El congreso combinará mesas especializadas con auditorías sobre espacios reales de Palencia, desde Isla Dos Aguas y el Salón hasta la Calle Mayor y la Carcavilla.

Palencia reunirá el próximo 18 de septiembre a especialistas en accesibilidad universal, salud, urbanismo, turismo inclusivo, arquitectura y políticas de cuidados en el congreso Palencia Accesible, Palencia Saludable. Accesibilidad Universal, Salud y Derechos, organizado por COCEMFE Castilla y León y el Ayuntamiento en el marco del Clúster Sociosanitario Palencia Ciudad de los Cuidados. La jornada se desarrollará entre las 9.30 y las 20.00 horas en el Lecrác, Centro Cultural Antigua Cárcel, y trasladará una parte del trabajo a las calles y parques de la capital mediante cuatro talleres prácticos destinados a localizar barreras y formular propuestas de intervención.
El planteamiento parte de una idea que amplía considerablemente el significado habitual de la accesibilidad. Un escalón ante un centro sanitario, un mamógrafo cuya altura impide realizar correctamente una prueba a una mujer en silla de ruedas, un aseo que una persona ostomizada apenas puede utilizar, una señal difícil de comprender o un parque sin itinerarios practicables forman parte de problemas distintos y comparten una misma consecuencia. El entorno puede facilitar el acceso a un derecho o añadir obstáculos para ejercerlo.
Ese vínculo entre accesibilidad y salud constituirá el eje de la conferencia inaugural de José Antonio Juncá Ubierna, doctor ingeniero de Caminos especializado en accesibilidad universal, prevista a las 10.00 horas después de la apertura institucional. El programa continúa con cuatro mesas dedicadas a espacios sanitarios, turismo y patrimonio, naturaleza y salud y cuidados con perspectiva de género. La arquitectura del encuentro sitúa así la accesibilidad dentro de ámbitos que habitualmente se analizan por separado.
La aproximación coincide con el marco que utilizan los organismos sanitarios internacionales. La Organización Mundial de la Salud estima que alrededor de 1.300 millones de personas, aproximadamente el 16 % de la población mundial, viven con una discapacidad significativa y señala que una parte de las desigualdades en salud procede de barreras existentes dentro y fuera de los propios sistemas sanitarios. Transporte inaccesible, instalaciones difíciles de utilizar, información inadecuada o intervenciones de salud pública que excluyen a determinados grupos pueden terminar condicionando el acceso efectivo a la atención.
En España, la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia contabilizó 4,38 millones de personas con discapacidad, de las que el 58,6 % eran mujeres. La magnitud ayuda a situar la accesibilidad fuera de cualquier consideración residual. Afecta directamente a millones de personas y, a lo largo de la vida, también a quienes atraviesan lesiones temporales, envejecimiento, embarazo, dificultades sensoriales o situaciones que modifican su manera de relacionarse con el entorno.
La accesibilidad empieza antes de entrar en la consulta
Una de las primeras mesas del congreso examinará precisamente los espacios sanitarios. La cuestión resulta más extensa que disponer de una rampa en la entrada. El itinerario comienza en el transporte y continúa por el aparcamiento, las puertas, los mostradores, los sistemas de turnos, la señalización, los aseos, las camillas y el equipamiento utilizado para realizar pruebas diagnósticas.
La legislación española define la accesibilidad universal como la condición que permite que entornos, procesos, bienes, productos y servicios sean comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas con seguridad, comodidad y el mayor grado posible de autonomía. La norma incorpora expresamente la accesibilidad cognitiva y extiende las obligaciones a edificios, espacios públicos, transportes, comunicaciones, servicios e instalaciones de uso público.
El congreso llevará esa formulación jurídica a situaciones clínicas concretas. María Jesús Suárez Hernández, vinculada al programa de detección precoz del cáncer de mama del Hospital Universitario Galdakao-Usansolo, expondrá la experiencia desarrollada con mamógrafos accesibles para mujeres con discapacidad y usuarias de silla de ruedas. La renovación de estos equipos en Osakidetza amplió su rango de altura y permitió aproximarlos a posiciones que los modelos anteriores no alcanzaban, mejorando el acceso a la prueba para mujeres con movilidad reducida.
El ejemplo muestra hasta qué punto una barrera puede esconderse dentro de un equipamiento técnicamente avanzado. Un hospital puede disponer de accesos practicables y mantener dificultades en el último metro del recorrido, justamente donde debe realizarse una exploración. La accesibilidad sanitaria requiere por ello revisar el conjunto de la experiencia y el instrumental que interviene en ella.
La mesa abordará también una guía de accesibilidad hospitalaria y el diseño de aseos accesibles para personas ostomizadas, una necesidad específica que permite observar otra característica del diseño universal. Las barreras resultan diferentes según las capacidades, la situación clínica y los apoyos requeridos. Resolver únicamente aquellas relacionadas con la movilidad deja fuera necesidades sensoriales, cognitivas, orgánicas y de comunicación.
La OMS identifica precisamente las instalaciones sanitarias inaccesibles y la falta de información adaptada entre los factores que contribuyen a las desigualdades que experimentan las personas con discapacidad. También señala problemas asociados a actitudes, formación profesional, transporte y organización de los servicios. La accesibilidad sanitaria aparece así vinculada tanto al edificio como a la manera de prestar atención.
España contabiliza 4,38 millones de personas con discapacidad y casi seis de cada diez son mujeres, según la última gran encuesta del INE sobre población residente en hogares.
Un itinerario accesible necesita continuidad
El encuentro de Palencia introduce un segundo elemento que resulta esencial para comprender la accesibilidad contemporánea. Una actuación aislada pierde eficacia cuando el trayecto completo permanece interrumpido en otro punto.
Una persona puede encontrar una parada de autobús adaptada y tropezar después con una acera estrecha. Puede acceder a una plaza mediante un rebaje correcto y encontrar una terraza que reduce el paso disponible. Puede llegar hasta un edificio público y encontrar una puerta difícil de manejar. Esa sucesión explica el concepto de cadena de accesibilidad, según el cual el desplazamiento debe poder desarrollarse de manera continua desde el origen hasta el destino.
Uno de los talleres prácticos del 18 de septiembre analizará esta cuestión sobre el propio plano de Palencia. Los participantes partirán de la Fundación Díaz Caneja y recorrerán el entorno de la Calle Mayor para observar pavimentos, anchuras libres, obstáculos, vados, semáforos, tiempos de cruce, mobiliario, terrazas y accesos a establecimientos comerciales. El trabajo culminará con un informe rápido que geolocalizará las barreras detectadas y distinguirá entre medidas inmediatas y actuaciones urbanísticas de mayor alcance.
La metodología transforma la ciudad en material de estudio. Arquitectos, ingenieros, técnicos municipales, comerciantes, profesionales sociales y personas con diferentes discapacidades compartirán el recorrido para examinar un mismo espacio desde experiencias de uso distintas. El programa plantea expresamente incorporar a personas con discapacidad, mayores y cuidadoras en las auditorías, integrando el conocimiento técnico con la experiencia cotidiana.
Esta aproximación conecta directamente con el marco legal. La Ley General de derechos de las personas con discapacidad establece que los poderes públicos deben asegurar la accesibilidad en espacios urbanizados y edificaciones y contempla medidas destinadas a eliminar obstáculos, adaptar equipos, mejorar señalización y facilitar el acceso y utilización de los recursos.
Palencia llega además al congreso mientras desarrolla actuaciones municipales relacionadas con esta materia. En marzo, la Junta de Gobierno Local aprobó un proyecto de 640.245 euros para mejorar la accesibilidad y renaturalizar la plaza Rabí Sem Tob y las calles Manuel de Falla y Garrachón Bengoa, mediante intervenciones que incluyen ampliación del espacio peatonal y corredores verdes.
El congreso permitirá confrontar ese plano institucional con el espacio vivido. Las normas establecen dimensiones, pendientes y requisitos. El recorrido cotidiano descubre dónde una suma de pequeños elementos termina facilitando o dificultando desplazamientos.

Del patrimonio al turismo inclusivo
La accesibilidad entra también en un terreno donde la intervención suele ser especialmente compleja, el patrimonio histórico. Iglesias, monumentos, cascos antiguos y edificios protegidos fueron construidos en épocas muy anteriores a los actuales criterios de diseño universal y presentan desniveles, escaleras, pavimentos irregulares, accesos estrechos y configuraciones difíciles de modificar.
La mesa dedicada a turismo inclusivo y patrimonio cultural reunirá experiencias procedentes de COCEMFE Cantabria, Equalitas Vitae, CEAPAT y especialistas en arquitectura y patrimonio. Entre los proyectos figura el Camino de Santiago Accesible, junto con análisis sobre patrimonio monumental y accesibilidad en portales de viviendas.
El reto consiste en compatibilizar conservación y uso. Un bien cultural mantiene su función patrimonial cuando puede ser conocido, recorrido e interpretado por públicos diferentes. Ese acceso incluye la movilidad física y alcanza también la información, la señalización, los contenidos digitales, la comprensión y la experiencia sensorial.
El turismo accesible obliga por ello a mirar una cadena semejante a la urbana. El viajero necesita encontrar información comprensible antes de desplazarse, conocer las condiciones reales del lugar, llegar mediante transporte practicable, utilizar los accesos, recorrer el espacio y disponer de servicios adecuados durante la visita.
El taller programado en el Parque Isla Dos Aguas aplicará este criterio sobre un entorno concreto. Los participantes examinarán la llegada, el aparcamiento, el puente de acceso, los caminos, pendientes, firme, protección junto al agua, áreas de descanso y elementos interpretativos. También revisarán señalización en braille, pictogramas, códigos QR e información digital previa. El objetivo final será diseñar una propuesta de ruta inclusiva que explique claramente sus condiciones de utilización.
La práctica introduce un criterio particularmente relevante para el turismo accesible. Informar con precisión puede resultar tan importante como intervenir físicamente. Conocer de antemano la longitud de un recorrido, las pendientes, los lugares de descanso o la existencia de determinados obstáculos permite a cada persona decidir con mayor autonomía si una experiencia se ajusta a sus necesidades.
Los parques también forman parte de la política de salud
La relación entre naturaleza, accesibilidad y bienestar ocupará otro bloque del programa. Pedro José Aguado Rodríguez, catedrático del área de Ingeniería Agroforestal de la Universidad de León, y Karin Palmlöf, especialista en jardines terapéuticos, participarán en la mesa dedicada a accesibilidad, naturaleza y salud.
La cuestión tendrá una traducción práctica en el Parque del Salón. Uno de los talleres estudiará la posibilidad de incorporar allí un jardín terapéutico accesible mediante un análisis de recorridos, pendientes, zonas de sombra, bancos, fuentes, niveles de ruido y espacios susceptibles de albergar áreas sensoriales y horticultura adaptada.
El diseño de estos lugares desplaza la mirada desde la mera ausencia de obstáculos hacia la calidad de uso. Un parque puede ser físicamente transitable y ofrecer pocas posibilidades de descanso a una persona mayor. Puede disponer de caminos adecuados y carecer de señalización comprensible. Puede presentar vegetación y sombra mientras el mobiliario dificulta levantarse a quien tiene problemas de movilidad.
La accesibilidad universal trabaja precisamente sobre esa diversidad. CEAPAT recuerda que su finalidad consiste en conseguir entornos comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas de la forma más autónoma y natural posible. El concepto presupone diseñar desde el origen para una población diversa y complementar ese diseño con los ajustes razonables que resulten necesarios.
Esta lógica amplía además el público beneficiario. Una superficie regular favorece a una persona que utiliza silla de ruedas y también a quien camina con bastón, lleva un coche infantil o atraviesa temporalmente una lesión. Un banco correctamente diseñado facilita el descanso de personas mayores y de cualquiera que necesite realizar una pausa. Una señal comprensible sirve a personas con dificultades cognitivas y mejora al mismo tiempo la orientación del conjunto de visitantes.
La perspectiva de género entra en el plano urbano
El cuarto eje incorpora accesibilidad y cuidados con perspectiva de género, con participación de Nieves Peinado Margalef, arquitecta del CEAPAT, y una representante de Fundación CERMI Mujeres. El enfoque añade al análisis físico del espacio otras variables relacionadas con los desplazamientos cotidianos, la seguridad, los cuidados y la experiencia específica de las mujeres con discapacidad.
El taller correspondiente recorrerá la Carcavilla, la avenida de Asturias y la Plaza de León. Los equipos estudiarán iluminación, visibilidad, puntos ciegos, lugares de descanso, transporte público, comercios de proximidad y facilidad de desplazamiento con silla de ruedas o coche infantil. El producto final será un mapa que identifique espacios de seguridad, cuidado, apoyo y posibles barreras.
El programa incorpora de este modo el concepto de interseccionalidad a una disciplina históricamente centrada en parámetros físicos. La experiencia urbana cambia en función de la edad, el género, la discapacidad, las responsabilidades de cuidado, la autonomía o el momento del día. Una misma calle puede ofrecer condiciones distintas para personas con necesidades diferentes.
Los datos españoles ayudan a entender la importancia de introducir esta variable. Las mujeres representan el 58,6 % de las personas con discapacidad registradas por la encuesta del INE y la diferencia respecto a los hombres aumenta con la edad.
La perspectiva de cuidados completa esa lectura. Quien acompaña a una persona dependiente, desplaza una silla de ruedas o realiza trayectos con menores incorpora requisitos urbanos relacionados con tiempo, descanso, proximidad y continuidad de los itinerarios. El diseño de ciudad influye directamente en la dificultad cotidiana de esas tareas.
Palencia prueba sobre el terreno su modelo de ciudad de los cuidados
El congreso se integra en un proceso municipal iniciado antes de esta convocatoria. El Clúster Sociosanitario Palencia Ciudad de los Cuidados comenzó a articularse públicamente en 2024 como un proyecto transversal que incorporaba, además de servicios sociales y sanidad, cuestiones relacionadas con urbanismo, políticas públicas, innovación y organización comunitaria.
Durante 2026, el Ayuntamiento ha ampliado ese marco mediante diferentes líneas. En marzo autorizó un convenio con la Universidad de Valladolid para crear una Cátedra sobre Cuidados en el Campus de Palencia, con una aportación municipal de 10.000 euros. El proyecto forma parte de las acciones vinculadas al clúster y pretende reforzar el componente de conocimiento y formación.
El consistorio ha desarrollado igualmente una serie de doce pódcast sobre el significado de los cuidados en ámbitos como salud mental, ética, participación, empleo, innovación, accesibilidad y urbanismo. El planteamiento municipal presenta el cuidado como una cuestión transversal que afecta al modo de organizar la ciudad y sus servicios.
El encuentro de septiembre añade una fase especialmente práctica a ese proceso. Los participantes saldrán del auditorio para recorrer espacios urbanos y regresar con observaciones concretas. Isla Dos Aguas, el Salón, la Calle Mayor y la Carcavilla funcionarán durante unas horas como laboratorios de una misma pregunta. Hasta qué punto una persona puede desplazarse, comprender, utilizar y disfrutar de la ciudad con autonomía.
Ese método permite además producir resultados reutilizables. El programa prevé que los talleres elaboren propuestas, mapas, fichas y diagnósticos rápidos que puedan servir como base para intervenciones posteriores.
El propio congreso tendrá que demostrar su accesibilidad
Existe una exigencia adicional cuando un encuentro se dedica precisamente a esta materia. La accesibilidad del contenido pierde coherencia cuando el propio evento presenta barreras para acceder a él.
COCEMFE Castilla y León ha previsto intérprete de lengua de signos y subtitulado simultáneo durante las ponencias, materiales en lectura fácil, señalización mediante braille y pictogramas y retransmisión en directo con medidas de accesibilidad digital. Son recursos que amplían el concepto más allá de la eliminación de obstáculos arquitectónicos y lo trasladan a la comunicación y la comprensión.
La legislación española incorporó expresamente la accesibilidad cognitiva a la definición de accesibilidad universal y contempla herramientas como lectura fácil, sistemas aumentativos y alternativos de comunicación, braille, pictogramas y apoyos tecnológicos.
Durante la jornada, el Lecrác albergará además un espacio expositivo y vivencial dedicado a soluciones aplicadas a salud, teleasistencia avanzada, realidad virtual, robótica social, inteligencia artificial, turismo y accesibilidad, según la programación difundida por la organización.
La presencia tecnológica introduce otra cuestión relevante. Una innovación asistencial puede ampliar autonomía y acceso o generar una barrera adicional cuando su diseño excluye determinados modos de interacción. La OMS ha reclamado este mismo 2026 que la expansión de la salud digital incorpore desde el origen criterios de accesibilidad para evitar que la transformación tecnológica profundice desigualdades ya existentes.

Del mamógrafo a la acera
La variedad de asuntos reunidos el 18 de septiembre puede parecer amplia hasta observar el hilo que los conecta. Un mamógrafo, un baño, una plaza histórica, un sendero junto al río y un cruce peatonal cumplen funciones diferentes. Todos forman parte de entornos que una persona necesita utilizar para cuidar su salud, desplazarse, participar en la comunidad, acceder a la cultura o mantener una vida autónoma.
El derecho español ha avanzado precisamente hacia esa consideración transversal. La accesibilidad universal alcanza entornos, productos, servicios, información, comunicaciones y tecnologías y obliga a contemplar los distintos tipos de discapacidad desde el diseño inicial.
La dimensión sanitaria refuerza esa exigencia. La OMS relaciona parte de las peores condiciones de salud que experimentan las personas con discapacidad con barreras evitables en los propios sistemas de atención y en factores sociales que condicionan la vida cotidiana. La accesibilidad deja entonces de funcionar únicamente como criterio técnico de arquitectura y entra en el terreno de la equidad sanitaria.
Palencia utilizará el congreso para analizar esa relación desde escalas muy diferentes. Una empieza en centímetros, los necesarios para que un aparato médico descienda lo suficiente o una puerta permita el paso. Otra alcanza el diseño completo de una ruta turística, una política urbana o una red de cuidados.
Entre ambas escalas existe una misma medida de resultado. Que una persona pueda entrar, entender, desplazarse, decidir y utilizar un servicio con seguridad y autonomía. El 18 de septiembre, parte de esa evaluación se realizará directamente sobre las calles de Palencia.
