Fabero, La Bañeza y Astorga acogen cursos de autodefensa para víctimas de violencia machista

La Diputación de León desarrolla por segundo año consecutivo un programa de autodefensa dirigido a mujeres víctimas de violencia machista, con cursos de 25 horas impartidos en municipios de la provincia para ofrecer herramientas de autoprotección y reforzar la atención en el medio rural. Fabero y La Bañeza ya han acogido las primeras actividades, mientras que Astorga será la última sede de esta edición.

La iniciativa depende del área provincial de Derechos Sociales, dirigida por el diputado Francisco Javier Álvarez, y forma parte del Programa de Mujer e Igualdad. Su planteamiento combina formación física, prevención, identificación de situaciones de riesgo y recuperación de la confianza personal.

El proyecto se integra en el modelo Objetivo Violencia Cero de la Junta de Castilla y León, concebido como marco de intervención coordinada para atender a las víctimas mediante diferentes recursos profesionales. La autodefensa constituye, dentro de ese sistema, una actuación complementaria y nunca reemplaza las medidas policiales, judiciales, sociales o sanitarias necesarias en cada caso.

Cursos de 25 horas adaptados a las participantes

Cada curso tiene una duración de 25 horas y está orientado a mujeres que han sufrido violencia machista. La formación aborda técnicas de autoprotección y respuestas ante posibles situaciones de riesgo, ajustadas a las capacidades y circunstancias de las participantes.

El contenido incorpora una dimensión técnica y táctica, aunque su finalidad trasciende el aprendizaje de movimientos físicos. El programa también busca recuperar la seguridad personal, mejorar la percepción del entorno y reforzar la capacidad para tomar decisiones ante una amenaza.

La intervención debe desarrollarse con especial cautela. Las experiencias de violencia pueden generar miedo, hipervigilancia, bloqueo o pérdida de confianza, por lo que la práctica requiere un entorno seguro y una metodología sensible a la situación emocional de cada mujer.

La autodefensa tampoco garantiza evitar una agresión ni desplaza hacia las víctimas la responsabilidad de protegerse. La responsabilidad corresponde siempre al agresor, mientras que las administraciones deben asegurar prevención, protección, atención especializada y reparación.

Fabero y La Bañeza ya han acogido la formación

Los primeros talleres de esta edición se han celebrado en Fabero y La Bañeza. La distribución territorial pretende acercar el programa a distintos puntos de la provincia y facilitar el acceso de las mujeres que residen fuera de la capital.

La elección de municipios rurales resulta relevante en una provincia extensa y dispersa, donde la distancia hasta los servicios especializados puede dificultar la continuidad de la atención. El desplazamiento, la disponibilidad de transporte y la confidencialidad adquieren un peso particular en localidades pequeñas.

La celebración de los cursos en el propio territorio reduce parte de esas barreras y permite integrar la formación dentro de los recursos ya existentes. La coordinación con los servicios sociales facilita además la identificación de necesidades y el seguimiento de las participantes.

Astorga acogerá el último curso previsto para este año. La organización trabaja todavía en su planificación, por lo que la información facilitada no concreta las fechas, el lugar ni el procedimiento de participación.

El medio rural plantea dificultades específicas

La violencia machista presenta elementos comunes en cualquier territorio, aunque el medio rural puede añadir obstáculos relacionados con la dispersión geográfica, la movilidad y el acceso a servicios especializados.

En los municipios con menor población, las relaciones sociales próximas también pueden dificultar la petición de ayuda por temor a perder la privacidad. La dependencia económica, la convivencia prolongada con el agresor o la distancia hasta los recursos asistenciales pueden agravar el aislamiento.

La intervención provincial busca acercar una parte de la atención a estas localidades. El formato presencial permite trabajar habilidades prácticas y crear un espacio compartido entre mujeres que atraviesan procesos de recuperación.

Su utilidad depende, sin embargo, de la conexión con el resto del sistema. La formación física puede aportar recursos personales, pero la salida de la violencia requiere respuestas coordinadas en materia de seguridad, vivienda, empleo, asistencia jurídica, atención psicológica y protección de los menores cuando los haya.

Autoprotección dentro de una respuesta integral

El programa persigue reforzar la autonomía de las participantes sin reducir la intervención a la defensa física. El reconocimiento temprano de una situación de peligro, la evaluación del entorno y la búsqueda de apoyo forman parte de una concepción más amplia de la seguridad.

La práctica puede contribuir a recuperar la relación con el propio cuerpo después de una experiencia de violencia. También puede ayudar a establecer límites, reconocer capacidades y reducir la sensación de indefensión, siempre dentro de un proceso acompañado por profesionales.

Estos posibles beneficios varían entre participantes. Cada mujer afronta circunstancias diferentes y puede necesitar tiempos, apoyos y recursos específicos. La formación debe respetar esa diversidad y evitar ejercicios que reproduzcan experiencias traumáticas.

El modelo Objetivo Violencia Cero articula la atención de Castilla y León alrededor de una intervención profesional coordinada. En ese marco, los cursos funcionan como un recurso añadido a los itinerarios individuales diseñados para cada víctima.

La segunda edición consolida el programa provincial

La continuidad por segundo año indica que la Diputación ha incorporado esta actividad a su programación de Mujer e Igualdad. La edición actual mantiene el formato de 25 horas y extiende su desarrollo por varias cabeceras territoriales de la provincia.

El programa se apoya en formación especializada para abordar tanto los aspectos físicos como la respuesta ante escenarios de riesgo. Su ejecución requiere adaptar los contenidos al grupo y preservar la confidencialidad de las mujeres participantes.

La actividad se completa con el acompañamiento que prestan los servicios sociales y los recursos integrados en la atención a víctimas. Esta conexión resulta esencial para que el curso no quede reducido a una experiencia aislada y pueda formar parte de un proceso más amplio de recuperación.

Fabero y La Bañeza han desarrollado ya sus respectivas sesiones. Astorga completará el recorrido cuando finalice la organización del último curso, cuyos detalles deberán comunicarse a través de los canales provinciales y municipales.

Recursos de atención disponibles

El servicio estatal 016 ofrece información, asesoramiento jurídico y atención psicosocial inmediata especializada ante todas las formas de violencia contra las mujeres. También atiende mediante WhatsApp en el número 600 000 016, correo electrónico y chat en línea.

Ante una situación de peligro inmediato debe llamarse al 112. Estos recursos funcionan con independencia de la participación en los cursos y permiten solicitar orientación tanto a las mujeres afectadas como a personas de su entorno.

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