Un estudio científico cuestiona la idea de los “alimentos prohibidos” y apuesta por patrones dietéticos equilibrados inspirados en el modelo mediterráneo
Especialistas en nutrición y salud pública defienden que la prevención de la obesidad debe centrarse en los patrones dietéticos generales y no en la eliminación de alimentos concretos, según las conclusiones de un estudio científico difundido con motivo del Día Europeo contra la Obesidad, que se conmemora el tercer sábado de mayo.
La investigación, publicada en la revista científica Nutrients, concluye que el exceso de peso se relaciona principalmente con hábitos alimentarios desequilibrados y no con el consumo aislado de productos específicos.
El análisis recuerda además que la obesidad afecta actualmente al 43 % de la población adulta mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud correspondientes a 2025.

El estudio analiza patrones dietéticos en personas con sobrepeso
La investigación, firmada por Aguas-Ayesa y colaboradores en 2023, evaluó los hábitos alimentarios y de consumo de alcohol en personas con exceso de peso dentro de una cohorte española.
Los resultados identificaron un patrón dietético caracterizado por bajo consumo de verduras, legumbres, frutas y cereales integrales, junto a una elevada presencia de dulces, bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados.
El trabajo cuestiona así la idea simplificada de atribuir el aumento de peso a alimentos individuales concretos y plantea una visión más amplia del equilibrio nutricional.
“Culpar a alimentos individuales es una simplificación errónea”
La investigadora Ascensión Marcos, autora del estudio y especialista del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición, defiende un enfoque más global de la alimentación.
“Culpar a alimentos individuales es una simplificación errónea de lo que supone una dieta equilibrada”, señala la investigadora, quien subraya que el exceso de peso observado en el estudio se asociaba a un patrón alimentario pobre en alimentos esenciales y no necesariamente al consumo moderado de productos específicos.
Según Marcos, la prevención de la obesidad requiere “un enfoque holístico y sostenible” basado en hábitos prolongados en el tiempo y no en restricciones extremas o dietas prohibitivas.
El modelo mediterráneo como referencia
Los expertos sitúan el estilo de vida mediterráneo como uno de los modelos más eficaces para prevenir el sobrepeso y promover un bienestar duradero.
La denominada Dieta Mediterránea no se limita únicamente a una selección de alimentos, sino que integra hábitos de vida relacionados con actividad física regular, descanso adecuado y socialización en torno a la alimentación.
El modelo prioriza verduras, frutas, legumbres, aceite de oliva virgen extra y cereales integrales, junto a un consumo moderado de pescado, lácteos y otros productos.
La investigación sostiene que aprender a mantener una alimentación equilibrada y variada resulta más eficaz para adelgazar y mantener un peso estable que eliminar alimentos concretos por considerarlos “engordantes”.
Debate sobre bebidas fermentadas y peso corporal
El estudio aborda también el papel del consumo moderado de bebidas fermentadas dentro de patrones alimentarios equilibrados en adultos sanos.
Según los investigadores, el consumo moderado de cerveza no mostró una relación directa con cambios relevantes en el peso corporal dentro de la población analizada.
La publicación científica señala además que las calorías derivadas del alcohol no representaban el principal factor de desequilibrio energético en el grupo estudiado.
Obesidad y salud pública
La comunidad científica insiste en que la obesidad constituye uno de los principales retos de salud pública a nivel mundial por su relación con enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos.
En este contexto, los expertos reclaman estrategias centradas en educación nutricional, promoción de hábitos saludables y modelos alimentarios sostenibles frente a enfoques basados exclusivamente en restricciones o prohibiciones alimentarias.
