El CSIC reune en Valladolid a expertos internacionales para analizar las enfermedades emergentes, la resistencia a los antibióticos y el impacto sanitario del clima

El CSIC analizará en Valladolid las enfermedades emergentes, la resistencia a los antibióticos y el impacto sanitario del clima.

Las jornadas de Salud Global del CSIC abordarán del 6 al 8 de octubre las enfermedades emergentes, la resistencia a los antibióticos y los efectos del cambio climático desde la relación entre salud humana, animal y ambiental.

Valladolid acogerá del 6 al 8 de octubre de 2026 las VI Jornadas Científicas de la Plataforma Temática Interdisciplinar Salud Global del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. El encuentro reunirá a especialistas nacionales e internacionales para analizar la aparición de nuevos patógenos, las zoonosis, la resistencia a los antimicrobianos y las consecuencias sanitarias asociadas al cambio climático.

La convocatoria contará con una representación destacada de grupos científicos de Castilla y León pertenecientes al Instituto de Biomedicina y Genética Molecular de Valladolid, el Instituto de Ganadería de Montaña de León y el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca.

La salud humana, animal y ambiental compartirán análisis

La PTI+ Salud Global trabaja desde el enfoque conocido como One Health o «Una Sola Salud», que estudia de manera conjunta la salud de las personas, los animales y los ecosistemas.

Este planteamiento parte de que numerosos riesgos sanitarios surgen o se amplifican mediante la interacción entre estos tres ámbitos. La expansión de un vector, la alteración de un hábitat, la circulación de un patógeno entre especies o el uso inadecuado de antibióticos pueden generar consecuencias que trascienden cada disciplina.

Las jornadas reunirán por ello a especialistas en virología, inmunología, epidemiología, veterinaria, salud pública, demografía, medicina traslacional y ciencias ambientales. La diversidad permitirá analizar los problemas desde su origen hasta sus posibles efectos clínicos y sociales.

Más de 180 grupos integran la plataforma del CSIC

La red científica está formada por más de 180 grupos pertenecientes a 75 centros de investigación. Su objetivo consiste en coordinar conocimientos, tecnologías e infraestructuras para responder a amenazas sanitarias cuya complejidad exige la participación de distintas áreas.

La plataforma nació durante la crisis de la COVID-19 como un espacio para reunir capacidades científicas dispersas dentro del CSIC. Su actividad se ha ampliado posteriormente hacia la prevención, la vigilancia y el estudio de otras enfermedades infecciosas.

Entre sus líneas prioritarias figuran las zoonosis, las infecciones transmitidas por vectores, la evolución de los patógenos, la resistencia bacteriana, el desarrollo de vacunas y el impacto del clima sobre la distribución de enfermedades.

El encuentro de Valladolid permitirá presentar resultados, contrastar metodologías y establecer colaboraciones entre equipos que trabajan sobre diferentes componentes de un mismo riesgo sanitario.

El CSIC analizará en Valladolid las enfermedades emergentes, la resistencia a los antibióticos y el impacto sanitario del clima.

Las enfermedades emergentes centrarán el programa

Una parte de las sesiones abordará la preparación frente a futuras epidemias y pandemias. El análisis comprenderá la detección temprana, la secuenciación genética de los patógenos, la vigilancia epidemiológica y la capacidad para trasladar los resultados científicos a las decisiones de salud pública.

Las enfermedades emergentes pueden estar causadas por agentes desconocidos o por microorganismos ya identificados que amplían su distribución, encuentran nuevas vías de transmisión o afectan a especies diferentes.

La movilidad internacional, los cambios ambientales, la transformación de los usos del suelo y el contacto entre fauna silvestre, animales domésticos y población humana influyen en estos procesos.

La investigación busca anticipar las condiciones que favorecen la aparición de brotes y establecer sistemas capaces de reconocer las primeras señales antes de que la transmisión alcance una dimensión mayor.

Las zoonosis requieren vigilancia compartida

Las zoonosis son enfermedades capaces de transmitirse entre animales y seres humanos. Su vigilancia necesita integrar los datos obtenidos en explotaciones ganaderas, fauna silvestre, centros sanitarios, laboratorios y redes de control ambiental.

La detección de un patógeno en una especie animal puede proporcionar una alerta temprana sobre su posible circulación en un territorio. Del mismo modo, los casos humanos pueden indicar la presencia de un riesgo que requiere investigaciones veterinarias y ambientales.

La coordinación entre profesionales permite reconstruir las cadenas de transmisión y adoptar medidas sobre los vectores, los reservorios, las actividades productivas o la exposición de determinados grupos de población.

El clima modifica la distribución de los vectores

Las jornadas analizarán también la relación entre las condiciones climáticas y la expansión de enfermedades transmitidas por mosquitos, garrapatas y otros artrópodos.

El aumento de las temperaturas, la modificación de las lluvias y la prolongación de las estaciones favorables pueden ampliar el periodo de actividad de los vectores y facilitar su establecimiento en zonas donde antes encontraban mayores limitaciones.

El programa prestará atención a infecciones como el virus del Nilo Occidental, el dengue y la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. Cada una presenta ciclos biológicos diferentes, pero comparte la necesidad de vigilar simultáneamente el patógeno, el vector, los animales implicados y los casos humanos.

El estudio de estas enfermedades incluye la captura e identificación de insectos y garrapatas, el análisis molecular, la observación de reservorios animales y la elaboración de mapas que permitan localizar las áreas de mayor riesgo.

La resistencia a los antibióticos exige una respuesta conjunta

La capacidad de algunas bacterias para resistir los tratamientos antimicrobianos constituirá otro de los asuntos centrales del encuentro.

Las resistencias pueden desarrollarse y circular en hospitales, explotaciones ganaderas, alimentos, aguas residuales y entornos naturales. Su propagación reduce la eficacia de medicamentos esenciales y dificulta el tratamiento de infecciones comunes.

El enfoque de Salud Global permite estudiar cómo se desplazan los microorganismos y sus genes de resistencia entre personas, animales y medio ambiente. Esta perspectiva amplía el análisis más allá del uso clínico de los antibióticos.

La prevención requiere una prescripción adecuada, sistemas de vigilancia, mejoras en la bioseguridad, investigación de nuevos tratamientos y una reducción de las condiciones que facilitan la transmisión de bacterias resistentes.

Margarita del Val analizará la respuesta frente a los virus

Entre las participantes anunciadas figura Margarita del Val, investigadora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa y especialista en inmunología viral.

Su trayectoria se ha centrado en el estudio de la respuesta inmunitaria frente a las infecciones y en los mecanismos que permiten al organismo reconocer y controlar los virus. Estos conocimientos resultan relevantes para el diseño y la evaluación de vacunas.

Las jornadas contarán también con Noemí Sevilla, investigadora del Centro de Investigación en Sanidad Animal, cuyo trabajo aborda enfermedades emergentes y zoonóticas.

Su participación permitirá incorporar la perspectiva veterinaria y examinar cómo la vigilancia sobre las poblaciones animales contribuye a detectar riesgos con posibles repercusiones sobre la salud humana.

Epidemiología molecular y evolución de patógenos

Fernando González-Candelas, investigador del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas y de Fisabio, aportará su experiencia en epidemiología molecular y evolución de patógenos.

Esta disciplina utiliza la información genética de virus y bacterias para estudiar su origen, sus cambios y las relaciones existentes entre diferentes muestras.

La comparación de secuencias permite reconstruir rutas de transmisión, identificar la aparición de variantes y estimar cómo se ha propagado un agente infeccioso entre territorios o grupos de población.

La combinación de estos datos con la información clínica y epidemiológica mejora la capacidad para interpretar los brotes y orientar las medidas de control.

Valladolid aporta investigación sobre inmunidad

El Instituto de Biomedicina y Genética Molecular, centro mixto del CSIC y la Universidad de Valladolid, participa en la plataforma mediante varios equipos especializados en la respuesta inmunitaria.

El grupo dirigido por David Bernardo investiga la alergia y la inmunidad de las mucosas. Estas superficies constituyen una de las principales zonas de contacto entre el organismo y el exterior y desempeñan una función decisiva frente a microorganismos, alimentos y otras sustancias.

El trabajo permite analizar cómo el sistema inmunitario diferencia entre elementos inocuos y amenazas y qué alteraciones pueden provocar inflamación, alergias o respuestas inadecuadas.

Mariano Sánchez Crespo dirige otro de los equipos vinculados al IBGM. Sus investigaciones se centran en el daño tisular inmunitario y los mecanismos de la inmunidad innata, la primera línea de defensa frente a las infecciones.

El IBGM conecta investigación básica y clínica

Los trabajos desarrollados en Valladolid estudian procesos celulares y moleculares que intervienen en la inflamación, el reconocimiento de los patógenos y la respuesta de los tejidos.

La investigación básica permite identificar mecanismos que posteriormente pueden convertirse en biomarcadores, herramientas diagnósticas o posibles dianas terapéuticas.

La condición mixta del instituto facilita la colaboración entre el CSIC y la Universidad de Valladolid y la conexión con otros grupos biomédicos y sanitarios.

La celebración de las jornadas en la ciudad ampliará la visibilidad de estas líneas y favorecerá el contacto de sus investigadores con equipos especializados en salud animal y ciencias ambientales.

León estudia las infecciones del ganado

El Instituto de Ganadería de Montaña, centro mixto del CSIC y la Universidad de León, incorpora a la red el estudio de enfermedades infecciosas y parasitarias que afectan a especies ganaderas.

El investigador Julio Benavides desarrolla trabajos sobre patologías con repercusiones productivas y sanitarias. Estas enfermedades pueden causar mortalidad, abortos, reducción del rendimiento y restricciones sobre los movimientos de animales.

Su conocimiento resulta especialmente relevante en Castilla y León por el peso del ganado bovino, ovino y caprino y por la extensión de los sistemas productivos ligados al territorio.

La investigación veterinaria permite mejorar el diagnóstico, analizar las vías de transmisión y diseñar estrategias de prevención adaptadas a cada enfermedad y modelo de explotación.

Salamanca investiga parásitos y vectores

El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca participa mediante equipos dedicados a la parasitología animal y al estudio de enfermedades transmitidas por vectores hematófagos.

El grupo de Ricardo Pérez Sánchez analiza organismos que se alimentan de sangre y pueden actuar como transmisores de patógenos. Su investigación abarca la relación entre el vector, el hospedador y el agente infeccioso.

Mar Siles y Javier González trabajan en el desarrollo de estrategias frente a la fasciolosis, una enfermedad parasitaria causada por trematodos del género Fasciola.

Esta infección afecta principalmente al ganado, genera pérdidas económicas y puede presentarse también en seres humanos. Su ciclo depende de determinados caracoles de agua dulce y de condiciones ambientales que favorecen la supervivencia del parásito.

Castilla y León reúne capacidades complementarias

Los centros de Valladolid, León y Salamanca aportan conocimientos sobre inmunología, biomedicina, sanidad ganadera, parasitología, vectores y medio ambiente.

La combinación permite abordar una infección desde diferentes niveles. Un equipo puede estudiar la respuesta del organismo, otro analizar su presencia en los animales y un tercero investigar el vector o las condiciones ambientales que favorecen su transmisión.

Esta complementariedad responde al modelo impulsado por la plataforma. Las amenazas sanitarias complejas requieren integrar observaciones clínicas, análisis de laboratorio, datos ecológicos y conocimiento territorial.

Las jornadas permitirán mostrar estas capacidades dentro de una red estatal y explorar proyectos compartidos entre centros castellanos y leoneses y grupos de otras comunidades y países.

Tres días para coordinar investigación y prevención

El encuentro se desarrollará durante tres jornadas, del martes 6 al jueves 8 de octubre.

El programa servirá para presentar investigaciones en curso, revisar los riesgos emergentes y analizar cómo trasladar el conocimiento científico a los sistemas de vigilancia y prevención.

La preparación frente a nuevas amenazas depende de la continuidad de las redes, el intercambio rápido de información y la capacidad para activar equipos de distintas disciplinas cuando aparece una alerta.

Valladolid se convertirá durante esos días en un punto de conexión entre la investigación biomédica, veterinaria y ambiental, con una participación relevante de los centros científicos de Castilla y León.

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