Las olas de calor encarecen un 30,6% la luz nocturna

El 61% de los hogares prioriza la independencia energética ante el alza del precio de la luz y el temor a apagones.

El aumento del consumo durante las noches tropicales y la caída de la generación eólica han situado el coste medio de la madrugada por encima del registrado al mediodía para los hogares acogidos al PVPC.

Las olas de calor han alterado este verano la distribución horaria del precio de la electricidad en España. Entre el 21 de junio y el 17 de julio, el coste medio para los hogares con tarifa regulada aumentó un 30,6 % durante la madrugada respecto al promedio acumulado desde enero, mientras que en las horas centrales del día el incremento se limitó al 4,5 %, según un análisis de los precios, la demanda y la generación eléctrica difundido el 21 de julio.

El cambio afecta a la franja comprendida entre las 00.00 y las 08.00 horas, asociada habitualmente con una menor demanda y un coste más reducido. Durante los episodios de mayor tensión, el precio alcanzó 19,92 céntimos por kilovatio hora, frente a los 11,79 céntimos registrados como media nocturna durante el resto del periodo analizado.

La diferencia responde a la coincidencia de dos movimientos. El calor ha elevado el consumo doméstico durante la noche por el uso prolongado de equipos de refrigeración, mientras que la producción eólica ha disminuido precisamente cuando la generación fotovoltaica deja de estar disponible.

La madrugada pierde su ventaja habitual

El encarecimiento nocturno comenzó a observarse a principios de abril y se ha mantenido durante las primeras semanas del verano. En el promedio del periodo estudiado, la madrugada dejó de ofrecer los precios más bajos y quedó por encima de varias horas centrales del día.

La evolución obliga a matizar la identificación automática entre horario valle y electricidad barata. La franja de menor coste regulatorio conserva unos peajes más reducidos, aunque el importe final de la energía depende también de la situación del mercado, de la demanda y de la combinación de tecnologías que cubre el consumo en cada momento.

El Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor cambia cada hora y se calcula mediante una metodología que incorpora señales del mercado eléctrico. Desde 2024 combina referencias a corto y largo plazo para reducir su volatilidad, aunque mantiene diferencias horarias que trasladan al consumidor parte de la evolución del sistema.

Por este motivo, una hora clasificada como valle puede resultar más cara que otra situada dentro de un periodo regulatorio distinto. El precio efectivo del kilovatio hora y el coste de los peajes responden a componentes relacionados, aunque no equivalentes.

Las noches tropicales elevan la demanda

El consumo eléctrico entre la medianoche y las ocho de la mañana creció un 12,7 % durante las olas de calor respecto a la media registrada entre enero y el 17 de julio. El aumento coincide con la extensión de las noches tropicales, cuando la temperatura mínima permanece por encima de los 20 grados y las viviendas pierden capacidad para enfriarse de forma natural.

Los aparatos de aire acondicionado permanecen entonces encendidos durante más tiempo y prolongan hacia la madrugada una demanda que tradicionalmente descendía con claridad al terminar la jornada. Los ventiladores tienen una potencia inferior, aunque su utilización simultánea en numerosos hogares también contribuye al crecimiento del consumo agregado.

La subida adquiere especial relevancia porque se concentra en horas durante las que desaparece la aportación fotovoltaica. El sistema debe atender la demanda con la energía procedente de otras tecnologías disponibles, cuyo peso y coste varían en función de las condiciones meteorológicas y de la programación de cada jornada.

Los episodios cálidos registrados en julio han dejado temperaturas mínimas excepcionalmente elevadas en distintos observatorios. AEMET llegó a registrar nuevos máximos para las mínimas de julio en varias estaciones durante la primera mitad del mes.

La generación eólica cae cuando aumenta el consumo

La producción eólica nocturna descendió un 28,1 % respecto al promedio comprendido entre enero y el 17 de julio, según el análisis. La reducción coincidió con el incremento de la demanda y debilitó una de las fuentes renovables capaces de generar electricidad durante la madrugada.

La menor disponibilidad de viento obliga a cubrir una parte mayor del consumo mediante otras tecnologías gestionables. Entre ellas figuran los ciclos combinados, que utilizan gas para producir electricidad y suelen intervenir cuando la demanda crece o la aportación renovable resulta insuficiente.

El precio horario depende de la oferta necesaria para atender el consumo previsto. Cuando las tecnologías de menor coste no cubren toda la demanda, entran otras instalaciones con costes superiores y elevan el resultado de la casación del mercado.

El comportamiento del viento puede variar de una jornada a otra, por lo que el encarecimiento nocturno no implica que todas las madrugadas presenten el mismo patrón. Los datos muestran una modificación del promedio durante el periodo analizado, condicionada por la coincidencia entre calor persistente, mayor demanda doméstica y menor producción eólica.

Red Eléctrica publica diariamente la composición de la generación y permite seguir la aportación de cada tecnología al sistema. La estructura cambia en intervalos breves según la demanda, la meteorología, la disponibilidad de las instalaciones y los intercambios internacionales.

La energía solar contiene los precios al mediodía

El consumo también aumentó durante las horas centrales, con un crecimiento del 16,5 % respecto al promedio anual. Sin embargo, el precio de la electricidad avanzó únicamente un 4,5 %, una diferencia explicada por la elevada producción fotovoltaica disponible durante las horas de mayor radiación.

La generación solar cubre una parte considerable de la demanda adicional provocada por los sistemas de climatización en viviendas, comercios y centros de trabajo. Su incorporación reduce la necesidad de recurrir a tecnologías con costes variables superiores y contiene el precio durante varias horas del mediodía y la tarde.

El resultado es una inversión parcial del patrón tradicional. Aunque el consumo diurno crece más que el nocturno, la abundancia de producción solar modera su repercusión económica. Durante la madrugada sucede lo contrario, ya que un aumento más limitado de la demanda coincide con la desaparición de la fotovoltaica y una menor aportación del viento.

Esta evolución está vinculada al denominado efecto solar sobre la curva de precios. La concentración de generación fotovoltaica en las horas centrales desplaza hacia el mediodía los intervalos más económicos, especialmente durante jornadas despejadas y con una elevada producción renovable.

El 61% de los hogares prioriza la independencia energética ante el alza del precio de la luz y el temor a apagones.
La demanda nocturna y la caída de la energía eólica elevan un 30,6 % el precio de la luz de madrugada durante las olas de calor.

El precio de la energía y los periodos tarifarios son distintos

La estructura de acceso para los suministros domésticos mantiene tres periodos durante los días laborables. El valle se extiende entre las 00.00 y las 08.00 horas, el llano ocupa varias franjas intermedias y el punta se concentra en las horas tradicionalmente asociadas con una mayor demanda. Los fines de semana y festivos tienen consideración de valle durante toda la jornada.

Estos tramos determinan una parte regulada de la factura, pero no garantizan por sí solos que el precio total resulte más bajo en todas las horas nocturnas. En el PVPC, cada intervalo incorpora además el coste de la energía y otros componentes que varían a lo largo del día.

La distinción permite explicar por qué el mediodía puede registrar un kilovatio hora más económico pese a encontrarse dentro de un periodo con peajes superiores. La abundancia de generación solar puede compensar esa diferencia y situar el coste final por debajo del correspondiente a la madrugada.

En el mercado libre, el impacto depende del contrato. Las tarifas con un precio fijo durante todo el día permanecen al margen de estas oscilaciones horarias durante el periodo pactado, mientras que las ofertas indexadas trasladan con mayor intensidad los movimientos del mercado.

El cambio afecta sobre todo al PVPC y a las tarifas indexadas

Los hogares acogidos al PVPC son los más expuestos a esta modificación porque el precio de la energía varía cada hora. También puede afectar a contratos del mercado libre vinculados al mercado mayorista o con precios diferenciados según el momento del consumo.

Las tarifas fijas y aquellas que establecen importes cerrados por periodos responden a condiciones contractuales distintas. En esos casos, el encarecimiento del mercado durante una madrugada concreta no se refleja necesariamente de forma inmediata en la factura.

La relevancia del análisis reside, por tanto, en evitar que todos los consumidores interpreten de la misma manera la expresión “hora valle”. El efecto económico de trasladar el uso de un electrodoméstico o de mantener encendido el aire acondicionado depende del contrato, del precio publicado para cada hora y de la potencia del aparato.

El sistema ESIOS de Red Eléctrica publica diariamente los valores horarios del PVPC, que constituyen la referencia para los consumidores acogidos a la tarifa regulada. La consulta del precio concreto permite identificar las diferencias de cada jornada sin asumir que la madrugada será siempre el intervalo más económico.

El calor modifica la curva diaria del sistema

Las elevadas temperaturas incrementan la demanda por refrigeración, aunque sus efectos sobre el mercado dependen de la hora. Durante el día, el consumo adicional coincide con una producción solar elevada. Por la noche, esa cobertura desaparece y la respuesta queda condicionada por la disponibilidad de la eólica, la hidráulica, la nuclear y las centrales térmicas.

La modificación de la curva diaria refleja el creciente peso de las energías renovables en la formación de los precios. La expansión fotovoltaica ha desplazado parte de las horas baratas hacia el centro del día, mientras que el tramo posterior a la puesta de sol concentra con frecuencia un aumento rápido de la necesidad de generación gestionable.

Las olas de calor intensifican ese comportamiento porque mantienen elevada la demanda más allá del horario laboral y comercial. Cuando las temperaturas nocturnas impiden enfriar las viviendas, el consumo residencial prolonga la presión sobre el sistema hasta bien entrada la madrugada.

El periodo analizado ofrece una fotografía limitada a unas semanas concretas y sus porcentajes no pueden trasladarse automáticamente al conjunto del año. La evolución futura dependerá de las temperaturas, el viento, la producción renovable, la disponibilidad de las centrales y el precio de los combustibles utilizados para generar electricidad.


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