Pablo Trapero estrena Sus hijos en España el 18 de septiembre

El director argentino rueda por primera vez un largometraje íntegramente en inglés y traslada su mirada sobre los vínculos familiares a un reparto encabezado por Bill Nighy, Imelda Staunton, George MacKay, Johnny Flynn y Noah Jupe.

Pablo Trapero estrenará Sus hijos en los cines españoles el próximo 18 de septiembre, de la mano de Divisa Films y Vercine, con Bill Nighy al frente de un reparto que reúne a Imelda Staunton, George MacKay, Johnny Flynn, Noah Jupe y Dominic West. La película, cuyo título original es & Sons, supone el primer largometraje íntegramente en inglés del cineasta argentino y adapta la novela homónima publicada por David Gilbert en 2013 mediante un guion escrito por Sarah Polley y el propio Trapero.

La llegada a España se produce después de un recorrido internacional iniciado en septiembre de 2025 en el Festival Internacional de Cine de Toronto, donde celebró su estreno mundial. Posteriormente pasó por el BFI London Film Festival y compitió en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, que concedió a Polley y Trapero el Premio Astor Piazzolla al mejor guion por una narración construida alrededor de una familia disfuncional y de un giro capaz de alterar la percepción de todo cuanto se ha contado hasta entonces.

El cambio de idioma modifica la geografía, los intérpretes y el contexto cultural de la filmografía de Trapero, aunque conserva uno de los asuntos que han atravesado buena parte de su trayectoria. La familia vuelve a funcionar como territorio de conflicto, lugar donde las relaciones privadas terminan revelando jerarquías, frustraciones, dependencias y heridas acumuladas. El director lo define como «una instantánea de vidas ordinarias repentinamente trastocadas por algo que parece sacado de una novela surrealista».

En Sus hijos, esa alteración comienza con Andrew Dyer, interpretado por Bill Nighy, un escritor de enorme prestigio que lleva cerca de veinte años apartado de la actividad literaria y prácticamente recluido en su casa. La muerte de un viejo amigo y el deterioro provocado por el alcohol le llevan a convocar a sus hijos mayores, Richard y Jamie, de quienes permanece distanciado. Esperan encontrarse con un padre que busca reparar vínculos. Reciben en cambio una revelación relacionada con Andy, el hijo menor nacido de una relación extramatrimonial.

Bill Nighy encarna a un patriarca atrapado por su propio relato

Andrew Dyer pertenece a una tradición narrativa muy reconocible, la del creador celebrado públicamente cuya vida privada acumula fracturas que su prestigio artístico ha sido incapaz de resolver. La película construye alrededor de él una familia cuyos miembros continúan orbitando, con distintas formas de rechazo y dependencia, alrededor de la figura paterna.

Nighy interpreta a un novelista que alcanzó la celebridad gracias a sus primeros libros y posteriormente quedó inmovilizado dentro de aquella reputación. El personaje ha dejado de publicar, vive aislado y mantiene una relación quebrada con sus dos hijos mayores y con Isabel, su antigua esposa, interpretada por Imelda Staunton. Andy, encarnado por Noah Jupe, ocupa una posición distinta dentro de esa estructura familiar y desencadena buena parte de la incertidumbre sobre la que trabaja el argumento.

El reparto reúne actores de generaciones y registros muy diferentes. Johnny Flynn interpreta a Richard y George MacKay a Jamie, mientras Dominic West encarna a Rainer. Anna Geislerová y Arthur Conti completan una parte de un conjunto encabezado por dos intérpretes con nominaciones a los premios Oscar, Bill Nighy e Imelda Staunton.

Nighy recibió su candidatura al Oscar por Living, mientras Staunton había sido nominada anteriormente por Vera Drake. La elección coloca en el centro a dos intérpretes británicos especialmente asociados al trabajo sobre el gesto contenido y la palabra, una característica coherente con una película en la que las relaciones familiares se construyen a partir de conversaciones aplazadas durante años.

La película utiliza ese regreso de los hijos como mecanismo para obligar a cada personaje a revisar su posición dentro de la familia. Trapero explica que continúa interesado en «la tensión inherente a nuestras relaciones personales —sean amigos, familia, compañeros— y cómo, como individuos, luchamos por encontrar nuestro propio camino».

Trapero traslada al inglés y al paisaje británico una cuestión recurrente en su cine, la familia como espacio donde afecto, poder, dependencia y conflicto comparten la misma habitación.

Trapero cambia de idioma después de casi tres décadas de cine

Sus hijos introduce una novedad importante dentro de la filmografía de Pablo Trapero. El director trabaja por primera vez en un largometraje íntegramente hablado en inglés después de haber construido una carrera estrechamente ligada al cine argentino desde finales de los años noventa. TIFF presenta igualmente & Sons como su debut en lengua inglesa y recuerda una relación especialmente prolongada con el certamen canadiense, que ha programado todos sus largometrajes desde Mundo grúa, estrenada en 1999.

Aquella primera película situó a Trapero dentro de la renovación del cine argentino de finales de siglo. Después llegaron títulos como El bonaerense, Familia rodante, Leonera, Carancho, Elefante blanco, El clan o La quietud. Diferentes géneros y escalas de producción han mantenido una atención constante hacia estructuras familiares y sociales atravesadas por conflictos de poder.

El clan llevó esa mirada a una de sus expresiones más internacionales. La película de 2015 reconstruía el funcionamiento criminal de la familia Puccio y convirtió el hogar en escenario simultáneo de vida cotidiana, negocio y violencia. Diez años después, & Sons vuelve a encerrar a una familia alrededor de una figura paterna dominante, aunque el delito desaparece y el conflicto se desplaza hacia la memoria, la creación literaria y la filiación.

La mudanza al Reino Unido obliga al director a trabajar también con otros códigos interpretativos. La casa del escritor, el paisaje británico y la presencia de actores como Nighy, Staunton, Flynn o MacKay construyen una atmósfera alejada del Buenos Aires de varias de sus películas anteriores. La productora Infinity Hill sitúa la película como una coproducción internacional con participación de compañías británicas, canadienses, estadounidenses y argentinas.

El cambio resulta significativo precisamente porque Trapero evita convertirlo en una ruptura temática. Idioma y territorio cambian mientras permanece su interés por las consecuencias que producen las relaciones familiares cuando un acontecimiento altera el equilibrio previo.

Sarah Polley adapta una novela sobre padres, hijos y ficción

El segundo nombre decisivo detrás de la cámara es Sarah Polley, ganadora del Oscar al mejor guion adaptado por Women Talking en 2023. Polley había sido nominada también años antes por la adaptación de Away from Her y ha desarrollado una trayectoria que combina interpretación, dirección y escritura cinematográfica.

Su trabajo con Trapero parte de & Sons, la novela que David Gilbert publicó en Estados Unidos en 2013 y que llegó al mercado en español con el título El extravagante señor Dyer. El libro obtuvo una recepción crítica destacada y fue incluido aquel año entre las selecciones de publicaciones como The Washington Post y The New Yorker.

Gilbert había construido una novela extensa sobre literatura, paternidad, reputación y herencia. El Andrew Dyer literario es un escritor convertido en institución cultural cuyo prestigio condiciona las vidas de quienes lo rodean. La historia incorpora además una reflexión sobre la frontera entre realidad y ficción, una cuestión que se vuelve especialmente importante cuando el protagonista formula una revelación que obliga a los demás personajes a preguntarse si están escuchando una verdad o la última creación de un novelista.

La adaptación cinematográfica concentra esa arquitectura alrededor de la reunión familiar. El guion conserva al padre célebre, a sus hijos resentidos y la revelación central, mientras reduce la amplitud narrativa de una novela que desarrolla múltiples líneas temporales y perspectivas.

Ese trabajo de condensación fue reconocido en noviembre de 2025 en Mar del Plata. El jurado de la competición internacional concedió a Sarah Polley y Pablo Trapero el Premio Astor Piazzolla al mejor guion y destacó el modo en que la película aborda a una familia disfuncional mediante una narración capaz de modificar sus propias reglas.

Sus hijos utiliza un secreto para reorganizar a toda una familia

El relato comienza con una situación relativamente convencional dentro del drama familiar. Un padre envejecido percibe cercana la muerte, convoca a unos hijos con los que mantiene una relación deteriorada y los reúne después de años de distancia.

Trapero y Polley utilizan esa estructura como preparación para introducir una anomalía. La revelación sobre Andy desestabiliza el encuentro y transforma el sentido de las conversaciones anteriores. La familia necesita decidir cuánto crédito concede a un hombre acostumbrado profesionalmente a inventar historias y personalmente a manipular parte de su entorno.

La dimensión literaria del personaje adquiere entonces una función narrativa. Andrew conoce el poder de los relatos y ha construido durante décadas una identidad pública a través de ellos. Sus hijos han crecido bajo la sombra de un apellido asociado al éxito y tienen que determinar ahora si la versión paterna sobre su propia familia pertenece al terreno de los hechos.

La película se mueve así entre el drama familiar, la comedia oscura y una intriga deliberadamente difícil de encajar dentro del realismo. Trapero ha descrito precisamente la irrupción del acontecimiento central como algo próximo a una novela surrealista.

El mecanismo permite que los personajes reaccionen desde posiciones diferentes. La incredulidad, el resentimiento, la necesidad de reconocimiento y la dependencia del padre se cruzan en una reunión que abre antiguas disputas en lugar de resolverlas.

Toronto abrió un recorrido que continuó en Londres y Mar del Plata

& Sons celebró su estreno mundial en la 50ª edición del Festival Internacional de Cine de Toronto en septiembre de 2025. TIFF programó la película dentro de sus Special Presentations y la presentó como una coproducción entre Reino Unido y Canadá con 119 minutos de duración.

La relación de Trapero con Toronto resulta especialmente prolongada. El propio festival subraya que todos sus largometrajes han formado parte de su programación desde Mundo grúa. Esa continuidad convirtió el estreno de su primera película en inglés en una nueva etapa dentro de una trayectoria que TIFF ha seguido durante más de un cuarto de siglo.

En octubre, la producción pasó por el BFI London Film Festival, integrada en la programación de una edición que reunió títulos internacionales dentro de diferentes secciones temáticas. El festival británico incluyó & Sons en su apartado Love.

Después llegó Mar del Plata, particularmente relevante para un director argentino que regresaba a uno de los principales festivales de Latinoamérica con una película rodada fuera de su país y protagonizada por un reparto internacional. Allí consiguió el reconocimiento al guion compartido con Polley.

El recorrido ha servido también para abrir el debate crítico antes de su estreno comercial en España. Las valoraciones publicadas tras los festivales han mostrado lecturas diferentes. The Wrap destacó la capacidad del drama para ganar intensidad progresivamente, mientras The Guardian cuestionó la plausibilidad de su gran revelación aunque resaltó especialmente el enfrentamiento interpretativo entre Nighy y Staunton.

Esa disparidad apunta hacia uno de los riesgos deliberados de la película. Buena parte de su funcionamiento depende de la disposición del espectador a aceptar la ruptura que introduce el secreto de Andrew y observar a partir de ahí las consecuencias sobre los personajes.

Bill Nighy y Sarah Polley acercan la película a otro público

La primera obra en inglés de Trapero amplía también el alcance potencial de un director cuyo prestigio internacional se ha construido fundamentalmente desde el cine en español. El reparto británico y la participación de Sarah Polley sitúan la película en un circuito cultural diferente sin eliminar su procedencia autoral.

Nighy llega al personaje después de una etapa especialmente reconocida de su carrera. Su interpretación en Living le proporcionó su primera nominación al Oscar en 2023 y reforzó un registro dramático asociado a personajes cuya vida interior aparece muchas veces bajo formas de contención. En Sus hijos trabaja desde el extremo opuesto de aquella discreción, encarnando a un padre con capacidad para dominar una habitación incluso después de haber perdido buena parte del control sobre su propia vida.

Staunton introduce otro contrapeso. Isabel representa la memoria familiar que el relato de Andrew ha dejado al margen. Su regreso permite confrontar la versión del escritor con la experiencia de quien ha vivido las consecuencias de sus decisiones.

MacKay, Flynn y Jupe completan las tres posiciones filiales. Las distintas edades de los hijos permiten explorar de qué manera una misma figura paterna deja efectos diferentes según la etapa vital, la cercanía y el lugar ocupado dentro de la estructura familiar.

El resultado convierte el reparto en algo más que una suma de nombres reconocibles. La arquitectura dramática depende de la distancia entre generaciones y de las diferentes formas de reaccionar ante el poder simbólico del padre.

El estreno español llegará el 18 de septiembre

Sus hijos llegará finalmente a las salas españolas el 18 de septiembre de 2026, casi un año después de su presentación mundial en Toronto. La película estará distribuida en España por Divisa Films y Vercine y mantendrá una duración aproximada de 119 minutos.

El estreno coloca en cartelera una obra que puede leerse desde varios puntos de entrada. Para Trapero supone la primera prueba de un cine realizado íntegramente en inglés. Para Polley representa una nueva adaptación literaria después del Oscar conseguido por Women Talking. Para Nighy, otro personaje construido alrededor de la vejez, la identidad y aquello que permanece pendiente cuando el tiempo comienza a estrecharse.

Debajo de esas trayectorias se encuentra una historia mucho más elemental. Un padre llama a sus hijos porque cree que puede morir. Los hijos regresan cargados con dos décadas de distancia. Lo que parecía preparado para una reconciliación termina obligándolos a revisar quién es realmente ese hombre y cuánto de sus propias vidas continúa definido por él.

Trapero cambia Buenos Aires por el paisaje británico y el castellano por el inglés. La unidad dramática permanece en un lugar que conoce bien desde sus primeras películas, una familia reunida alrededor de algo que ninguno de sus miembros consigue controlar del todo.

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