La Encuesta de Salud de España 2025 sitúa el tabaquismo en el 15,4%, menos de la mitad que en 1993, aunque registra un aumento del consumo de alcohol y de los síntomas depresivos. Las diferencias económicas y sociales siguen condicionando la salud de la población.

El consumo diario de tabaco en España ha descendido hasta el 15,4% de la población de 15 años o más, el porcentaje más bajo desde que existen registros, mientras que la percepción del estado de salud ha empeorado y la presencia de síntomas depresivos ha aumentado respecto a 2023. Esta evolución, que combina mejoras en determinados hábitos de vida con un deterioro de otros indicadores sanitarios, constituye una de las principales conclusiones de la Encuesta de Salud de España 2025, elaborada por el Ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Estadística (INE), cuyos resultados se han dado a conocer el 20 de octubre.
El estudio, realizado con la participación de 25.961 personas, refleja una transformación significativa de los hábitos de consumo durante las últimas tres décadas. En 1993, el 32,1% de la población fumaba diariamente, una proporción que se ha reducido a menos de la mitad hasta alcanzar el actual mínimo histórico. El descenso ha sido especialmente acusado entre los hombres y los jóvenes, aunque persisten diferencias importantes relacionadas con el sexo y la posición socioeconómica.
En concreto, el 18,4% de los hombres fuma a diario, frente al 12,6% de las mujeres. Las desigualdades resultan todavía más pronunciadas al analizar la clase social, puesto que entre los varones pertenecientes a los grupos más favorecidos el tabaquismo afecta al 8,8%, mientras que entre los menos favorecidos alcanza el 26,6%, una prevalencia tres veces superior. Entre las mujeres también se observa una mayor frecuencia de consumo en los sectores desfavorecidos, aunque las diferencias son menores.
Alcohol
Frente a la evolución descendente del tabaquismo, el consumo de bebidas alcohólicas ha aumentado respecto a 2023. El 8,9% de la población de 15 años o más declara beber diariamente y el 35,1% consume alcohol al menos una vez por semana, con porcentajes considerablemente superiores entre los hombres.
La encuesta identifica además una presencia significativa del consumo intensivo entre los adultos jóvenes. En el grupo de 25 a 34 años, el 28,7% de los hombres y el 22,2% de las mujeres reconoce haber mantenido este patrón al menos una vez al mes, mientras que entre los jóvenes de 15 a 24 años las proporciones se sitúan en el 26,9% y el 20,9%, respectivamente.
Estos resultados muestran que la reducción del consumo de tabaco ha coincidido con una evolución diferente de los hábitos relacionados con el alcohol, especialmente entre los grupos de población más jóvenes.
Actividad física

El sedentarismo durante el tiempo de ocio ha continuado descendiendo hasta afectar al 24,8% de la población, aunque mantiene una distribución desigual por sexo y edad. La falta de actividad física resulta más frecuente entre las mujeres, con un 28,5%, que entre los hombres, con un 21%, y su prevalencia aumenta progresivamente en los grupos de mayor edad.
Paralelamente, ha crecido el porcentaje de personas que realizan actividades físicas beneficiosas para la salud al menos un día a la semana. Esta práctica alcanza al 64,1% de los hombres y al 55,1% de las mujeres mayores de 14 años, con una evolución favorable respecto a los datos registrados en 2023.
También se han observado mejoras en determinados hábitos alimentarios. El 58% de la población consume fruta fresca diariamente y el 36% incorpora verduras, ensaladas u hortalizas a su alimentación todos los días. Ambos indicadores han aumentado respecto a la anterior encuesta, especialmente entre las mujeres.
Salud percibida
La evolución favorable de algunos comportamientos relacionados con la prevención contrasta con el empeoramiento de la valoración que los ciudadanos realizan de su propio estado de salud. Según la encuesta, el 68,3% de la población considera que su salud es buena o muy buena, el porcentaje más bajo desde el inicio de la serie estadística en 1987.
La percepción positiva es más frecuente entre los hombres, con un 73,6%, que entre las mujeres, entre quienes desciende hasta el 63,1%. Esta diferencia se reproduce en otros indicadores del estudio y evidencia que las condiciones de salud y su valoración presentan importantes desigualdades entre ambos sexos.
El deterioro también se aprecia en los datos relacionados con la salud mental. El 35,6% de las personas de 15 años o más presenta algún grado de sintomatología depresiva, frente al 29,8% registrado en 2023, lo que supone un incremento de 5,8 puntos porcentuales.
La proporción es considerablemente mayor entre las mujeres, con un 42,2%, que entre los hombres, con un 28,8%. Aunque la sintomatología identificada es leve en la mayoría de los casos, los resultados muestran un aumento de la presencia de estos síntomas en la población. La medición de sintomatología depresiva mediante una encuesta debe distinguirse, en cualquier caso, del diagnóstico clínico de depresión.
Desigualdad social
La posición socioeconómica continúa siendo uno de los factores asociados a las diferencias de salud observadas en España. Cerca del 79% de las personas pertenecientes a la clase social más favorecida considera que su estado de salud es bueno o muy bueno, mientras que esta valoración desciende hasta el 62% entre quienes forman parte de los grupos menos favorecidos.
Las desigualdades también se reflejan en el exceso de peso. La obesidad afecta al 17,2% de la población adulta y otro 37,2% presenta sobrepeso, según los resultados de la encuesta.
La distribución de la obesidad presenta diferencias especialmente acusadas entre las mujeres. Su prevalencia alcanza el 8,8% en la clase social más favorecida y asciende hasta el 23,4% en la menos favorecida, una distancia de 14,6 puntos porcentuales que pone de manifiesto la relación entre las condiciones socioeconómicas y determinados indicadores de salud.
El tabaquismo, la obesidad y la percepción del estado de salud muestran así un patrón de desigualdad que persiste pese a las mejoras generales registradas en algunos hábitos de vida.
Radiografía sanitaria
La Encuesta de Salud de España 2025 ha contado con 25.961 participantes, de los cuales 21.641 tienen 15 años o más y 4.320 son menores de esa edad. El estudio es representativo de la población residente en viviendas familiares y recoge información sobre el estado de salud, la utilización de los servicios sanitarios y los factores que influyen en la salud de los ciudadanos.
Los resultados permiten observar la evolución de distintos indicadores y establecer comparaciones con encuestas anteriores, especialmente en ámbitos como los hábitos de consumo, la actividad física, la alimentación, la salud mental y las desigualdades sociales.
La reducción histórica del tabaquismo y el descenso del sedentarismo conviven, de acuerdo con esta última edición, con un mayor consumo de alcohol, un incremento de la sintomatología depresiva y la peor valoración del estado de salud desde 1987. Una combinación de tendencias que sitúa la prevención, la salud mental y la reducción de las desigualdades entre las principales cuestiones que refleja la radiografía sanitaria de la población española.
