Quintanilla de Onésimo y Fresno el Viejo acogen este mes de agosto nuevas actividades de La Solidaridad Camina por Nuestros Pueblos, el programa impulsado por la Diputación de Valladolid y coordinado por la Coordinadora de ONGD de Castilla y León. Talleres infantiles y una exposición itinerante acercan al medio rural cuestiones como la igualdad, la cooperación internacional, la sostenibilidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Valladolid Solidaria 2026 continuará este martes 18 de agosto en Quintanilla de Onésimo y llegará el día 25 a Fresno el Viejo con el taller de cuentos La escuela que encendió la luz, impartido por COVIDE-AMVE dentro del programa La Solidaridad Camina por Nuestros Pueblos. La iniciativa, promovida por la Diputación de Valladolid y coordinada por la Coordinadora de ONGD de Castilla y León, lleva durante el verano actividades de sensibilización a diferentes municipios de la provincia para acercar especialmente a la infancia y la juventud conceptos como solidaridad, igualdad, cooperación, sostenibilidad y justicia social.
La primera de las dos próximas citas tendrá lugar en la Casa de Cultura de Quintanilla de Onésimo entre las 11.00 y las 13.00 horas. Está dirigida a niñas y niños de 4 a 14 años y plantea el cuento como instrumento para conocer otras realidades y trabajar valores relacionados con la cooperación y la igualdad. El acceso será libre.
Una semana después, el 25 de agosto, la propuesta llegará a Fresno el Viejo con el mismo taller. Ambas actividades estarán acompañadas por la exposición ValladolidSolidaria2026. La Solidaridad Camina por Nuestros Pueblos, concebida para explicar qué relación puede existir entre la vida cotidiana de una localidad vallisoletana y desafíos globales relacionados con los derechos, las desigualdades, el desarrollo sostenible o la cooperación internacional.
El planteamiento convierte al municipio en punto de partida. El recorrido de la exposición presenta proyectos desarrollados por organizaciones de cooperación, explica el trabajo de las ONGD de Castilla y León y propone observar decisiones aparentemente cercanas —consumo, producción, utilización de recursos o relaciones sociales— dentro de procesos de alcance internacional. La Coordinadora define precisamente la educación para el desarrollo como uno de los ejes estratégicos de la cooperación y la vincula con la participación ciudadana, los derechos humanos y la justicia global.

Los cuentos acercan la cooperación a la infancia
La escuela que encendió la luz utiliza una herramienta elemental y al mismo tiempo especialmente eficaz en las primeras edades. Una historia permite trasladar conceptos amplios a personajes, decisiones, conflictos y situaciones que el público infantil puede interpretar desde experiencias próximas.
El taller de COVIDE-AMVE trabaja de este modo ideas como solidaridad, igualdad y cooperación mediante relatos. En Quintanilla de Onésimo, la actividad reunirá este martes a participantes de entre cuatro y catorce años durante dos horas. La propuesta forma parte de una línea educativa más extensa de esta ONGD, que incorpora la Educación Transformadora para la Ciudadanía Global entre sus ámbitos de actuación.
La organización entiende este enfoque como un proceso socioeducativo orientado a formar personas capaces de relacionar sus decisiones con realidades sociales, económicas y ambientales de mayor escala. COVIDE-AMVE trabaja además en proyectos de cooperación vinculados a educación y desarrollo humano en diferentes países, una experiencia que aporta al taller materiales y perspectivas procedentes del terreno.
La narración permite introducir esas cuestiones con un lenguaje adecuado a cada edad. Conceptos como desigualdad estructural, derechos humanos o sostenibilidad adquieren otra dimensión cuando aparecen incorporados a una historia donde los personajes afrontan necesidades, colaboran o toman decisiones. La educación para la ciudadanía global parte precisamente de esa conexión entre conocimiento, valores y capacidad de participación.
La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo define este ámbito como un proceso educativo permanente que puede desarrollarse en espacios formales, informales y de educación social. Su finalidad se centra en generar conciencia crítica, actitudes solidarias y compromiso ciudadano ante los desafíos relacionados con el desarrollo sostenible. La participación infantil y juvenil forma parte además de los objetivos recogidos por la política española de cooperación.
Quintanilla de Onésimo acogerá este 18 de agosto un taller de cuentos para participantes de 4 a 14 años dentro de Valladolid Solidaria 2026.
De Valladolid al mundo desde una sala municipal
La exposición que acompaña los talleres plantea una pregunta que resume el sentido del programa. Cómo se conecta un pequeño municipio de Valladolid con los grandes retos del mundo. A partir de ella, La Solidaridad Camina por Nuestros Pueblos desplaza la cooperación internacional desde sus escenarios habituales hacia espacios comunitarios del medio rural.
La respuesta aparece distribuida entre proyectos, experiencias de ONGD y referencias a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La muestra busca explicar que las cuestiones globales tienen conexiones próximas. Alimentación, consumo, energía, acceso a recursos, igualdad entre mujeres y hombres, educación o condiciones laborales participan de cadenas que atraviesan territorios muy distantes.
Ese enfoque amplía también el concepto tradicional de cooperación. Los proyectos desarrollados en otros países constituyen una parte esencial, mientras la sensibilización y la educación dentro de España conforman otro campo de actuación. AECID sitúa la Educación para el Desarrollo Sostenible y la Ciudadanía Global entre las herramientas destinadas a fomentar una sociedad informada, participativa y corresponsable frente a los desafíos internacionales.
La Coordinadora de ONGD de Castilla y León trabaja desde esa misma perspectiva. Su definición relaciona la educación para el desarrollo con el compromiso ciudadano ante los derechos humanos y la justicia global. El aprendizaje parte del conocimiento de otras realidades y avanza hacia la comprensión de las relaciones económicas, políticas, sociales y ambientales que conectan unas sociedades con otras.
Valladolid Solidaria lleva ese planteamiento a centros socioculturales, casas de cultura y espacios municipales. La exposición ha recorrido durante agosto diferentes localidades y el programa ha incorporado actividades vinculadas a los ODS, talleres y propuestas educativas dirigidas a edades diversas. Este 17 de agosto, por ejemplo, la muestra se encuentra en Melgar de Arriba dentro del mismo itinerario provincial.
El medio rural entra en la educación para la ciudadanía global
La localización forma parte del contenido del proyecto. Llevar una actividad de cooperación a un municipio permite ampliar el acceso a iniciativas que con frecuencia se concentran en capitales, universidades, centros educativos de mayor tamaño o sedes de organizaciones sociales.
La provincia se convierte así en espacio de sensibilización y participación. El territorio rural deja de aparecer únicamente como receptor de programas públicos y adquiere capacidad para intervenir en debates relacionados con sostenibilidad, derechos, consumo responsable o desigualdad global.
Existe además una correspondencia entre algunos de los desafíos abordados por la cooperación y las cuestiones que atraviesan al medio rural castellano y leonés. La gestión de recursos naturales, el acceso a servicios, la igualdad de oportunidades, la participación de las mujeres, la educación, la producción alimentaria o el equilibrio territorial pueden adquirir características distintas según el país, aunque comparten preguntas relacionadas con derechos y desarrollo.
El programa utiliza precisamente esa posibilidad para acercar escalas. Una niña de Quintanilla de Onésimo puede conocer mediante un cuento cómo llega la educación a otra comunidad. Un joven puede observar después en la exposición cómo se estructura un proyecto de cooperación. Una familia puede relacionar los Objetivos de Desarrollo Sostenible con decisiones que forman parte de su vida diaria.
La ciudadanía global adquiere entonces un significado menos abstracto. El concepto parte de la idea de que determinados problemas atraviesan fronteras y requieren sociedades capaces de comprender esas interdependencias. AECID vincula este aprendizaje con competencias, valores y actitudes relacionadas con la solidaridad, la justicia social y los derechos humanos.
COVIDE-AMVE lleva su experiencia educativa a los pueblos
El papel de COVIDE-AMVE en las dos citas de agosto aporta al programa la experiencia de una organización dedicada a la cooperación internacional. La entidad se define como una ONGD integrada por la Compañía de las Hijas de la Caridad y la Congregación de la Misión de España y orienta su actividad hacia proyectos de desarrollo humano, con una presencia destacada de la educación.
Su trabajo incluye programas educativos y actuaciones dirigidas a infancia y juventud en diferentes contextos. La organización ha desarrollado proyectos destinados a ampliar el acceso a la escuela, reforzar centros educativos, conceder becas y acompañar procesos formativos. También desarrolla iniciativas de sensibilización dentro de España, donde traslada el conocimiento generado en esos proyectos a actividades educativas y comunitarias.
Ese recorrido permite que un taller de cuentos actúe como primera puerta hacia cuestiones mucho más amplias. Una narración puede presentar el derecho a la educación o la igualdad desde un personaje concreto y facilitar después preguntas sobre las razones que generan diferencias entre países, territorios o grupos sociales.
La actividad encuentra además un marco institucional en la cooperación española. La legislación y la planificación estatal han reforzado durante los últimos años el concepto de Educación para el Desarrollo Sostenible y la Ciudadanía Global, con especial atención al pensamiento crítico, la participación y la implicación de niños y jóvenes en los cambios sociales.
Los ODS bajan a la escala cotidiana
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible constituyen otro de los hilos del programa. Su presencia dentro de la exposición permite trabajar ámbitos que abarcan desde la educación y la igualdad hasta la producción, el consumo, el medio ambiente o la reducción de desigualdades.
La utilidad educativa del marco aparece cuando esas grandes metas se relacionan con situaciones concretas. La sostenibilidad puede abordarse desde la procedencia de un producto o el aprovechamiento de recursos. La igualdad puede trasladarse a la distribución de oportunidades. La cooperación adquiere forma mediante proyectos que permiten conocer cómo trabajan organizaciones y comunidades para resolver necesidades identificadas en cada territorio.
Este enfoque está presente también en los materiales educativos de la cooperación española. AECID dispone de publicaciones específicas para trabajar los ODS en centros escolares y mantiene programas destinados a incorporar la ciudadanía global a la práctica educativa.
Valladolid Solidaria 2026 lleva ese aprendizaje fuera del aula convencional. El municipio, una exposición temporal y un taller de verano se convierten en espacios educativos. La edad de los participantes modifica el lenguaje y la herramienta, mientras permanece la misma pregunta sobre la relación entre lo que sucede cerca y aquello que ocurre a miles de kilómetros.
La exposición conecta proyectos de cooperación internacional, trabajo de las ONGD y Objetivos de Desarrollo Sostenible con decisiones presentes en la vida cotidiana de los municipios.
Quintanilla y Fresno prolongan el recorrido de agosto
Quintanilla de Onésimo tomará este martes el relevo dentro de la programación. La escuela que encendió la luz comenzará a las 11.00 horas y se prolongará hasta las 13.00 en la Casa de Cultura. La propuesta está dirigida a edades comprendidas entre los cuatro y los catorce años y permite participar directamente sin inscripción previa.
Fresno el Viejo recibirá el taller el 25 de agosto y volverá a reunir la actividad de COVIDE-AMVE con la exposición de Valladolid Solidaria 2026. La repetición del formato responde a la lógica itinerante del programa, que desplaza materiales y actividades entre localidades para ampliar su alcance territorial.
Cada parada incorpora así dos niveles de lectura. El taller trabaja principalmente desde la experiencia infantil, el relato y el juego. La exposición extiende el contenido hacia jóvenes, familias y población adulta mediante información sobre cooperación y desarrollo sostenible.
El resultado configura una programación donde la solidaridad se aborda como materia de aprendizaje. Valladolid Solidaria 2026 utiliza este agosto las casas de cultura y los espacios comunitarios de la provincia para situar la cooperación internacional dentro del paisaje cotidiano de los pueblos, conectando historias contadas a la infancia con proyectos que se desarrollan en otros lugares y con decisiones que empiezan mucho más cerca.
