La empresa salmantina transforma realidad virtual, realidad aumentada, entornos tridimensionales e interacción en tiempo real en herramientas para formar a militares, mantener trenes y buques, digitalizar manuales industriales o preparar una intervención quirúrgica.
Un videojuego, el mantenimiento de un tren, el adiestramiento técnico de un militar y la preparación de una cirugía comparten hoy herramientas que hace apenas unas décadas parecían pertenecer a mundos distintos. Realidad virtual, realidad aumentada, modelos 3D, simulación e interacción en tiempo real han salido del ámbito del entretenimiento para incorporarse a la industria, la defensa, el transporte y la medicina. ARSOFT, empresa nacida en Salamanca en 2013, trabaja precisamente en esa transferencia tecnológica y ha desarrollado más de 500 proyectos relacionados con la digitalización del conocimiento técnico y la visualización avanzada.

La proximidad del 29 de agosto, fecha asociada al Día Mundial del Videojuego, ofrece una perspectiva especialmente útil para observar este proceso. Buena parte de los lenguajes tecnológicos que permiten construir un mundo virtual interactivo sirven también para reproducir una máquina industrial, representar el interior de un vehículo, practicar una secuencia de mantenimiento o convertir un TAC en un modelo anatómico tridimensional. El objetivo cambia radicalmente. El usuario deja de jugar y comienza a entrenar, inspeccionar, reparar, estudiar o planificar.
ARSOFT nació como spin-off de la Universidad de Salamanca de la mano de Santiago González Izard, ingeniero informático y posteriormente doctor por la institución académica. La compañía mantiene su sede en el Parque Científico de la USAL, en Villamayor, y supera actualmente los cuarenta profesionales, según los datos publicados este año por la Universidad. Su actividad se ha extendido por los sectores ferroviario, naval, aeronáutico, automovilístico, sanitario y de defensa.
Entre los clientes y colaboradores que la propia empresa identifica figuran Airbus, Iberdrola, Bosch, Renault, Renfe, CAF, Navantia y el Ejército de Tierra. El recorrido permite seguir una evolución representativa de la realidad extendida. La misma lógica gráfica que permite al jugador interactuar con un escenario digital puede convertirse en un manual visual para desmontar una pieza, una simulación para entrenar a un operario o un modelo tridimensional de la anatomía concreta de un paciente.
Del videojuego al simulador profesional
La conexión empieza en la forma de construir la experiencia. Un entorno virtual necesita reproducir espacios, objetos y movimientos, establecer reglas de interacción y responder en tiempo real a las acciones del usuario. En una aplicación industrial ocurre algo semejante, aunque el escenario reproduce una instalación real y cada acción debe corresponderse con un procedimiento técnico.
La diferencia fundamental aparece en las consecuencias. Dentro de un videojuego, una equivocación forma parte de la experiencia. En una operación de mantenimiento ferroviario, una inspección naval o una intervención médica, el error puede traducirse en tiempo perdido, averías, riesgos laborales o decisiones clínicas inadecuadas. La simulación permite trasladar una parte del aprendizaje a un entorno donde el procedimiento puede repetirse antes de ejecutarse sobre el activo físico.
ARSOFT ha orientado buena parte de ese trabajo hacia lo que denomina digitalización del conocimiento industrial. El problema resulta reconocible en numerosos sectores. Una organización dispone de manuales, procedimientos, planos y trabajadores experimentados que conocen la manera correcta de realizar operaciones complejas. Ese conocimiento puede permanecer repartido entre cientos de documentos y depender parcialmente de profesionales que han acumulado años de experiencia.
La realidad extendida permite convertir parte de esa información en secuencias visuales. El usuario observa una máquina tridimensional, identifica la pieza sobre la que debe intervenir, sigue un orden de operaciones y puede repetir el procedimiento. El aprendizaje pasa así de interpretar exclusivamente un texto o un plano a interactuar con una representación del proceso.
La tecnología resulta especialmente útil cuando el equipamiento real tiene un coste elevado, presenta riesgos o permanece disponible durante un tiempo limitado para formación. Un simulador permite practicar antes de ocupar una máquina, detener un vehículo o acceder a una instalación operativa.
La simulación utiliza recursos procedentes del desarrollo 3D para trasladar parte del aprendizaje desde el equipo real hacia un entorno donde cada procedimiento puede practicarse y repetirse.
EyeFlow convierte un manual técnico en una experiencia 3D
Una de las principales herramientas desarrolladas por la compañía es EyeFlow, una plataforma concebida para transformar documentación técnica y manuales tradicionales en contenidos tridimensionales interactivos aplicables a formación, inspección, mantenimiento y asistencia al operario.
El punto de partida puede ser un documento habitual dentro de cualquier empresa industrial. Un PDF explica cómo revisar un componente, sustituir una pieza o completar una inspección. EyeFlow incorpora el modelo tridimensional del equipo y permite construir sobre él animaciones, textos, fotografías, vídeos y secuencias que muestran cada paso del procedimiento. El contenido puede después visualizarse en ordenador, tableta o mediante dispositivos de realidad virtual, aumentada o mixta.
La lógica se aproxima a un tutorial interactivo. El profesional aprende la ubicación exacta de las piezas, observa el orden de desmontaje, identifica herramientas y reproduce la operación tantas veces como necesite. La empresa afirma haber desarrollado con esta plataforma más de 500 simuladores de procesos y acumular más de doce años de experiencia en tecnologías 3D aplicadas al ámbito industrial.
La utilización alcanza además fases distintas del ciclo de trabajo. Un nuevo empleado puede entrenarse mediante realidad virtual antes de manipular el equipo. Durante una intervención real, otro profesional puede consultar instrucciones mediante realidad aumentada. Después, la plataforma permite registrar determinada información sobre inspecciones y procedimientos para mejorar la trazabilidad.
El salto desde la documentación convencional hacia estos sistemas refleja también un cambio generacional en la formación técnica. Una máquina compleja puede contener miles de componentes y un manual puede ocupar cientos de páginas. El contenido tridimensional organiza esa información alrededor del objeto sobre el que finalmente tendrá que actuar el profesional.
Un tren, un buque y un vehículo comparten el mismo problema
Los sectores ferroviario, naval, aeronáutico y automovilístico presentan diferencias evidentes y comparten, sin embargo, una necesidad básica. Sus equipos requieren procedimientos rigurosos de montaje, revisión, mantenimiento e inspección que deben ser aprendidos y repetidos por profesionales con distintos niveles de experiencia.
La web corporativa de ARSOFT sitúa entre sus clientes a Renfe y CAF en el ámbito ferroviario, además de Navantia, Airbus, Renault y Bosch en otros sectores industriales. El uso de modelos tridimensionales permite trasladar una misma arquitectura tecnológica a activos muy diferentes. Cambia la máquina representada y cambia el procedimiento, mientras permanecen las herramientas de visualización e interacción.
En el sector naval, la compañía ha trabajado con Navantia y ha desarrollado aplicaciones orientadas a formación, mantenimiento, inspección y asistencia remota. Los contenidos de EyeFlow pueden reproducir componentes y secuencias técnicas para que el operario estudie una intervención antes de ejecutarla o consulte información contextual durante el trabajo.
La asistencia remota incorpora otra capa. Un trabajador situado junto al equipo puede compartir su campo de visión con un especialista que se encuentra en otro lugar. El experto recibe imágenes en tiempo real, identifica elementos y aporta indicaciones visuales durante la intervención. La transferencia de conocimiento se produce entonces mientras el procedimiento está desarrollándose.
El valor de estas tecnologías aumenta en instalaciones donde la maquinaria permanece distribuida geográficamente o requiere perfiles técnicos muy especializados. Desplazar continuamente al experto deja de ser la única manera de llevar su conocimiento hasta el lugar donde aparece la incidencia.
La defensa utiliza entornos virtuales para entrenar antes de actuar
La aplicación en defensa representa uno de los ejemplos más claros de la evolución de las tecnologías inmersivas. ARSOFT trabaja con el Ejército de Tierra y ha empleado EyeFlow para desarrollar formación técnica y simuladores relacionados con procedimientos operativos y mantenimiento.
Un entorno virtual permite reproducir equipamiento militar y practicar operaciones sin consumir determinados recursos físicos durante cada sesión. También facilita repetir maniobras técnicas y familiarizar a los profesionales con componentes que posteriormente encontrarán sobre sistemas reales.
La relevancia adquirida por estas soluciones quedó reflejada en junio de 2026. ARSOFT obtuvo el primer puesto en la categoría de Realidad Aumentada y Mixta de los Premios CDTI para tecnologías duales vinculadas a plataformas navales autónomas. La convocatoria contempló trece categorías y asignó un premio de 50.000 euros a cada una.
El CDTI incluyó la realidad aumentada y mixta entre ámbitos estratégicos junto a tecnologías para toma autónoma de decisiones, enjambres robóticos, gemelos digitales, fotónica o nube de combate. La categoría premiada aborda la interacción entre personas, información digital y sistemas físicos en escenarios donde el operador necesita recibir datos precisos mientras mantiene la atención sobre el entorno.
La Universidad de Salamanca destaca aplicaciones como el mantenimiento predictivo, las inspecciones guiadas, la formación técnica inmersiva y la asistencia remota a operadores. En un buque, por ejemplo, el profesional puede visualizar instrucciones vinculadas directamente al componente sobre el que trabaja.
La tecnología posee además carácter dual. Las mismas capacidades de visualización que sirven en una plataforma naval pueden emplearse en una fábrica, una central energética, un tren o una instalación logística. El sector determina el contenido y los requisitos de seguridad, mientras la base tecnológica mantiene una importante capacidad de reutilización.
El salto al quirófano empieza en un TAC
La aplicación sanitaria introduce un cambio especialmente significativo. El objeto tridimensional deja de ser una máquina y pasa a representar la anatomía concreta de una persona.
ARSOFT ha desarrollado LAIA XR, un software sanitario que procesa imágenes procedentes de tomografía computarizada y resonancia magnética para generar reconstrucciones tridimensionales específicas de cada paciente. El profesional puede estudiar esos modelos desde un ordenador o mediante realidad virtual, aislar determinadas estructuras, efectuar mediciones, realizar cortes virtuales y preparar una intervención.
El punto de partida son los archivos DICOM utilizados habitualmente para almacenar información de imagen médica. A partir de esos datos, LAIA XR genera una representación donde determinadas estructuras anatómicas pueden separarse para facilitar su estudio. El cirujano pasa de consultar sucesivos cortes bidimensionales a disponer también de una visualización espacial manipulable.
El planteamiento resulta especialmente relevante en intervenciones donde la relación entre órganos, vasos sanguíneos, lesiones y otras estructuras condiciona la estrategia quirúrgica. Poder rotar el modelo, cambiar el punto de vista o retirar virtualmente determinadas partes ayuda a estudiar el caso antes de entrar en el quirófano.
La herramienta se utiliza en la Universidad de Salamanca para formación y en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, donde especialistas de Cirugía Torácica la emplean en planificación quirúrgica y formación de residentes, según la información publicada por la propia plataforma.
Teresa Gómez, especialista en Cirugía Torácica del complejo salmantino, destaca la rapidez con la que obtiene la reconstrucción y la posibilidad de disponer de una planificación tridimensional para cada paciente. Marcelo Jiménez, jefe de Cirugía Torácica, señala que el modelo aporta un mapa tridimensional especialmente útil en operaciones complejas.
La medicina recupera una línea de investigación iniciada en Salamanca
La llegada de ARSOFT al ámbito sanitario responde a una trayectoria anterior al producto comercial. Santiago González Izard ha desarrollado investigación académica en la Universidad de Salamanca sobre realidad virtual, imágenes biomédicas y formación médica y obtuvo su doctorado en la institución antes de consolidar la expansión de la compañía.
Ese recorrido explica la relación mantenida entre empresa, universidad y profesionales sanitarios. ARSOFT nació dentro del ecosistema académico salmantino y ha continuado participando en proyectos de I+D vinculados a la USAL. El Parque Científico sitúa hoy la plantilla por encima de los cuarenta empleados y describe a la compañía como especializada en tecnologías 3D para industria y salud.
LAIA XR ha alcanzado además una fase regulatoria propia de un producto sanitario. La compañía informa de que la versión 1.0.0 dispone de marcado CE conforme al Reglamento europeo de productos sanitarios y autorización 510(k) de la FDA estadounidense. Algunas funciones basadas en inteligencia artificial permanecen dentro de procesos regulatorios específicos, según la información técnica publicada por la plataforma.
La distinción resulta importante porque el paso desde un desarrollo visual hasta una herramienta sanitaria exige requisitos diferentes de los aplicables a una experiencia de entretenimiento o a un simulador comercial. El software necesita integrarse en flujos clínicos y trabajar con información médica bajo normas específicas de calidad y seguridad.
En LAIA XR, el modelo 3D deja de representar una máquina y reproduce la anatomía concreta obtenida del TAC o la resonancia de un paciente.
La misma tecnología cambia de finalidad
La trayectoria de ARSOFT permite observar cómo la realidad extendida se ha ido alejando de la idea de un dispositivo reservado al entretenimiento. La evolución tecnológica ha hecho que los mismos principios de representación espacial e interacción puedan adaptarse a tareas de formación, diseño, inspección o asistencia profesional.
En un videojuego, el entorno virtual necesita responder al jugador de manera inmediata. En un simulador industrial, esa respuesta permite aprender qué ocurre cuando se ejecuta un procedimiento. En realidad aumentada, la información digital se coloca sobre el entorno físico. En medicina, una reconstrucción tridimensional convierte información radiológica en un modelo que puede observarse desde cualquier ángulo.
El vínculo aparece también en los perfiles profesionales. Diseñadores 3D, programadores, especialistas en interacción, ingenieros y creadores de experiencias inmersivas pueden trabajar sobre productos cuyo destino final se encuentra muy lejos del mercado tradicional del videojuego.
Madrid in Game ha reconocido precisamente esa permeabilidad entre sectores. ARSOFT figura entre las empresas vinculadas a la séptima edición de Start IN Up Program, la iniciativa municipal de incubación y aceleración que reúne proyectos de videojuegos, eSports, gamificación y tecnologías aplicadas. El programa trabaja también con compañías de realidad virtual, salud, educación y otras áreas que utilizan herramientas procedentes del ecosistema gaming.
La presencia de una empresa industrial y sanitaria dentro de ese entorno empresarial ilustra el cambio. El videojuego actúa como mercado cultural y, al mismo tiempo, como espacio donde han madurado herramientas de visualización, simulación e interacción que otros sectores han aprendido a utilizar.
Salamanca convierte investigación en empresa tecnológica
La localización añade otra lectura al proyecto. ARSOFT ha construido desde Salamanca una cartera que alcanza grandes compañías industriales y administraciones y ha desarrollado productos destinados a mercados nacionales e internacionales. La empresa permanece instalada en el Parque Científico de la Universidad de Salamanca desde su creación como spin-off.
La relación muestra el recorrido que puede seguir una tecnología desde la investigación académica hasta su aplicación empresarial. Una línea relacionada inicialmente con realidad aumentada y virtual termina generando herramientas utilizadas en formación militar, mantenimiento industrial o cirugía.
La empresa declara haber superado los 500 proyectos a lo largo de más de doce años y ha desarrollado un ecosistema formado por productos propios y soluciones a medida. La cifra resulta especialmente significativa porque muestra una transición desde proyectos específicos hacia plataformas reutilizables como EyeFlow y LAIA XR.
El siguiente desafío reside en la escala. Una tecnología inmersiva puede demostrar su funcionamiento en una experiencia concreta y necesita después integrarse en procesos diarios, conectarse con sistemas existentes, actualizar contenidos y resultar suficientemente sencilla para que profesionales ajenos al desarrollo informático puedan utilizarla.
EyeFlow responde a parte de esa necesidad permitiendo crear contenidos sin programación. LAIA XR persigue algo semejante en medicina al incorporar las reconstrucciones a herramientas utilizadas por el profesional para estudiar el caso clínico.
Practicar antes de entrar en el escenario real
El punto de encuentro entre estos sectores aparece finalmente en el concepto de ensayo. Un videojuego crea un espacio donde la persona aprende progresivamente las reglas mediante interacción. La industria y los servicios profesionales han descubierto el valor de aplicar esa lógica a tareas donde experimentar directamente sobre el sistema real resulta más caro, complejo o arriesgado.
Un técnico ferroviario puede familiarizarse con un componente antes de intervenir sobre el tren. Un operario naval puede seguir visualmente una inspección. Un militar puede entrenar un procedimiento en un escenario controlado. Un estudiante de Medicina puede explorar una anatomía tridimensional y un cirujano estudiar después el modelo específico de su paciente.
La herramienta tecnológica permanece reconocible y la finalidad se transforma en cada caso. Pantallas, gafas inmersivas, motores gráficos, modelos tridimensionales e interacción dejan de constituir únicamente elementos asociados al ocio digital y pasan a formar parte del modo en que determinados profesionales aprenden y toman decisiones.
El Día Mundial del Videojuego permite contemplar esa evolución desde un ángulo menos evidente. La influencia del sector se mide también fuera de una consola. Está en el trabajador que gira virtualmente una pieza antes de desmontarla, en el técnico que recibe instrucciones superpuestas sobre una máquina y en el cirujano que recorre con la vista una
