 57,4 % de la población adulta consultó a un especialista del ámbito hospitalario durante el último año y, en el 81,7 % de los casos, la atención se produjo dentro de la sanidad pública.
La valoración de este nivel asistencial es positiva para el 81,9 % de las personas usuarias. Los elementos mejor considerados son la información recibida sobre el problema de salud y la confianza y seguridad transmitida por el personal médico.
Estos datos confirman el peso creciente de la atención hospitalaria en la experiencia sanitaria de la ciudadanía. La consulta especializada aparece como un recurso habitual para más de la mitad de la población adulta, en un sistema que combina seguimiento de enfermedades crónicas, pruebas diagnósticas, derivaciones y procesos de mayor complejidad clínica.
El ingreso hospitalario, el servicio mejor valorado
La hospitalización es el servicio con mejor percepción entre las personas que lo utilizaron. El 13,5 % de los encuestados refiere haber estado ingresado en un hospital durante el último año y, en el 82,3 % de los casos, el ingreso se produjo en un centro público.
Casi la mitad de los ingresos, el 49,4 %, fueron programados para una cirugía o prueba diagnóstica. El 45,8 % se debió a una enfermedad o problema de salud urgente y el 4,4 % estuvo vinculado a un parto.
La atención recibida durante el ingreso en hospitales públicos alcanza un 88,3 % de valoración positiva. Los cuidados de enfermería obtienen 8,45 puntos sobre 10 y la atención médica, 8,41. La hospitalización se sitúa así como el ámbito mejor puntuado dentro de los servicios analizados por el barómetro.
El sistema público aprueba con un 6,16
La percepción general del sistema sanitario público se mantiene en una zona de aprobación moderada. La satisfacción media se sitúa en 6,16 puntos sobre 10 y el 53,5 % de la población considera que el sistema funciona bien o bastante bien.
Dentro de ese grupo, el 12,4 % afirma que funciona bastante bien y el 41,1 % entiende que funciona bien, aunque necesita algunos cambios. La lectura refleja una valoración positiva, pero también la existencia de margen de mejora en organización, accesibilidad, tiempos de espera y capacidad de respuesta.
Entre los servicios mejor puntuados figuran las urgencias del 061 y 112, con 7,38 puntos, y la asistencia a pacientes ingresados en hospitales públicos, con 7,13.
Las urgencias mantienen un uso elevado
El 53,1 % de la población declara haber acudido a algún servicio de urgencias durante los últimos doce meses. En el 93 % de los casos, la atención se produjo en la sanidad pública.
En conjunto, los servicios de urgencias del Sistema Nacional de Salud reciben una valoración positiva del 74,2 % de las personas que los utilizaron. El dato confirma el papel central de estos dispositivos en la atención sanitaria real, tanto para episodios agudos como para situaciones en las que la ciudadanía busca una respuesta rápida ante problemas de salud.
La presión sobre las urgencias sigue siendo uno de los indicadores más sensibles del funcionamiento del sistema. Su uso elevado puede responder a necesidades clínicas inmediatas, pero también a dificultades de acceso en otros niveles asistenciales.
Salud mental y malestar emocional
El Barómetro Sanitario incorpora también información sobre salud mental. El 18,2 % de las personas entrevistadas tuvo necesidad de consultar a un profesional sanitario por un problema de salud mental, malestar psicológico o malestar emocional durante el último año.
Entre quienes fueron atendidos en la sanidad pública, el 43,1 % acudió principalmente a su médico de familia, el 31 % a psiquiatría y el 16,9 % a psicología.
El dato refuerza el papel de atención primaria como primer espacio de detección y acompañamiento de problemas emocionales. También muestra la importancia de los recursos especializados de salud mental, en un contexto de creciente demanda social y asistencial.
Pruebas diagnósticas y esperas
La encuesta recoge una utilización amplia de pruebas diagnósticas. El 19,2 % de la población adulta se realizó una ecografía durante los últimos doce meses, el 14,1 % un TAC, el 14 % una resonancia magnética y el 4,8 % una colonoscopia.
La colonoscopia aparece como la prueba con mayor tiempo medio de espera declarado, con 129 días. Este tipo de demoras resulta relevante por su impacto en procesos de diagnóstico, seguimiento y prevención, especialmente en patologías donde la detección temprana puede cambiar el pronóstico.
Las pruebas diagnósticas ocupan un lugar clave en la percepción del sistema sanitario. Su accesibilidad condiciona la continuidad de los procesos asistenciales y la confianza de los pacientes en la respuesta del servicio público.
Historia clínica electrónica y receta interoperable
El barómetro también mide el conocimiento y uso de tecnologías sanitarias. El 39,5 % de la población ha accedido a su historia clínica electrónica de la sanidad pública.
Además, el 63,1 % sabe que puede retirar medicamentos recetados por la sanidad pública fuera de su comunidad autónoma gracias a la receta electrónica interoperable.
Estos datos muestran avances en digitalización sanitaria, aunque también indican que una parte importante de la población todavía no utiliza o no conoce plenamente algunas herramientas disponibles. La brecha digital, la edad, el nivel formativo y la facilidad de acceso pueden influir en el uso real de estos servicios.
Alfabetización sanitaria
Por primera vez, el Barómetro Sanitario explora el grado de alfabetización sanitaria de la población. Los resultados muestran una elevada facilidad declarada para seguir los consejos de los profesionales sanitarios, con un 94,4 % de respuestas que califican esa tarea como fácil o muy fácil.
La encuesta detecta, sin embargo, dificultades en el acceso a información sobre salud mental. El 48,8 % de la población señala problemas para encontrar información en este ámbito.
La alfabetización sanitaria se convierte así en un elemento central para mejorar la autonomía de los pacientes. Entender indicaciones, localizar información fiable y tomar decisiones informadas forma parte de la calidad del sistema tanto como la asistencia recibida en consultas, hospitales o urgencias.
Un retrato provisional del sistema
La primera oleada del Barómetro Sanitario 2026 ofrece una fotografía inicial de un sistema muy utilizado, con valoración favorable en la atención recibida, especialmente durante los ingresos hospitalarios, y con retos persistentes en accesibilidad, esperas y salud mental.
La atención primaria mantiene su papel como puerta de entrada, aunque la demora para conseguir cita cuando no hay disponibilidad inmediata continúa siendo uno de los puntos más sensibles. La atención especializada y la hospitalización reciben buenas valoraciones, mientras las urgencias siguen ocupando un lugar muy relevante en el contacto de la ciudadanía con la sanidad pública.
La lectura definitiva llegará cuando se completen las tres oleadas del estudio. Hasta entonces, los datos permiten observar tendencias y prioridades en un sistema sanitario que sigue siendo ampliamente utilizado y valorado, pero sometido a una fuerte exigencia ciudadana.
