La antológica del artista zamorano reúne alrededor de un centenar de dibujos, óleos, murales y maquetas escultóricas en la Casa de Vacas. Inaugurada este 3 de septiembre con la presencia de Antonio Pedrero e Isabel Blanco, la muestra abre al público del 4 al 27 de septiembre y recorre desde sus primeros trabajos académicos hasta obras fechadas en 2024.

Antonio Pedrero ha regresado a Madrid con 75 años de creación reunidos en una exposición que recorre prácticamente toda su trayectoria artística. La Casa de Vacas del parque de El Retiro acoge Antonio Pedrero. Antológica 1952-2026, alrededor de un centenar de piezas seleccionadas entre colecciones públicas y privadas para reconstruir la evolución del pintor y escultor zamorano desde sus años de formación hasta su producción reciente. La muestra se ha inaugurado este 3 de septiembre y podrá visitarse por el público del 4 al 27.
La vicepresidenta segunda de la Junta de Castilla y León, Isabel Blanco, ha asistido a la apertura de una exposición organizada por la familia Pedrero y patrocinada por la Diputación de Zamora. El acto ha contado también con el propio artista, el presidente de la institución provincial, Javier Faúndez, y el vicepresidente primero y diputado de Educación, Cultura y Turismo, Víctor López de la Parte. La muestra está comisariada por Ana Pedrero, hija del creador.
El recorrido reúne dibujos, óleos, murales y maquetas escultóricas, desde ejercicios y retratos de los primeros años académicos hasta pinturas realizadas en 2024. Entre ambos extremos aparecen autorretratos, paisajes, escenas rurales, arquitectura, personajes y trabajos monumentales que permiten seguir los cambios técnicos y temáticos de una obra estrechamente vinculada con Zamora y con el territorio castellano y leonés.
Antonio Pedrero convierte Zamora en el hilo de su antológica
Nacido en Zamora en 1939, Pedrero ha construido buena parte de su lenguaje plástico a partir de los lugares, habitantes y formas de vida de su provincia. La exposición madrileña recoge esa relación a través de obras dedicadas a Toro, Aliste, Benavente, Sayago, Tierra de Campos y Sanabria, comarca esta última ligada durante más de seis décadas a los veranos y a la pintura del artista.
Zamora capital ocupa igualmente un espacio destacado. La selección incorpora óleos y dibujos que muestran su reconocible perfil urbano desde la margen izquierda del Duero, además de retratos de figuras vinculadas a la sociedad zamorana y composiciones en las que el paisaje deja de funcionar únicamente como escenario para convertirse en parte de la identidad de quienes lo habitan.
Esa relación con el territorio aparece condensada en la explicación del propio Pedrero sobre el sentido de su obra. “La intención de mi pintura es un canto casi continuo a Zamora desde una visión universalista, no concebida de una manera demasiado local, sino partiendo de lo local hacia lo universal. Creo que esto se va a dar en esta exposición, que me ha costado muchísimo el concebirla”, ha señalado.
La perspectiva permite entender por qué la antológica supera una ordenación puramente cronológica. Los cambios de estilo y técnica conviven con temas que Pedrero ha retomado durante décadas y que documentan, desde la pintura, transformaciones en el paisaje, la arquitectura y la vida rural zamorana.

De sus primeros retratos a los grandes murales
Las piezas más tempranas permiten volver a los años de aprendizaje y a la generación de jóvenes artistas con la que Pedrero compartió inquietudes antes de consolidar su trayectoria. Entre las obras académicas aparecen retratos de compañeros y amigos vinculados a un ambiente cultural que participó en la renovación artística de Zamora durante la segunda mitad del siglo XX.
La exposición avanza después hacia una producción de mayor escala en la que cobran peso los murales y composiciones monumentales. La selección incorpora trabajos relacionados con obras como La Golondrina, Niños y cometas y el Voto a la Inmaculada de Villalpando, junto con reproducciones y materiales que permiten aproximarse a proyectos cuya propia naturaleza impide trasladarlos físicamente a la sala.
La escultura ocupa una presencia más acotada, aunque significativa para comprender la amplitud de su trabajo. Varias maquetas y reproducciones fotográficas muestran una faceta desarrollada paralelamente a la pintura y permiten observar cómo determinadas preocupaciones por el volumen, la figura y la narración han pasado del lienzo al espacio tridimensional.
Madrid cierra un círculo iniciado durante su formación
La elección de Madrid introduce además una dimensión biográfica. Pedrero llegó muy joven a la capital para continuar su formación artística después de sus primeros estudios en Zamora. Con catorce años ingresó en la Real Escuela de Bellas Artes de San Fernando, una etapa que lo puso en contacto con nuevos artistas y con un escenario cultural decisivo para su aprendizaje.
La Diputación de Zamora desempeñó entonces un papel directo al concederle una beca para continuar parte de aquellos estudios. Esa relación institucional está en el origen de la antológica actual, según ha explicado Víctor López de la Parte, quien ha recordado también el precedente de otra gran exposición dedicada al artista hace aproximadamente cuatro décadas.
“La Diputación de Zamora becó a Antonio para que pudiera cursar parte de sus estudios en Madrid y es el origen de esta exposición. Queríamos hacer, 40 años después, otra exposición antológica que reuniera piezas hechas en sus últimos 75 años”, ha explicado López de la Parte.
El regreso adquiere para el propio creador una lectura ligada al paso del tiempo. “Es una satisfacción exponer en Madrid, pero me hubiera gustado ir de novillero que ahora de viejo matador. Espero que sea bien acogida. Ahí está la obra, que siempre tiene una perennidad”, ha afirmado Pedrero.
Colecciones públicas y privadas reconstruyen siete décadas
La amplitud temporal de la exposición ha exigido reunir obras actualmente dispersas. Las piezas proceden de colecciones privadas de Zamora, Salamanca, Valladolid, León, Valencia y Granada, además de los fondos conservados por el propio artista.
A ellas se suman trabajos pertenecientes a instituciones y entidades como la Junta de Castilla y León, la Diputación de Zamora, el Ayuntamiento de Zamora, Caja Rural de Zamora y el Obispado, lo que permite reconstruir etapas y formatos que difícilmente podrían contemplarse conjuntamente fuera de una muestra de carácter retrospectivo.
La selección ha sido realizada con participación directa del artista y de su familia y recorre desde la juventud hasta los trabajos recientes. Esa amplitud permite observar tanto las permanencias como las variaciones de una producción iniciada en la década de 1950 y desarrollada de manera continuada durante más de siete decenios.
El presidente de la Diputación, Javier Faúndez, ha definido a Pedrero durante la inauguración como “uno de los artistas contemporáneos más importantes de Zamora” y “una de las figuras esenciales para entender la pintura zamorana de las últimas décadas”.
El mundo rural atraviesa la obra de Pedrero
Una parte sustancial de la antológica está vinculada con el mundo rural de Zamora y Castilla y León, representado mediante tipos humanos, labores, pueblos, arquitecturas y paisajes. La exposición permite apreciar cómo esas escenas han cambiado a medida que también lo hacía el territorio que Pedrero observaba y pintaba.
Víctor López de la Parte ha explicado que la intención de la Diputación consiste en trasladar a Madrid “la forma y la visión que los artistas como Antonio Pedrero han tenido a lo largo de los últimos 70 años de ver nuestra tierra, de ver a nuestras gentes trabajar la tierra, de ver nuestros paisajes, cómo eran, cómo son y cómo han variado a lo largo de estas últimas décadas”.
La mirada sobre Sanabria, Aliste, Sayago o Tierra de Campos adquiere así un valor añadido dentro de una exposición construida sobre el tiempo. Las obras pertenecen a épocas distintas y permiten comprobar cómo el artista ha mantenido determinados motivos mientras cambiaban las técnicas, las composiciones y la realidad social situada frente al caballete.
Casa de Vacas abre la muestra hasta el 27 de septiembre
La inauguración se ha celebrado el jueves 3 de septiembre a las 19.00 horas en el Centro Cultural Casa de Vacas. El crítico de arte y escritor Juan Manuel Bonet ha participado en la apertura junto a Antonio Pedrero y los representantes institucionales que han acompañado la presentación de la antológica.
La agenda oficial del Ayuntamiento de Madrid establece la apertura al público desde este viernes 4 hasta el domingo 27 de septiembre en la Casa de Vacas, situada en el Paseo de Colombia del parque de El Retiro. La programación del centro cultural tiene carácter gratuito.
La precisión de las fechas resuelve la diferencia existente entre algunas informaciones previas, que utilizaban el 3 de septiembre como comienzo de la exposición al coincidir con la inauguración, y la programación municipal, que fija el 4 de septiembre como primer día de visita ordinaria.
Durante algo más de tres semanas, la exposición permite reunir en Madrid etapas de una producción que habitualmente se encuentra repartida entre colecciones, instituciones y emplazamientos diferentes. El resultado recorre la formación, la pintura de paisaje, los retratos, las escenas rurales, los murales y la escultura de un creador que ha hecho de Zamora el motivo recurrente de más de siete décadas de trabajo.
