Afa Zamora enseña en El Pego a comunicarse mejor con personas con demencia

AFA Zamora llevará este miércoles 19 de agosto al municipio zamorano una charla abierta sobre los cambios que las demencias producen en la comprensión y el lenguaje y sobre las estrategias que facilitan la relación cotidiana. La actividad, promovida por la Asociación Cultural La Laguna, abre una semana de sensibilización que culminará el domingo con un concierto solidario del Coro La Gavia a beneficio de la entidad.

El Pego acogerá este miércoles 19 de agosto, a las 19.00 horas, una charla abierta para aprender a mejorar la comunicación con las personas con demencia, impartida en el Club de Jubilados por Laura Manteca, psicóloga y responsable del Área Terapéutica de AFA Zamora. La iniciativa, promovida por la Asociación Cultural La Laguna, pretende trasladar a familias, cuidadores y población general herramientas que ayuden a comprender cómo evoluciona la capacidad para expresarse y entender a los demás a medida que avanza el deterioro cognitivo.

La sesión lleva por título Claves para una buena comunicación con personas con demencia y utilizará ejemplos prácticos para abordar situaciones habituales dentro de los cuidados. Elegir mensajes sencillos, respetar el tiempo que necesita la persona para responder, atender al lenguaje corporal, reducir estímulos que dificultan la conversación y adaptar la comunicación a las capacidades conservadas forman parte de un ámbito que adquiere un peso creciente conforme aparecen alteraciones del lenguaje, la atención y la comprensión.

La actividad convierte además a una localidad rural en escenario de una cuestión sanitaria y social con una dimensión cada vez mayor. La Organización Mundial de la Salud calcula que 57 millones de personas vivían con demencia en el mundo en 2021 y estima cerca de diez millones de nuevos casos cada año. En España, el Centro de Referencia Estatal de atención a personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias del Imserso recoge estimaciones que sitúan entre 734.000 y 937.000 el número de personas que conviven con alguna demencia.

Estas cifras explican una parte del reto. La otra transcurre dentro de cada vivienda, alrededor de conversaciones que van cambiando con la enfermedad. Una pregunta cotidiana puede necesitar más tiempo para ser comprendida. Una palabra conocida puede desaparecer durante unos segundos. Una explicación extensa puede resultar difícil de seguir. Un gesto, una mirada o el tono de voz pueden adquirir entonces tanta importancia como aquello que se pronuncia.

La demencia también modifica la manera de conversar

La memoria concentra buena parte de la imagen pública del alzhéimer y otras demencias, aunque el deterioro puede alcanzar funciones mucho más amplias. La OMS señala entre sus manifestaciones los cambios en memoria, pensamiento, comunicación, estado de ánimo y comportamiento. La evolución incrementa progresivamente la necesidad de apoyo para desarrollar actividades de la vida diaria.

El lenguaje forma parte de ese proceso. Una persona puede experimentar dificultades para encontrar la palabra que busca, seguir una conversación rápida, comprender construcciones complejas o expresar con precisión una necesidad. En otros momentos mantiene mejor la capacidad verbal y encuentra mayores obstáculos para interpretar aquello que escucha. Cada tipo de demencia, cada fase y cada persona configuran una evolución diferente.

La comunicación eficaz exige por ello observar las capacidades que permanecen disponibles. Alzheimer’s Society recomienda hablar con claridad y calma, utilizar frases breves cuando existen dificultades de comprensión, conceder tiempo suficiente para responder y mantener un ritmo adecuado a la persona. El contacto visual y la posición a una altura semejante ayudan también a dirigir la atención hacia quien habla.

Ese ajuste aparentemente pequeño puede cambiar el desarrollo de una situación cotidiana. Una conversación acelerada acumula preguntas y exige procesar varios mensajes a la vez. Un planteamiento más pausado reduce información simultánea y permite concentrarse en una idea. La diferencia procede tanto de las palabras utilizadas como de la manera en que llegan.

Los especialistas conceden también creciente importancia a la comunicación que transcurre fuera del lenguaje verbal. Expresiones faciales, gestos, postura, proximidad y tono transmiten información incluso cuando la capacidad para construir o comprender frases se encuentra más afectada. Alzheimer’s Society destaca precisamente el valor del lenguaje corporal y del contacto visual para interpretar necesidades y mantener el vínculo.

Una conversación adaptada a las capacidades de la persona puede facilitar que exprese necesidades, participe en decisiones cotidianas y mantenga durante más tiempo espacios de relación.

Escuchar también forma parte del cuidado

La comunicación adquiere especial importancia porque atraviesa prácticamente todas las actividades diarias. Levantarse, vestirse, comer, tomar una medicación, salir de casa o prepararse para dormir requieren intercambios de información. Cuando la comprensión cambia, una indicación habitual puede transformarse en una fuente de desconcierto.

Las dificultades aparecen a menudo en situaciones aparentemente sencillas. Repetir una pregunta puede responder a que la respuesta anterior se haya perdido de la memoria reciente. Una negativa a realizar una actividad puede expresar cansancio, miedo, dolor o falta de comprensión. Una palabra empleada de manera imprecisa puede ocultar una necesidad que la persona sigue intentando comunicar.

La interpretación del comportamiento adquiere entonces otra relevancia. Los recursos especializados en demencia recomiendan atender a gestos, expresiones y cambios de conducta cuando las palabras ofrecen menos información. Ese enfoque permite entender la comunicación como un proceso compartido en el que quien acompaña ajusta también su manera de escuchar.

El tono constituye otra herramienta. Una frase sencilla pronunciada con impaciencia transmite dos mensajes diferentes a la vez. Una voz calmada, un ritmo estable y una expresión facial coherente proporcionan referencias que ayudan a interpretar la situación. Las recomendaciones especializadas aconsejan también responder con paciencia ante preguntas repetidas y mantener un tono uniforme.

El contenido de la charla de El Pego se sitúa precisamente en ese espacio situado entre la teoría clínica y la convivencia. Laura Manteca trabaja como psicóloga y responsable del Área Terapéutica de AFA Zamora y ha desarrollado durante los últimos años diferentes sesiones formativas relacionadas con demencias, autonomía, estimulación cognitiva y apoyo a familias.

Laura Manteca, en una conferencia ofrecida en Madrid

Hablar a la persona adulta que sigue estando ahí

Uno de los aspectos relevantes de la comunicación especializada reside en preservar el trato adulto. Las dificultades cognitivas modifican capacidades y ritmos, mientras la biografía, los gustos, la identidad y la condición de persona adulta continúan formando parte de quien recibe los cuidados.

Alzheimer’s Society incluye entre sus recomendaciones evitar formas de habla infantilizadas, con tonos exageradamente agudos o expresiones que sitúen a la persona en un papel semejante al de un niño. La adaptación persigue facilitar la comprensión y mantener al mismo tiempo una relación basada en el respeto.

Este principio conecta la comunicación con el modelo de atención centrada en la persona. Conocer preferencias, rutinas y experiencias anteriores ayuda a escoger palabras familiares y a interpretar respuestas. Una misma pregunta puede resultar sencilla para alguien y generar confusión en otra persona dependiendo de su trayectoria, del momento del día y del grado de deterioro.

La conversación conserva además funciones que trascienden la transmisión de instrucciones. Permite expresar afecto, compartir recuerdos, manifestar preferencias y participar en pequeñas decisiones. Incluso cuando el lenguaje verbal se reduce, la música, las fotografías, determinados objetos, el contacto visual y los gestos pueden mantener vías de relación.

La demencia transforma así la comunicación de manera progresiva y obliga a ampliar el repertorio utilizado por quienes acompañan. Las palabras siguen teniendo valor y se suman a ellas otros recursos. La finalidad pasa por encontrar el canal que mejor funciona en cada momento.

El medio rural amplía el alcance de la sensibilización

La localización de la charla añade una dimensión territorial al programa. Acercar formación sobre demencias a municipios permite que familias y cuidadores encuentren información especializada cerca de su entorno y facilita que estos contenidos circulen también fuera de las capitales y de los grandes centros asistenciales.

AFA Zamora mantiene desde hace años una línea de trabajo vinculada a la provincia. Su trayectoria recoge la puesta en marcha en 2008 de un Programa de Intervención Integral en la comarca de Toro y la incorporación, un año después, de un servicio de transporte rural y de estimulación cognitiva y funcional para personas con demencia de Toro y su comarca.

La entidad dispone actualmente de recursos en Zamora y Toro y mantiene vehículos adaptados para facilitar desplazamientos, una infraestructura especialmente relevante en territorios caracterizados por distancias mayores entre población y servicios especializados.

Este recorrido ayuda a situar la actividad de El Pego dentro de una estrategia más amplia. La sensibilización local permite reconocer señales que aconsejan buscar valoración profesional, conocer recursos disponibles y mejorar el acompañamiento después del diagnóstico. También favorece que vecinos, asociaciones y redes comunitarias comprendan mejor comportamientos asociados al deterioro cognitivo.

La dimensión rural adquiere particular importancia en provincias envejecidas y con población distribuida entre numerosos municipios. Los cuidados recaen con frecuencia en entornos familiares y comunitarios donde el acceso cotidiano a formación especializada depende de desplazamientos. Llevar una psicóloga a un Club de Jubilados invierte durante unas horas ese recorrido y acerca el conocimiento al lugar donde posteriormente tendrá que aplicarse.

España afronta una población creciente con demencia

El interés de estas actividades se inserta en una tendencia demográfica y sanitaria de largo recorrido. El Centro de Referencia Estatal del Imserso señala que las estimaciones disponibles sitúan actualmente la población con demencia en España entre 734.000 y 937.000 personas.

La cifra incluye patologías diferentes. La enfermedad de Alzheimer representa la causa más frecuente de demencia, mientras existen también demencias vasculares, por cuerpos de Lewy, frontotemporales y cuadros relacionados con otras enfermedades. Cada una puede producir combinaciones distintas de alteraciones cognitivas, funcionales y conductuales.

El envejecimiento demográfico aumenta además la población situada en edades donde la prevalencia resulta mayor. España tenía a comienzos de 2025 un 20,7 % de habitantes mayores de 64 años, según el INE. Esa estructura convierte la atención a los deterioros cognitivos en una cuestión cada vez más presente para los sistemas sanitario y social, las familias y las entidades comunitarias.

La OMS actualizó este verano sus orientaciones sobre prevención y recuerda que hasta un 45 % del riesgo de desarrollar demencia puede asociarse a factores modificables a lo largo de la vida. Entre ellos aparecen la actividad física, el consumo de tabaco y alcohol, el aislamiento social, la hipertensión, la diabetes o la contaminación atmosférica. La prevención convive con otra necesidad igualmente extensa, acompañar adecuadamente a quienes ya presentan deterioro cognitivo y a sus cuidadores.

Dentro de ese acompañamiento, las familias soportan una parte considerable de los cuidados. El CRE Alzheimer del Imserso recoge estimaciones internacionales de Alzheimer’s Disease International que cuantifican en 133.000 millones de horas anuales el trabajo de cuidados informales prestado a personas con demencia en todo el mundo.

Una formación de dos horas en un municipio adquiere otra dimensión cuando se sitúa sobre ese escenario. Una estrategia de comunicación aprendida en una charla puede repetirse después numerosas veces en una cocina, una habitación o una consulta médica.

La Asociación Cultural La Laguna prolonga una relación solidaria

La iniciativa de esta semana parte de la Asociación Cultural La Laguna, una entidad de El Pego que mantiene desde hace años actividades solidarias vinculadas a AFA Zamora. Ya en 2015, un mercado organizado en la localidad reunió 4.323,52 euros destinados íntegramente al trabajo de la asociación con personas con alzhéimer y otras demencias y sus familias.

Once años después, la colaboración adopta una fórmula doble. La primera cita se centra en información y sensibilización. La segunda llegará el domingo 23 de agosto a las 19.00 horas en la iglesia de San Clemente, donde el Coro La Gavia, de Torres del Carrizal, ofrecerá un concierto benéfico. La entrada tendrá un donativo de tres euros destinado íntegramente a AFA Zamora.

La combinación permite abordar dos necesidades distintas. La charla proporciona conocimiento que puede aplicarse directamente en la convivencia con una persona con demencia. El concierto moviliza recursos económicos y participación comunitaria alrededor del trabajo asistencial.

El vínculo con asociaciones locales amplía además la capacidad de sensibilización. Una entidad especializada aporta conocimiento profesional y una organización implantada en el municipio facilita espacios, convocatoria y relación con los vecinos. El resultado acerca una cuestión sanitaria compleja mediante canales comunitarios ya conocidos por la población.

AFA Zamora desarrolla esta actividad durante el año en que celebra su trigésimo aniversario, después de tres décadas de trabajo con personas afectadas por alzhéimer y otras demencias y con sus familias. Su estructura actual comprende atención terapéutica, programas para familias, intervención en deterioro cognitivo, envejecimiento activo y recursos específicos en Zamora y Toro.

El concierto del 23 de agosto en San Clemente tendrá un donativo de tres euros destinado íntegramente al trabajo de AFA Zamora.

Una conversación puede cambiar antes que la memoria

La sesión de El Pego parte de una realidad que suele aparecer gradualmente. Una persona mantiene una conversación y pierde una palabra. Más adelante necesita frases más sencillas. En otra fase reconoce mejor un gesto que una explicación. La enfermedad obliga a quienes están alrededor a observar esos cambios y ajustar sus propios recursos.

La capacidad para comunicarse conserva además una relación directa con la posibilidad de expresar necesidades. Hambre, sed, frío, dolor, cansancio o miedo pueden adoptar formas distintas cuando resulta difícil explicar qué ocurre. La lectura del comportamiento y del lenguaje corporal ayuda a completar esa información.

De ahí que las recomendaciones especializadas pongan el acento en una comunicación calmada, sencilla y adaptada, acompañada de tiempo para responder y atención a las señales que llegan mediante gestos y expresiones. El objetivo consiste en facilitar el intercambio y conservar la participación de la persona durante el mayor tiempo posible.

El miércoles, estas pautas saldrán del ámbito especializado y entrarán en el Club de Jubilados de El Pego. Cuatro días después, la misma localidad reunirá a vecinos en torno a la música para apoyar económicamente el trabajo con las familias. Dos actividades diferentes articulan una misma semana alrededor de la demencia desde dos herramientas concretas, conocimiento y comunidad.

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