La pandemia en los ojos de la Filosofía

La pandemia por COVID-19 ha dado un vuelco a nuestros hábitos cotidianos y también está transformando nuestra sociedad. Cuatro profesores e investigadores de la Universidad de Valladolid (UVa) desentrañan esta compleja situación desde puntos de vista diferentes.

En el último año, la pandemia de COVID-19 ha transformado nuestras vidas, trastocando cada una de nuestras rutinas y actividades familiares, laborales y de ocio. De igual forma nos ha sacudido como sociedad, y no solo a nivel sanitario. En los ámbitos económico y político, entre otros muchos, los estragos del virus son evidentes. Todo ello nos marcará para siempre y hablaremos de un antes y después de la pandemia.

Todo ha ocurrido muy rápido y un fenómeno de estas dimensiones, con tanta afectación, requiere una profunda reflexión. Para salir reforzados y para extraer lecciones valiosas de lo sucedido. La Filosofía ejerce aquí un papel clave, como disciplina que invita precisamente a la reflexión.

¿Qué lugar está teniendo el conocimiento científico y cuál debería tener en la gestión de la pandemia? ¿Qué expectativas tiene la sociedad respecto al papel de la Ciencia ante una situación como esta? ¿En qué medida los gobiernos deben recurrir a los expertos? ¿Cómo puede afectar la pandemia a la democracia? ¿Y a otros ámbitos diferentes, como la creación artística?

La Filosofía puede ofrecer respuestas desde diversos ángulos a estas preguntas complejas que requieren de un análisis pausado. Así lo aseveran los distintos equipos e investigadores que integran el Departamento de Filosofía de la Universidad de Valladolid (UVa). Cada uno, desde su área, tiene mucho que aportar a este análisis de plena actualidad.

¿Qué hay detrás de las cifras de fallecidos?

María Caamaño Alegre es una de las investigadoras del Área de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la UVa. Junto con Adán Sus, organiza cada año el festival de filosofía ‘Valladolid Piensa’, que trata de llevar a la calle precisamente la reflexión filosófica y el diálogo sobre asuntos de actualidad. En el Área se investiga, entre otras líneas, el paradigma del conocimiento científico en la sociedad actual, la interpretación de las teorías científicas o la relevancia social de la Ciencia.

Caamaño Alegre examina una cuestión clave desde el inicio de la pandemia: cómo se realiza el cómputo de fallecimientos por COVID-19 y las implicaciones que conlleva la elección y el diseño de un método.

“La muerte en principio es un dato cuantificable. Pero los datos con los que se opera en ciencia no son brutos, siempre hay que fijar un procedimiento para obtenerlos”, explica. “Un procedimiento certero y directo es disponer de una prueba de COVID positiva una vez se ha certificado una muerte. Eso demuestra la relación causal, pero este procedimiento tuvo un alcance muy limitado sobre todo en la etapa inicial y más cruenta de la pandemia, cuando no había suficientes test. El dato que se obtuvo de esta forma fue permanentemente una infraestimación, junto con otros factores como los retrasos en la certificación de muertes o los problemas en la transmisión de los datos de fallecidos”, continúa.

La investigadora de la UVa alude a otro de los procedimientos aplicados, el llamado exceso de muertes. “Consiste en hacer una comparativa entre el promedio de muertes en un periodo determinado durante de varios años junto con otros factores, como la reducción de las muertes por accidente de tráfico debido al confinamiento, y obtener la diferencia con los datos de la pandemia, entendiendo como hipótesis más simple que esa diferencia se debe a la incidencia del COVID-19”. Aunque es un procedimiento indirecto porque no hay una constatación de que ese exceso de fallecidos haya estado infectado, añade, “tiene un mayor alcance porque recoge los casos que se escapan con el otro método”.

Así, apuesta por conjugar los distintos procedimientos disponibles para alcanzar una mayor precisión. “Hasta donde se pueda, es interesante combinar distintos procedimientos y cruzar los datos. Esa posible triangulación redunda claramente en un incremento de la calidad de los datos y de la evidencia”, aduce.

El triunfo de la tecnocracia

José Manuel Chillón trabaja en el ámbito de la Historia de la Filosofía. Un marco que invita a considerar la actualidad desde diversos ángulos. “No solo hay una manera de ver la realidad, no solo hay una verdad”, apunta el también profesor e investigador de la UVa. “A lo largo de la Historia de la Filosofía ha habido precisamente un trabajo muy importante por reclamar otra forma de conocimiento, otro modo de acceso a la realidad al margen de ese prioritario y absoluto como es el científico”, recuerda, y en este sentido reflexiona sobre el papel de los expertos en la gestión de la pandemia.

“Está muy bien la Democracia, pero ahora que estamos en un momento crítico parece que ha triunfado la tecnocracia, el discurso de que solo los que saben, solo los expertos, son los que pueden gobernar. Esto siempre es peligroso por lo que la tecnocracia tiene de aristocracia”, subraya.

Una crisis de liderazgo en la que acudir a los expertos, a su juicio, se “vende” como recurrir al sentido común. “Creo que es un atentado contra el pensamiento y contra la propia esencia de la Democracia, la pluralidad y la diversidad de voces de lo público”, advierte Chillón, quien incide en que si solo se confía en la Ciencia “al final se crean modos de vida totalitarios, que en el fondo es lo que hay detrás de la reclamación crítica de la Democracia”.

La pandemia desnuda la crisis de representatividad

En el Área de Filosofía Moral y Política de la UVa se trabaja en dos líneas muy potentes, como son los estudios de género y el análisis del poder. En este último campo, Fernando Longás Uranga indaga precisamente en el agotamiento de la Democracia representativa y las amenazas que se ciernen sobre ella.

“La pandemia no ha hecho más que sintomatizar esa crisis de la Democracia”, recalca. “La política de partidos y de Gobierno hace aguas en una situación como esta. La crisis está ahí  y me da la impresión de que los políticos no tienen elementos teóricos e ideológicos para enfrentar este tipo de dificultades”, agrega.

En su opinión, un síntoma claro de esta situación ha sido el modo en que los políticos “se han refugiado permanentemente en la literatura científica, en tomar las decisiones que los técnicos les dicen, en hacer caso a la Ciencia”, abunda. “¿A qué se refieren con eso, acaso no se pueden tomar decisiones políticas sobre una pandemia como ésta?”, cuestiona. Una situación que pone al descubierto “algo que ya estaba de antes, una crisis de representatividad”.

¿Cómo se integrará la pandemia en las Artes?

Desde hace dos décadas, el Área de Estética y Teoría de las Artes de la UVa analiza conceptos como arte o belleza. Qué caracteriza al arte, cómo se define una obra o un objeto artístico o en qué se diferencia, por ejemplo, de uno artesanal, son algunas de las cuestiones que han abordado, junto a la propia historia del pensamiento estético. Y prestando una especial atención al teatro, un elemento menos común en este ámbito de estudio.

“Ahora estamos a la expectativa de cómo los artistas van a integrar la incertidumbre que acabamos de descubrir con la pandemia. Si van a lanzar un mensaje de esperanza, si por el contrario van a representarlo en términos de tragedia o de catástrofe, o si nos van a interpelar como sujetos que hemos vivido junto a ellos una situación traumática”, plantea Adrián Pradier.

El profesor e investigador de la UVa detalla que los primeros que han empezado a afrontar la situación, y además con mucha virulencia, “de una manera muy cruda y al mismo tiempo con mucha autenticidad”, han sido los artistas grafiteros.

En cambio, en la práctica escénica y audiovisual se está viviendo una especie de “paréntesis”, quizás motivado en que los proyectos que se están llevando ahora a cabo fueron concebidos antes de la pandemia. “No sabemos aún si se afrontará la pandemia desde el arte y la producción audiovisual o si se establecerá un antes y un después y habrá un vacío en medio, ya que por el momento se está hablando poco o nada de ella. En mi opinión, el arte tiene que ayudarnos a asumir lo que hemos vivido y lo que nos va a tocar vivir”, valora Pradier.

El relato de estos cuatro investigadores ejemplifica cómo la Filosofía es clave para interpretar y mejorar nuestra comprensión sobre la realidad de la pandemia. Una realidad que no tiene un único enfoque y que solo desde el pensamiento y la diversidad de voces se puede llegar a desentrañar.

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