El coste mensual de la potencia ha aumentado de 18,67 a 23,88 euros, mientras el correspondiente a la energía consumida ha descendido de 43,51 a 28,49 euros.
La factura eléctrica analizada por Hello Watt para un hogar tipo del mercado libre es hoy un 16 % inferior a la de enero de 2023, aunque una proporción creciente del importe depende de la potencia contratada y permanece vinculada al suministro con independencia de los kilovatios hora utilizados. El estudio, actualizado el 13 de agosto de 2026 a partir de las tarifas de siete grandes comercializadoras, sitúa el peso del término de potencia en el 45,6 %, frente al 28,9 % registrado tres años y medio antes.
La comparación utiliza un perfil de 4,4 kilovatios de potencia y 250 kWh de consumo mensual. En ese supuesto, los dos términos analizados sumaban 62,18 euros en enero de 2023 y alcanzaban 52,36 euros en junio de 2026. El descenso procede íntegramente del componente ligado al consumo. La energía ha pasado de 43,51 a 28,49 euros, una reducción próxima al 35 %, mientras la potencia ha recorrido el camino contrario y ha subido un 28 %, desde 18,67 hasta 23,88 euros.
La evolución intermedia muestra que el cambio responde a una tendencia mantenida dentro de la muestra utilizada. En junio de 2024, la potencia ya representaba el 43 % de los dos componentes considerados, con 20,94 euros mensuales frente a 26,92 correspondientes al consumo. Dos años después, la distancia entre ambos conceptos se ha reducido hasta poco más de cuatro euros.
El análisis requiere, sin embargo, una precisión. Los 52,36 euros utilizados por Hello Watt resultan de sumar término de potencia y término de energía dentro de las ofertas comparadas. Una factura eléctrica real incorpora además impuestos y puede incluir alquiler del contador y otros servicios contratados. La CNMC explica que el recibo completo integra coste de la energía, costes regulados, margen de comercialización e impuestos, además de conceptos adicionales cuando correspondan.
La factura baja mientras crece la parte fija
El cambio modifica la relación entre ahorro y consumo. Reducir el número de kilovatios hora utilizados continúa disminuyendo el término de energía, mientras el importe asociado a la potencia contratada permanece ligado a la capacidad máxima simultánea que el hogar reserva en la red. Un piso vacío durante varias semanas sigue pagando esa potencia. Una vivienda ocupada todos los días reparte ese mismo coste entre una utilización mucho mayor.
En el modelo de Hello Watt, el ahorro acumulado desde enero de 2023 alcanza 9,82 euros mensuales. Durante el mismo periodo, el término fijo ha aumentado 5,21 euros. La caída del consumo facturado ha sido, por tanto, suficientemente intensa para compensar el encarecimiento de la potencia y mantener el saldo global por debajo del punto de partida.
La fotografía plantea una cuestión relevante para el consumidor. Durante los años de precios eléctricos elevados, buena parte de la atención doméstica se concentró en cuánto costaba cada kilovatio hora y en qué momento convenía utilizar lavadoras, hornos o lavavajillas. La nueva distribución del recibo desplaza parte de esa atención hacia una decisión tomada muchas veces años atrás, la cantidad de potencia reservada para la vivienda.
La CNMC define esa potencia como uno de los costes fijos de la factura. Determina cuántos aparatos pueden funcionar simultáneamente y se expresa en kilovatios, mientras la energía consumida se mide en kilovatios hora. Desde la reforma tarifaria, los consumidores domésticos pueden contratar valores diferentes para los periodos punta y valle.
Esta diferencia entre potencia y energía explica por qué dos viviendas con un consumo muy desigual pueden mantener costes fijos similares cuando tienen contratada la misma capacidad. El número de horas que permanece encendida una bombilla afecta al consumo. La posibilidad de encender al mismo tiempo horno, vitrocerámica, climatización y otros equipos depende principalmente de la potencia disponible.
El término de potencia ha pasado de 18,67 a 23,88 euros mensuales en el perfil analizado, mientras el coste de la energía ha bajado de 43,51 a 28,49 euros.
El 63 % de los hogares tenía potencia de sobra
La cuestión adquiere especial relevancia al compararla con los datos de utilización real. El Panel de Hogares de la CNMC mostró que, a finales de 2023, el 63 % de los hogares disponía en periodo punta de más potencia contratada de la que había llegado a demandar, con un excedente medio de 1,11 kW. En horario valle, el porcentaje ascendía al 67 % y la diferencia media alcanzaba 1,6 kW.
Apenas el 2,5 % de los hogares aprovechaba entonces la posibilidad de contratar potencias diferentes según el horario. La regulación permite disponer de una potencia para el periodo punta, que cubre de 8.00 a 24.00 horas los días laborables, y otra para el valle, desde medianoche hasta las 8.00 horas y durante fines de semana y festivos nacionales.
Los datos proceden de 2023 y constituyen la última referencia específica localizada por la CNMC sobre este comportamiento doméstico, por lo que conviene evitar trasladarlos automáticamente a todos los contratos actuales. Sí ofrecen una indicación significativa sobre la magnitud que había alcanzado la sobredimensión de potencia en una parte considerable del parque residencial.
Contratar margen adicional puede responder a necesidades concretas. Una vivienda electrificada con bomba de calor, cocina eléctrica, termo, vehículo enchufable o varios equipos funcionando simultáneamente requiere una capacidad diferente de un pequeño apartamento utilizado de manera ocasional. El ajuste eficaz depende de los aparatos disponibles y, especialmente, de cuáles necesitan funcionar al mismo tiempo.
De ahí que reducir potencia de forma indiscriminada tampoco constituya una solución automática. Una capacidad demasiado baja limita la simultaneidad y puede provocar interrupciones cuando la demanda supera el valor contratado. El objetivo consiste en aproximar la reserva a las necesidades reales y evitar pagar durante años por kilovatios que apenas llegan a utilizarse.
El aumento comercial y los peajes regulados cuentan historias distintas
La subida del 28 % recogida por Hello Watt tampoco puede interpretarse como una elevación equivalente de los costes regulados de la potencia. El estudio analiza ofertas del mercado libre, donde cada comercializadora fija sus condiciones económicas dentro del contrato y traslada los diferentes componentes del sistema a sus propios términos de precio.
La regulación para 2026 muestra, de hecho, una evolución distinta. La CNMC aprobó un incremento medio del 0,5 % en los peajes de transporte y distribución respecto a 2025, aunque estableció una reducción para los consumidores domésticos con tarifa de acceso 2.0TD. La evolución de los precios comerciales de potencia responde, por tanto, a la configuración de las ofertas y a la manera en que las comercializadoras reparten sus costes y márgenes entre término fijo y variable.
Los cargos del sistema también presentan términos asociados a potencia y energía. Para 2026, el Ministerio para la Transición Ecológica fijó en el segmento doméstico valores diferenciados según periodo horario, dentro de una estructura que financia costes regulados del sistema eléctrico. Peajes y cargos conforman una parte del recibo y las compañías del mercado libre los incorporan a las condiciones ofrecidas a sus clientes.
Esta distinción resulta esencial para interpretar el informe. El aumento detectado por Hello Watt describe cómo han evolucionado las siete tarifas comerciales observadas. Carece de alcance suficiente para concluir que todas las facturas españolas hayan incrementado su componente fijo en la misma proporción o que una decisión regulatoria concreta explique por sí sola el movimiento.
El mercado minorista ofrece centenares de productos con precios, permanencias, descuentos y servicios diferentes. La CNMC mantiene un comparador oficial para confrontar esas ofertas según el perfil de cada consumidor y recuerda que las comercializadoras pueden estructurar el traslado de costes mediante términos fijos y variables o mediante otras fórmulas comerciales.
Las segundas residencias soportan el fijo durante doce meses
El cambio resulta especialmente visible en viviendas con un consumo reducido. Un apartamento utilizado unas semanas en verano, una casa familiar ocupada durante fines de semana o una vivienda rural de uso ocasional mantiene el coste de la potencia durante todo el año mientras el término variable puede quedar prácticamente reducido a los consumos básicos.
Hello Watt identifica precisamente las segundas residencias como el perfil más expuesto a esta nueva distribución. Cuanto menor es el número de kilovatios hora consumidos, mayor proporción representa la potencia dentro del coste asociado al suministro. El efecto se invierte en hogares intensamente utilizados y con una potencia ajustada, donde el fijo se reparte sobre un volumen mayor de electricidad.
La situación resulta especialmente significativa en España por el carácter estacional de una parte del parque residencial. El impacto individual depende de las características de cada contrato y del equipamiento que deba permanecer conectado durante las ausencias. Frigoríficos, alarmas, sistemas de telecomunicaciones, bombas o determinados equipos pueden exigir mantener el suministro incluso cuando la ocupación resulta mínima.
El ahorro posible requiere entonces valorar la potencia necesaria durante los periodos de máxima simultaneidad. Una segunda residencia puede necesitar menos capacidad durante gran parte del año y registrar, sin embargo, una demanda mucho mayor durante las semanas de ocupación. La decisión eficaz debe atender a ese pico real y a las condiciones específicas del suministro.
Danny Salazar, director general de Hello Watt, resume así la cuestión. «El consumidor suele fijarse en el precio de la electricidad que consume, pero una parte cada vez mayor de su factura corresponde a un coste fijo asociado a la potencia contratada. Este coste se mantiene incluso cuando el consumo es bajo, por lo que revisar si la potencia contratada se ajusta realmente a las necesidades del hogar marca una diferencia importante en la factura. En viviendas con poco uso, como las segundas residencias, esta revisión es clave».

Ahorrar energía y reducir la factura dejan de avanzar al mismo ritmo
El incremento del término fijo introduce también un matiz dentro de las políticas domésticas de eficiencia. Sustituir equipos por otros de menor consumo, mejorar el aislamiento o modificar hábitos continúa reduciendo la demanda energética y mantiene beneficios económicos y ambientales. La factura, sin embargo, responde a más variables que los kilovatios hora finales.
En un recibo donde el término de potencia gana peso, una reducción del 20 % del consumo produce un efecto proporcionalmente menor sobre el total que en otro donde casi todo el importe dependiera de la energía utilizada. La eficiencia conserva su capacidad de ahorro, aunque una parte superior del gasto queda fuera de esa relación directa.
Hello Watt resume esta evolución mediante el salto del 29 al 46 % en el peso de la potencia dentro de los dos términos comparados. En enero de 2023, por cada diez euros de aquella suma, algo menos de tres correspondían al fijo. En junio de 2026 se acercan a cinco.
El fenómeno también introduce una mayor sensibilidad frente a futuros repuntes de la energía. La reducción de la factura durante estos tres años se ha apoyado en la fuerte caída del término variable. Si esa parte volviera a encarecerse mientras la potencia permaneciera en los niveles actuales, el consumidor partiría de un suelo fijo superior al que soportaba en 2023 dentro de las tarifas estudiadas.
El precio mayorista ofrece precisamente una referencia de su volatilidad. El mercado diario español ha registrado jornadas de precios muy diferentes a lo largo del año y este 17 de agosto marcaba una media de 157,35 euros por MWh, una fotografía diaria que muestra por qué el comportamiento puntual del pool tampoco puede extrapolarse directamente a una tarifa doméstica del mercado libre. Los contratos pueden mantener precios fijos, indexados o fórmulas mixtas.
El perfil de Hello Watt mantiene constantes 4,4 kW y 250 kWh mensuales. El cambio observado procede de los precios de las ofertas, no de una modificación del consumo utilizado para compararlas.
La potencia vuelve a convertirse en una decisión económica
La reforma tarifaria permite a los consumidores domésticos contratar dos potencias diferentes y las herramientas actuales de medida ofrecen mucha más información sobre la demanda máxima registrada. Pese a ello, los datos de la CNMC mostraban que solo una minoría utilizaba dos valores distintos y que una mayoría conservaba margen de potencia por encima de su máximo observado.
Revisar ese dato adquiere mayor importancia cuando cada kilovatio reservado pesa más sobre el recibo. La factura incluye información sobre potencias contratadas y demandadas, lo que permite comprobar hasta qué punto existe distancia entre la capacidad pagada y la utilizada. La CNMC incorpora también esta información dentro de sus herramientas para consumidores.
La decisión tiene una consecuencia de largo plazo porque el término se factura durante todos los meses del año. Un pequeño ajuste mensual puede acumularse durante ejercicios completos, especialmente en suministros cuya energía consumida es escasa. Al mismo tiempo, cualquier reducción debe preservar capacidad suficiente para los momentos de mayor demanda simultánea.
El estudio de Hello Watt introduce así una lectura distinta de la bajada reciente de la factura. El perfil analizado paga 9,82 euros menos al mes que en enero de 2023, mientras destina 5,21 euros más a disponer de potencia. El consumidor se beneficia hoy del abaratamiento de la parte variable y soporta un fijo comercialmente más elevado dentro de las tarifas estudiadas.
La evolución de los próximos años determinará hasta qué punto este reparto se consolida. Mientras tanto, la factura eléctrica ha dejado una señal suficientemente clara. Mirar únicamente cuánto cuesta consumir un kilovatio hora ofrece cada vez menos información sobre cuánto cuesta mantener encendida, incluso cuando apenas se utiliza, la posibilidad de consumirlo.
