Madrid reunirá a expertos de toda Europa para debatir el futuro de la dependencia

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La primera Convención Europea de la Dependencia reunirá los días 1 y 2 de octubre a especialistas de la OMS, la OCDE, la London School of Economics, el Hospital de Helsinki, el IMSERSO y las principales organizaciones empresariales del sector. Seis mesas abordarán prestaciones, atención sanitaria, financiación, innovación, profesionales y digitalización, con el objetivo de trasladar después propuestas a las instituciones europeas y a los gobiernos nacionales.

Centro de atención a personas con dependencia en Burgos. Foto: E.DUQUE

La Convención Europea de la Dependencia reunirá los próximos 1 y 2 de octubre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid a investigadores, responsables públicos, organizaciones empresariales y profesionales de distintos países para analizar cómo deberán evolucionar los cuidados de larga duración ante el envejecimiento de la población europea. El encuentro, organizado por la Fundación Economía y Salud, confrontará modelos nacionales y experiencias sobre financiación, prestaciones, coordinación sanitaria y social, profesionales, innovación y tecnología antes de recoger las conclusiones en un documento que sus promotores pretenden elevar a las instituciones europeas y a los gobiernos nacionales.

La convocatoria llega en un momento en el que el aumento de las necesidades de apoyo empieza a tensionar simultáneamente los servicios disponibles, la financiación y el mercado laboral. La Comisión Europea calcula que las personas que potencialmente necesitarán cuidados de larga duración pasarán de 30,8 millones en 2019 a 38,1 millones en 2050, un incremento del 23,5%, mientras que mantener simplemente el actual nivel de cobertura obligaría a incorporar más de 1,6 millones de trabajadores adicionales al sector durante ese periodo.

La dimensión del reto convierte la dependencia en una cuestión que trasciende las políticas sociales nacionales. Aunque cada Estado miembro conserva la responsabilidad sobre la organización y prestación de sus servicios, todos afrontan problemas comunes relacionados con la disponibilidad, accesibilidad, calidad, coste y sostenibilidad de los cuidados. La Comisión estima además que el gasto público europeo en este ámbito podría pasar del 1,7% del PIB registrado en 2019 al 2,5% en 2050, con diferencias importantes entre países.

Europa

La convención pretende utilizar esas diferencias entre sistemas como material de análisis. Su programa se ha articulado bajo el lema ‘La atención a las personas en situación de dependencia en Europa: situación actual y propuestas de futuro’ y tratará de identificar experiencias que hayan conseguido mejorar resultados, coordinación o eficiencia para valorar posteriormente su posible transferencia a otros entornos.

El punto de partida europeo no consiste en construir un único modelo asistencial. La organización de los cuidados presenta diferencias sustanciales entre países en financiación, peso de los servicios públicos y privados, atención domiciliaria, residencias, apoyo comunitario, cobertura de las familias y relación entre los sistemas sanitario y social.

El marco común se encuentra desde 2022 en la Estrategia Europea de Cuidados y en la posterior Recomendación del Consejo sobre acceso a cuidados de larga duración asequibles y de alta calidad. La normativa europea insta a los Estados a mejorar la suficiencia de la protección social, la disponibilidad y accesibilidad de los servicios, la calidad de la atención, las condiciones laborales de los profesionales y el apoyo a quienes cuidan de manera informal.

El principio 18 del Pilar Europeo de Derechos Sociales reconoce expresamente el derecho a recibir servicios de cuidados de larga duración asequibles y de buena calidad, con especial referencia a la atención domiciliaria y comunitaria. La dificultad está ahora en convertir ese reconocimiento en capacidad asistencial suficiente dentro de sociedades cada vez más envejecidas.

Personas

La primera de las seis mesas abordará precisamente la relación entre personas beneficiarias y prestaciones y las posibilidades de avanzar hacia un marco europeo más equitativo y centrado en la persona.

Participarán Adelina Comas-Herrera, directora del Global Observatory of Long-Term Care de la London School of Economics; Lorraine Frisina-Doetter, profesora de Salud Pública en la Universidad de Bremen, y José Luis Pareja, presidente del Grupo Social Lares. Luis Rubalcaba, catedrático de Economía de la Universidad de Alcalá, moderará el debate.

La cuestión adquiere especial importancia porque la cobertura económica de un sistema explica únicamente una parte de su capacidad real. Tener reconocido un derecho o una prestación requiere disponer después del servicio apropiado, con suficiente intensidad, proximidad y continuidad.

La propia estrategia europea reconoce que en numerosos países los cuidados continúan siendo difíciles de encontrar, insuficientes o demasiado costosos para determinadas familias y reclama avanzar hacia servicios capaces de responder a las preferencias personales y facilitar la vida independiente.

Salud

La segunda mesa examinará uno de los problemas más persistentes de la dependencia, la relación entre atención sanitaria y cuidados de larga duración.

Stefania Ilinca, especialista de la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud; Francisco Tarazona, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, y Laura Pikkarainen, geriatra y directora médica del Hospital de Helsinki, confrontarán diferentes aproximaciones a la integración de ambos ámbitos bajo la moderación de Cristina Bermejo Boixareu, presidenta de la Sociedad Madrileña de Geriatría y Gerontología.

La presencia finlandesa permitirá aproximarse a un modelo que ha desarrollado estructuras integradas entre servicios sociales y sanitarios, una cuestión especialmente relevante cuando aumentan las personas que combinan dependencia, enfermedades crónicas, fragilidad y necesidad de atención continuada.

La frontera administrativa entre ambos sistemas puede resultar difícilmente reconocible desde la perspectiva de quien necesita cuidados. Una misma persona puede requerir simultáneamente apoyo para actividades de la vida diaria, seguimiento médico, rehabilitación, cuidados de enfermería, ayuda domiciliaria o atención residencial, lo que convierte la continuidad asistencial en uno de los principales retos organizativos.

Financiación

La sostenibilidad económica ocupará la tercera mesa, centrada en financiación y fiscalidad de los cuidados de larga duración.

El debate contará con Ignacio Fernández-Cid, presidente de la Federación Empresarial de la Dependencia; Sergi Jiménez-Martín, catedrático de Economía de la Salud de la Universitat Pompeu Fabra e investigador de FEDEA, y Bram Wouterse, economista de la salud en Radboud University Medical Center. Jorge Mestre-Ferrándiz, profesor de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, ejercerá de moderador.

Europa afronta aquí una doble presión. El número de potenciales usuarios aumenta mientras disminuye proporcionalmente la población en edad de trabajar que sostiene mediante impuestos y cotizaciones buena parte de los sistemas públicos.

La previsión comunitaria de que el gasto público pase del 1,7% al 2,5% del PIB europeo hasta 2050 podría además quedarse corta, según la propia Comisión, porque las estimaciones actuales incorporan una enorme aportación de los cuidados informales, cuyo valor económico se aproxima al 2,4% del PIB de la Unión y cuya disponibilidad futura puede reducirse por los cambios familiares y laborales.

La financiación aparece por ello ligada a cuestiones como prevención, permanencia en el domicilio, eficiencia de los recursos, fiscalidad, copagos, intensidad de los servicios y distribución de responsabilidades entre administraciones y familias.

Innovación

La cuarta mesa desplazará el análisis hacia los recursos materiales y los nuevos servicios capaces de transformar los cuidados.

Participarán Aad Koster, vicepresidente de European Ageing Network; Teresa Martínez, gerontóloga y coordinadora técnica de la Red CuidAs, y Rafael Sánchez-Ostiz, presidente del Círculo Empresarial de Atención a las Personas, CEAPs. María Trinidad Herrero, directora del Instituto de Investigación del Envejecimiento de la Universidad de Murcia, moderará el encuentro.

El debate permitirá abordar una transformación que afecta simultáneamente a residencias, atención domiciliaria, centros de día, viviendas, recursos comunitarios y tecnologías de apoyo. La evolución de los cuidados está desplazando progresivamente la atención desde una clasificación rígida de servicios hacia soluciones capaces de adaptarse a diferentes necesidades a medida que cambia la situación de cada persona.

La innovación comprende además aspectos que no dependen exclusivamente de la tecnología. Diseño arquitectónico, unidades de convivencia, personalización, coordinación con la comunidad, prevención de la dependencia o nuevos modelos domiciliarios forman parte de un cambio donde la calidad se mide cada vez más por la capacidad de preservar autonomía, decisiones y proyecto de vida.

Imagen de archivo de curso para cuidadores no profesionales en Palencia. Foto: E.DUQUE

Profesionales

La quinta mesa se concentrará en uno de los mayores cuellos de botella del sector europeo, la disponibilidad y estabilidad de profesionales.

Ana Llena-Nozal, responsable de Cuidados de Larga Duración de la OCDE; Lourdes Rivera, presidenta de AESTE; José Augusto García Navarro, responsable de atención sanitaria y social en Xarxa Santa Tecla, y Agustín Martínez-Molina, coordinador general de Estudios y Apoyo Técnico del IMSERSO, abordarán los perfiles profesionales y el liderazgo necesario en las organizaciones.

La previsión europea de necesitar 1,6 millones de trabajadores adicionales antes de 2050 únicamente para conservar la actual cobertura convierte la cuestión laboral en una condición previa para cualquier expansión del sistema. La Comisión relaciona las dificultades de contratación y permanencia con salarios reducidos, condiciones laborales exigentes y falta de profesionales con las competencias necesarias.

El problema no consiste solamente en aumentar plantillas. El envejecimiento, la cronicidad y la creciente complejidad de las necesidades requieren además perfiles con formación específica, equipos interdisciplinares, competencias digitales y capacidad para trabajar de manera coordinada entre los ámbitos sanitario y social.

La sostenibilidad financiera y la laboral quedan así estrechamente relacionadas. Un sistema puede reconocer nuevos derechos o ampliar coberturas, pero su capacidad efectiva dependerá de disponer de trabajadores suficientes para prestar los servicios.

Tecnología

La última mesa abordará la digitalización de la asistencia sanitaria y social, un terreno donde inteligencia artificial, datos, teleasistencia avanzada y dispositivos conectados empiezan a modificar tanto la gestión como la prestación directa.

Ignacio H. Medrano, neurólogo y especialista en inteligencia artificial; Ismael Said Criado, médico internista de la Unidad de Cuidados Paliativos del Complejo Hospitalario de Pontevedra; Félix García-Giralda, asesor principal de Salud en la Embajada de Dinamarca, e Ignacio Gamboa, presidente de ASADE, analizarán las posibilidades y límites de estas herramientas.

La digitalización puede mejorar seguimiento, prevención, coordinación de información y detección precoz de cambios en el estado de una persona, especialmente dentro del domicilio. Su desarrollo abre al mismo tiempo cuestiones relacionadas con protección de datos, interoperabilidad, accesibilidad, brecha digital y conservación de una atención humana suficiente.

La tecnología se incorpora, por tanto, como soporte del cuidado y no como sustitución automática de las relaciones profesionales que requiere una persona en situación de dependencia.

Consenso

La Fundación Economía y Salud ha planteado la convención con una finalidad que pretende extenderse más allá de las dos jornadas de Madrid. Las conclusiones de las mesas y grupos de trabajo se integrarán en un informe coordinado por Cristina Bermejo Boixareu y Jorge Mestre-Ferrándiz, con propuestas sobre políticas, regulación, sostenibilidad, calidad e innovación.

La organización prevé presentar posteriormente ese documento ante el Parlamento Europeo y los gobiernos nacionales como contribución al desarrollo de las políticas comunitarias de cuidados. Se trata de una iniciativa sectorial y, por tanto, sus conclusiones carecerán inicialmente de carácter normativo, aunque el objetivo declarado es generar propuestas que puedan incorporarse al debate institucional.

El comité científico incorpora a la European Confederation of Care Homes Organisations, ECHO, junto con FED, AESTE, Grupo Social Lares, CEAPs y ASADE, además de European Seniors’ Union y FAMMA-Cocemfe Madrid. La composición reúne así organizaciones empresariales de diferentes modelos de atención con representación de personas mayores y discapacidad.

La presencia simultánea de organismos internacionales, investigadores, administración, prestadores y organizaciones sectoriales permitirá comparar cómo distintos países están respondiendo a problemas que, con intensidades diferentes, ya atraviesan toda Europa.

El horizonte demográfico convierte esa discusión en una cuestión inmediata. Los mayores de 65 años en la Unión podrían pasar de 92,1 millones en 2020 a 130,2 millones en 2050, mientras la población mayor de 80 años aumentaría desde 26,6 hasta 49,9 millones. La necesidad de cuidados crecerá en paralelo y obligará a decidir cómo financiarlos, quién los prestará, dónde se ofrecerán y qué equilibrio se establecerá entre atención profesional, apoyo familiar, domicilio y recursos residenciales.

Madrid concentrará durante dos jornadas parte de ese debate. La cuestión que quedará después será cuánto de las experiencias compartidas puede convertirse en políticas aplicables y si Europa consigue transformar principios ya reconocidos —accesibilidad, calidad, asequibilidad, autonomía y dignidad— en una red de cuidados capaz de responder al crecimiento de la demanda durante las próximas décadas.

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