Alimerka convoca los XVII Premios Luis Noé Fernández

La Fundación abre hasta el 15 de septiembre la presentación de candidaturas en Nutrición, Asistencia Alimentaria y Lucha contra el Hambre y la Malnutrición. Cada modalidad está dotada con 20.000 euros y una obra de Helena Toraño.

La Fundación Alimerka ha abierto este 7 de julio, desde su sede de Lugo de Llanera, la convocatoria de la XVII edición de los Premios Luis Noé Fernández, destinados a reconocer iniciativas científicas y sociales relacionadas con la alimentación. Las candidaturas podrán presentarse hasta el 15 de septiembre y competirán en tres categorías dotadas con 20.000 euros cada una.

Los galardones distinguen proyectos de investigación nutricional, programas de asistencia alimentaria dirigidos a personas vulnerables e intervenciones contra el hambre y la malnutrición en países en desarrollo. El fallo del jurado se conocerá el 8 de octubre y la ceremonia de entrega se celebrará el 2 de diciembre en el Auditorio de Oviedo.

Además de la aportación económica, las entidades y equipos premiados recibirán una obra gráfica de la artista asturiana Helena Toraño. La dotación global de la convocatoria alcanza los 60.000 euros, distribuidos a partes iguales entre las tres modalidades.

Mercado de Gambia. Foto: E.DUQUE

Tres categorías para abordar los retos de la alimentación

Los Premios Luis Noé Fernández han estructurado su convocatoria alrededor de tres ámbitos complementarios. La categoría de Nutrición se dirige a la investigación científica; Lucha contra el Hambre y la Malnutrición reconoce proyectos desarrollados principalmente en países en vías de desarrollo, mientras que Asistencia Alimentaria se concentra en programas de proximidad destinados a colectivos vulnerables.

La diferenciación permite valorar iniciativas que abordan la alimentación desde metodologías y contextos distintos. El certamen incorpora desde estudios sobre dietética y tecnología alimentaria hasta intervenciones humanitarias y programas que unen la entrega de alimentos con el acompañamiento social.

La convocatoria honra la memoria de Luis Noé Fernández, fundador del Grupo Alimerka, y mantiene como eje la identificación de proyectos capaces de mejorar la alimentación mediante el conocimiento científico, la cooperación y la atención directa.

La investigación nutricional abre la convocatoria al ámbito científico

La modalidad de Nutrición reconoce aportaciones relevantes en dietética, ciencia y tecnología de los alimentos. Los trabajos candidatos deben contribuir al avance del conocimiento y favorecer su aplicación en la práctica clínica, la salud pública o la mejora de los hábitos alimentarios.

En ediciones anteriores, el jurado ha premiado investigaciones sobre obesidad infantil, nutrición de precisión y crononutrición. Estas líneas analizan desde la prevención de problemas asociados al exceso de peso durante las primeras etapas de la vida hasta la adaptación de las recomendaciones dietéticas a las características biológicas de cada persona.

La crononutrición, por su parte, estudia la relación entre los horarios de las comidas, los ritmos circadianos y el metabolismo. Su presencia entre los proyectos reconocidos refleja la evolución de una investigación nutricional que ha ampliado su campo hacia factores genéticos, ambientales, conductuales y temporales.

Entre los equipos galardonados en convocatorias anteriores figuran grupos liderados por Rosaura Leis, Jordi Salas, Marta Garaulet, Ángel Gil y Rosa María Ortega. Sus investigaciones han contribuido al desarrollo de una nutrición sustentada en evidencia científica y con aplicaciones en el ámbito sanitario y social.

La lucha contra la malnutrición incorpora proyectos internacionales

La categoría de Lucha contra el Hambre y la Malnutrición se dirige a iniciativas que actúan frente a la inseguridad alimentaria, especialmente en países en desarrollo. Los proyectos valorados abarcan intervenciones de emergencia, programas comunitarios y actuaciones sostenidas sobre las causas económicas y sociales de la desnutrición.

Acción contra el Hambre figura entre las organizaciones distinguidas por su intervención en contextos de emergencia nutricional. La entidad desarrolla actuaciones destinadas a prevenir, diagnosticar y tratar la desnutrición, además de facilitar el acceso a agua, saneamiento y medios de vida.

La Fundación Vicente Ferrer ha sido reconocida por su trabajo integral en zonas rurales de la India, donde combina la mejora de las condiciones alimentarias con programas educativos, sanitarios, residenciales y económicos.

La ONG SAUCE recibió el premio por su actividad en Camboya junto al jesuita Kike Figaredo. Agua de Coco también ha formado parte del palmarés por sus programas con colectivos en situación de exclusión social en países del Sur, con especial atención a la infancia, las familias y la educación inclusiva.

La trayectoria de las organizaciones premiadas muestra la amplitud de enfoques incluidos en esta modalidad. La respuesta frente al hambre puede exigir atención inmediata, aunque también intervenciones duraderas sobre la educación, la salud, el acceso al agua y la generación de recursos económicos.

La asistencia alimentaria combina alimentos y acompañamiento

Asistencia Alimentaria es la categoría más reciente de los Premios Luis Noé Fernández. Su creación incorporó al certamen los programas dirigidos a personas que sufren dificultades para acceder a una dieta adecuada dentro de entornos próximos.

La modalidad valora especialmente las iniciativas que integran el apoyo alimentario en una intervención social más amplia. Junto a la cobertura de necesidades básicas, estos programas pueden ofrecer orientación, alojamiento, seguimiento profesional, apoyo familiar o acompañamiento para mejorar la autonomía.

La Asociación Albéniz ha sido reconocida por abordar de forma conjunta distintas dimensiones de la exclusión social. La Fundación Albergue Covadonga recibió el galardón por su atención a personas sin hogar, mientras que la Asociación Simone de Beauvoir fue distinguida por su trabajo con mujeres y familias en situación de vulnerabilidad.

Estas experiencias comparten una concepción de la asistencia alimentaria vinculada al itinerario personal de cada usuario. La entrega de alimentos actúa como parte de una intervención destinada a reforzar la inclusión social y facilitar el acceso a otros recursos.

Las candidaturas permanecerán abiertas hasta septiembre

Las entidades interesadas podrán presentar sus proyectos hasta el 15 de septiembre a través de los canales habilitados por la Fundación Alimerka. Las bases de la convocatoria y la información necesaria para formalizar la candidatura están disponibles en la página oficial de la organización.

El jurado dará a conocer su resolución el 8 de octubre. Entre esa fecha y la ceremonia de entrega transcurrirán casi dos meses, durante los cuales se preparará la presentación pública de las iniciativas seleccionadas.

El acto tendrá lugar el 2 de diciembre en el Auditorio de Oviedo. La ceremonia reunirá a representantes del ámbito científico, organizaciones sociales y entidades vinculadas a la cooperación y la alimentación.

Diecisiete ediciones dedicadas a la alimentación

La nueva convocatoria prolonga una trayectoria de diecisiete ediciones en la que los premios han incorporado ámbitos distintos de actuación. La investigación aporta conocimiento para mejorar las recomendaciones nutricionales y los tratamientos, mientras la asistencia y la cooperación trasladan las respuestas al terreno social.

La distribución de las categorías refleja la complejidad de los problemas alimentarios. La malnutrición puede estar relacionada con la escasez de alimentos, la pobreza, las enfermedades, la falta de recursos comunitarios o unos hábitos dietéticos inadecuados.

El certamen permite evaluar estas realidades desde una perspectiva científica y social, con candidaturas procedentes de universidades, centros de investigación, fundaciones, asociaciones y organizaciones de cooperación.

La dotación económica ofrece a los ganadores recursos para continuar sus proyectos, ampliar su alcance o desarrollar nuevas fases de intervención. La obra de Helena Toraño completa el reconocimiento institucional y mantiene la vinculación de los premios con la creación artística asturiana.

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