Carlos Varela y Luis Gueilburt, comisarios de Gaudí y la Ciudad Moderna, protagonizarán este miércoles 16 de septiembre a las 19.00 horas una conferencia de acceso libre que recorrerá las claves de una muestra formada por alrededor de 60 piezas y abierta en León hasta el 25 de octubre.

La Casa Botines de León servirá este miércoles 16 de septiembre para mirar a Antoni Gaudí desde una perspectiva menos conocida que sus formas orgánicas, el color o la ornamentación y situarlo frente a uno de los grandes desafíos de su tiempo, la transformación acelerada de las ciudades europeas. A las 19.00 horas, Carlos Varela y Luis Gueilburt, comisarios de la exposición Gaudí y la Ciudad Moderna, explicarán en el propio museo las claves históricas, arquitectónicas y culturales de una muestra que estudia cómo el arquitecto respondió a los cambios urbanos producidos entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.
La conferencia, con acceso libre por la puerta principal del Museo Casa Botines Gaudí, abre el ciclo vinculado a la exposición temporal instalada desde finales de julio en el edificio leonés. El recorrido permanecerá abierto hasta el 25 de octubre y forma parte de la programación oficial del Año Gaudí 2026, que conmemora el centenario de la muerte del arquitecto.
La industrialización, el crecimiento demográfico de las ciudades, las nuevas infraestructuras, los avances constructivos y la transformación de la vivienda cambiaron durante aquellas décadas la manera de habitar Europa. Gaudí desarrolló una parte sustancial de su obra en ese escenario y la exposición propone entender sus edificios también como respuestas a aquellas nuevas necesidades, más allá de la dimensión estética con la que habitualmente se identifica su arquitectura.
Ciudad
La muestra comienza precisamente por ese contexto. Su primer ámbito, “La ciudad moderna”, reconstruye el escenario urbano, social y tecnológico en el que trabajó Gaudí, cuando las antiguas ciudades comenzaron a ensancharse, aparecieron nuevas tipologías residenciales y comerciales y cuestiones como la iluminación, la ventilación, la higiene o la circulación pasaron a formar parte central de la arquitectura.
El segundo capítulo, “Gaudí y las nuevas ciudades de la modernidad”, se concentra en la aportación del arquitecto al espacio urbano, mientras el tercero, “Gaudí y la revolución de la arquitectura doméstica”, entra directamente en la vivienda y utiliza la propia Casa Botines como punto de partida para relacionarla con algunos de sus principales edificios residenciales de Barcelona.
Ese planteamiento resulta especialmente significativo en León porque el visitante puede contemplar las ideas de la exposición dentro de uno de los edificios donde Gaudí tuvo que resolver exactamente esos problemas.
Casa Botines nació como un inmueble mixto. Debía alojar un gran negocio textil y sus almacenes, ofrecer una residencia a los propietarios y reservar los pisos superiores para viviendas en alquiler. El edificio respondía de este modo a una ciudad en crecimiento y a una burguesía comercial que necesitaba integrar negocio, residencia e inversión inmobiliaria dentro de una misma construcción.
Botines

Simón Fernández y Mariano Andrés encargaron a Gaudí el proyecto de una nueva sede para su comercio después de adquirir terrenos en la plaza de San Marcelo. El arquitecto firmó los planos en diciembre de 1891 y las obras comenzaron en enero de 1892. La construcción avanzó con una rapidez excepcional para la época y el inmueble quedó inaugurado en septiembre de 1893.
Gaudí diseñó siete plantas con usos diferenciados, desde el sótano destinado al almacén y la planta baja comercial hasta las viviendas superiores. La solución recogía influencias de los modelos urbanos que se estaban desarrollando en ciudades como París y Barcelona y convirtió el edificio leonés en la primera casa de vecinos proyectada por el arquitecto.
Su aspecto exterior de fortaleza medieval puede desviar la mirada hacia la fachada pétrea, los torreones o las referencias góticas, aunque buena parte de la modernidad de Casa Botines se encuentra precisamente en su funcionamiento interior. La estructura permitió disponer espacios comerciales amplios, mientras patios, lucernarios y ventanas buscaron proporcionar luz y ventilación a las diferentes dependencias.
La conferencia del miércoles permitirá a Varela y Gueilburt detenerse en esas soluciones y explicar por qué la exposición plantea que la modernidad de Gaudí también debe buscarse en la forma de organizar la vida cotidiana dentro de sus edificios.
Piezas
El discurso se construye a través de alrededor de 60 piezas, además de fotografías históricas, que combinan documentos, planos, dibujos, mapas, mobiliario, elementos constructivos, maquetas y objetos diseñados por Gaudí con materiales de otros autores de su época. La selección permite relacionar arquitectura, industria y diseño mientras reconstruye un periodo en el que las nuevas formas de producir y vivir estaban modificando simultáneamente la ciudad y sus interiores.
Entre las piezas sobresale un altar relicario diseñado por Gaudí hacia 1885-1890 y producido por Frederic Labòria Sulú para Josep Maria Bocabella. La obra se ha expuesto por primera vez al público en esta muestra y también ha salido de Cataluña por primera vez, antes de incorporarse posteriormente a la exposición permanente de la planta noble de Casa Botines.
Su presencia amplía además la lectura del arquitecto. Gaudí diseñaba edificios, aunque su idea de arquitectura alcanzaba mobiliario, objetos, elementos decorativos y soluciones constructivas, una concepción integral que permite entender por qué una exposición dedicada a la ciudad termina entrando inevitablemente en las habitaciones y hasta en los objetos que las ocupaban.

Modernidad
El interés de Gaudí y la Ciudad Moderna reside en desplazar el foco desde la imagen más popular del arquitecto hacia las preguntas que trató de resolver.
¿Cómo debía entrar la luz en una vivienda urbana? ¿Cómo podían convivir comercio y residencia dentro de un mismo inmueble? ¿Qué papel podían desempeñar los nuevos materiales y sistemas constructivos? ¿De qué manera podía la arquitectura responder a una sociedad que estaba modificando sus hábitos a la misma velocidad que crecían las ciudades?
La exposición utiliza León y Barcelona como dos escenarios desde los que responder a esas cuestiones. La primera conserva Casa Botines y el Palacio Episcopal de Astorga, dos de los tres edificios que Gaudí construyó fuera de Cataluña, mientras la segunda concentra las viviendas urbanas en las que desarrollaría posteriormente muchas de aquellas investigaciones.
Casa Botines aparece así como algo más que una excepción geográfica dentro del catálogo gaudiniano. El propio Museo la presenta como un laboratorio previo para soluciones que el arquitecto desarrollaría después en Casa Calvet, Casa Batlló o Casa Milà, una posición que permite conectar el edificio leonés con la evolución posterior de su arquitectura doméstica.
Centenario
La exposición se integra en un 2026 especialmente intenso para el estudio y difusión de la obra de Antoni Gaudí, fallecido en Barcelona en junio de 1926.
Casa Botines ha articulado durante el año exposiciones, rutas urbanas, visitas especializadas, conferencias y otras actividades alrededor del centenario. La programación vinculada a Gaudí y la Ciudad Moderna ha incluido además recorridos por León para observar sobre el terreno cómo el crecimiento urbano, las teorías higienistas y la aparición de nuevas arquitecturas fueron modificando la ciudad a finales del XIX.
La conferencia de este miércoles profundiza ahora en el discurso curatorial de la propia muestra. Carlos Varela y Luis Gueilburt abordarán su planteamiento, las piezas elegidas y las conexiones entre los proyectos de Gaudí y un momento histórico en el que arquitectura y urbanismo estaban obligados a responder a nuevos modos de trabajar, comerciar y vivir.
Y pocas sedes permiten explicar ese proceso con tanta claridad como Casa Botines. El público escuchará cómo cambió la ciudad moderna dentro de un edificio que nació precisamente porque León también estaba cambiando.
