Óscar Cebolla ha impartido ‘Arte Útil’ en el CEAS José María Fernández Nieto, un taller dirigido a profesionales y estudiantes que ha recuperado el legado de Hull-House para explorar la creación como vía de expresión, autocuidado, relación y transformación comunitaria.

El Colegio Oficial de Trabajo Social de Palencia ha reunido este 10 de septiembre a profesionales y estudiantes en torno a una propuesta poco habitual dentro de la formación del sector, utilizar el arte como espacio de expresión, conocimiento personal y cuidado de quienes trabajan diariamente acompañando situaciones de vulnerabilidad. El artista, ilustrador y divulgador Óscar Cebolla Bueno ha dirigido en el CEAS José María Fernández Nieto el taller Arte Útil, una experiencia práctica concebida para participar sin formación artística previa y en la que el proceso creativo ha ocupado más importancia que el resultado estético.
La sesión ha partido de una idea sencilla, aunque con más de un siglo de historia detrás. Dibujar, pintar o construir con las manos puede servir para comunicar aquello que cuesta formular, compartir una experiencia con otras personas o reservar un espacio propio dentro de profesiones donde buena parte de la actividad cotidiana consiste precisamente en escuchar, acompañar y sostener a los demás.
El planteamiento ha llevado a Palencia una forma de entender el arte alejada de la exhibición o de la exigencia técnica. La creación ha funcionado como herramienta, de ahí el propio nombre del taller, y como posibilidad de encuentro entre profesionales que habitualmente trabajan con necesidades ajenas y que durante dos horas han desplazado la atención hacia su propia experiencia.
Proceso

Arte Útil había sido planteado por el Colegio palentino como una actividad práctica, participativa y creativa para profesionales y estudiantes de Trabajo Social. El grupo reducido y la ausencia de requisitos artísticos previos permitían colocar a todas las personas participantes ante una situación semejante, crear desde aquello que cada una podía y quería expresar.
El valor residía, por tanto, menos en producir una pieza técnicamente perfecta que en observar qué ocurre mientras se produce. La elección de un color, el gesto, la composición o incluso la dificultad para comenzar pueden convertirse en formas de relación con la propia experiencia.
Cebolla ha trabajado desde esa sencillez para devolver la práctica artística a un terreno cotidiano y accesible, donde la habilidad deja de ser la condición para participar y la creación puede convertirse en espacio de comunicación.
Ese enfoque tiene especial sentido dentro del Trabajo Social, una disciplina construida alrededor de relaciones humanas complejas y en la que la intervención profesional exige interpretar relatos, circunstancias familiares, entornos, silencios y emociones que rara vez caben en una única categoría.

Hull-House
La inspiración declarada del taller se encuentra en Hull-House, el histórico settlement creado en Chicago en 1889 por Jane Addams y Ellen Gates Starr. Aquel proyecto llegó a convertirse en uno de los espacios de reforma social más influyentes de Estados Unidos y combinó servicios para la población inmigrante con educación, activismo laboral, bibliotecas, guarderías, formación y actividades culturales.
El arte ocupó allí una posición mucho más importante que la de un entretenimiento complementario. Hull-House contó con galería, teatro y clases de música y artes plásticas, mientras sus responsables defendieron que el acceso a la belleza y a la creación debía formar parte también de la vida de las comunidades trabajadoras.
Ellen Gates Starr estuvo especialmente vinculada al movimiento Arts and Crafts y desarrolló talleres de encuadernación, mientras Jane Addams escribió sobre el poder reparador que podía contener el ejercicio de un oficio creativo. El actual Jane Addams Hull-House Museum continúa estudiando aquella experiencia como un ejemplo temprano de utilización de las artes para la reforma social y la construcción comunitaria.
Más de un siglo después, el taller palentino recupera aquella idea en un contexto completamente diferente, aunque conserva uno de sus principios fundamentales. El acceso al arte puede formar parte del bienestar y de la participación social sin quedar reservado a quienes se consideran artistas.
Cuidado
El Colegio Oficial de Trabajo Social ha añadido además una dimensión relacionada directamente con quienes ejercen la profesión. El taller se ha concebido como un espacio de autocuidado y bienestar profesional, una cuestión especialmente relevante en trabajos construidos sobre el contacto continuado con situaciones de dependencia, soledad, pobreza, violencia, exclusión, enfermedad o crisis familiares.
La propuesta evita presentar la creación artística como una solución terapéutica universal y la utiliza como una herramienta complementaria que permite detener temporalmente la lógica habitual del trabajo, explorar otras formas de expresión y compartir una experiencia entre iguales.
Ese cambio de posición resulta significativo. Durante la jornada, quienes acostumbran a facilitar recursos, realizar entrevistas, diagnosticar necesidades o construir procesos de intervención han pasado a ocupar el lugar de quienes experimentan, dudan y crean.
El propio Cebolla ha resumido el propósito desde una aspiración deliberadamente modesta.
“Si este taller sirve para hacer feliz a una trabajadora social de alguna forma, habrá merecido la pena”.
La frase concentra una manera de entender la actividad que se aleja de promesas desmesuradas. Dos horas de creación no eliminan la presión laboral ni transforman por sí solas las condiciones de ejercicio profesional, aunque pueden abrir un espacio donde recuperar curiosidad, relación y disfrute dentro de una actividad asociada habitualmente a la responsabilidad y a la urgencia.
Trayectoria
La relación de Óscar Cebolla con ambos ámbitos explica también el planteamiento del taller. Su recorrido profesional ha combinado durante años Trabajo Social, ilustración y divulgación, y su obra artística ha servido en numerosas ocasiones para representar situaciones, contradicciones y escenas reconocibles de la profesión.
Cebolla ha trabajado durante más de quince años en tareas técnicas vinculadas al Consejo General del Trabajo Social y forma actualmente parte del equipo de Cuadernos de Trabajo Social, donde figura como responsable de revisión editorial de reseñas.
Es además autor de El arte del Trabajo Social. Una iconografía, publicado en 2020 y posteriormente reseñado en revistas académicas de la disciplina, así como de otros proyectos de divulgación en los que utiliza imagen, humor y relato para acercarse a la realidad profesional.
Junto a Amán Hamoudi Mohamed desarrolla también Canal de lo Social, un proyecto audiovisual que aborda el Trabajo Social desde la divulgación, la crítica y el humor y que reivindica expresamente el protagonismo de sus profesionales.
En Arte Útil, esas dos trayectorias dejan de discurrir en paralelo y se encuentran. La práctica artística pasa a formar parte de una reflexión sobre la profesión y el Trabajo Social proporciona a la creación un contexto humano concreto.
Comunidad
La experiencia celebrada en Palencia recupera, en definitiva, una concepción del arte ligada a su capacidad para generar relación. Esa perspectiva conecta con Hull-House, aunque también con muchas prácticas comunitarias contemporáneas donde la pieza terminada importa tanto como lo ocurrido durante su elaboración.
Crear juntos obliga a compartir espacio, observar, escuchar y aceptar diferentes ritmos. En una profesión donde la intervención comunitaria forma parte de su propio origen, ese proceso aporta una lectura especialmente coherente.
La sencillez adquiere entonces otra dimensión. Un taller que prescinde de grandes técnicas permite concentrarse en aquello que permanece cuando desaparece la preocupación por hacerlo “bien”, el gesto de participar, la posibilidad de expresar y la relación construida con quienes comparten el proceso.
Palencia ha acogido así una experiencia que ha cruzado arte y Trabajo Social sin convertir ninguna de las dos disciplinas en adorno de la otra. La creación ha funcionado como lenguaje, mientras la profesión ha aportado las preguntas sobre cuidado, comunidad y bienestar que daban sentido a utilizarlo.
Y el resultado ha recuperado una intuición que Jane Addams y Ellen Gates Starr ya llevaron a la práctica en Chicago a finales del siglo XIX, la cultura adquiere una dimensión social especialmente poderosa cuando deja de contemplarse desde lejos y pasa a estar al alcance de las manos.
